Ya tienes todo preparado: billetes aéreos, nuestra ruta de viaje, alojamiento… Ahora te vamos a contar lo que hemos visitado durante nuestros siete días en Islandia.

Es importante que tengas en cuenta que el viaje lo realizamos del 5 al 12 de enero (2019), lo que tiene una incidencia directa en las horas de luz que tuvimos y las condiciones climáticas. Por esta razón, nuestro itinerario de viaje es reducido. Si viajas en verano, no tendrás ninguna limitación en este sentido, incluso, dependiendo de la fecha, podrás vivir la experiencia de ver el sol de media noche o día polar, cuando el sol no se esconde ni un minuto. Por lo que si viajas en esta época podrás hacer con un itinerario mucho más amplio, pudiendo visitar tantos sitios como tu cuerpo te permita 😉

NUESTROS SIETE DÍAS EN ISLANDIA

DÍA 1: salimos en el vuelo de las 7:10 am del Aeropuerto Madrid -Barajas y llegamos al Aeropuerto de Keflavik a las 10:50. Apenas amanecía cuando nos recibía un fuerte viento que difícilmente nos dejaba caminar. Recogimos nuestro coche de alquiler y emprendimos nuestro camino rumbo a Reikiavik.

Después de 45 min por la Ring Road nos desviamos por la salida que indicaba nuestro destino. Un bulevar con vistas al mar nos daba la bienvenida mientras que edificios de moderna construcción nos acompañaban por el otro lado de la vía. A pocos metros, la iglesia Hallgrímskirkja, conocida por ser el edificio más alto del país, nos iba indicando el camino hacia centro de la ciudad.

Ya con la emoción a flor de piel, aparcamos donde nos fue posible y caminamos por las callecitas que conducían hacia la iglesia. OJO con esto porque no puedes aparcar en el centro sin pagar en los parquímetros. Así que apenas estaciones busca el parquímetro que te corresponde. Tranqui, como todo en Islandia, puedes pagarlo con tarjeta.

Nos fuimos directos a la iglesia, entramos (es gratis), pero no subimos al mirador (ahí sí se paga), aunque ese no fue el motivo por el que no subimos. Acabábamos apenas de aterrizar y era el momento de hacer nuestra primera toma de contacto con este país taaan exótico (al menos para nosotros)

Hallgrimskirkja

A continuación, fuimos bajando por la calle Skólavörðustígur para adentrarnos en en centro de la ciudad. Las casitas de colores convertidas en tiendas super monas y pintorescos cafés y restaurantes iban apareciendo a nuestro paso, y así en pocos minutos nos encontrábamos en el corazón de Reikiavik.

Como llegamos con hambre, lo primero que hicimos fue buscar el famoso puesto de perritos: el Bæjarins beztu pylsur . Ese al que los islandeses definen como el mejor perrito del país y considerado por el diario The Guardian, como el mejor de Europa. Con esa fama y el hambre que llevábamos hicimos lo propio, pedimos dos perritos cada uno y una Coca Cola para los dos, por un total de unos 15 €. Nada mal para ser Islandia y para lo rico de su sabor pero, en nuestra opinión, muy sobrevalorado al decir con son los mejores perritos de Europa. De todas maneras, por el precio y porque saben bien, pueden convertirse en una opción perfecta si quieres comer en Reikiavik por poco dinero.

BBP – Los mejores perritos de Islandia

Seguimos recorriendo las callecitas de la ciudad con destino al puerto y disfrutando de las preciosas vistas al mar. Alrededor, numerosos restaurantes especializados en delicias del mar.

Seguimos bordeando la costa y nos encontramos con el Harpa, un centro de conferencias y conciertos en Islandia inaugurado apenas en 2011. Aunque no tengas asiento reservado en níngún concierto, no dejes de entrar. Ya solo el recorrer su interior es una auténtica experiencia, sobre todo, visual. Las formas que envuelven la construcción captarán tu atención en más de una ocasión y las vistas al mar desde el recinto, regalarán minutos de calma al ajetreo de tu visita.

Harpa

Continuamos algunos pasos más rodeando el literal y nos encontramos con una de las esculturas más famosas de Islandia: Sólfar cuya traducción sería “El viajero del sol“. Es una estructura metálica inspirada en la forma de un barco vikingo.

Sólfar: el viajero del sol

Después de haber respirado mar, que siempre viene bien, decidimos volver al centro de la ciudad (5 min caminando) y descubrimos un lago que está muy cerquita del Ayuntamiento, su nombre es Tjörnin. Es un lago pequeño pero fundamental para las aves del que habitan el lugar. Normalmente, en esta época del año el lago debería estar congelado pero como veis, esta vez no fue así.

Tjörnin

Ya son casi las cinco de la tarde, el sol ya se ha escondido. Desandamos el camino recorrido hasta llegar al coche mientras descubrimos la misma Reikiavik pero con el encanto de la noche.

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