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Museo de Momias de Quinto

Una de las cosas que más puede satisfacer la necesidad del viajero es sorprenderse con algo que nunca hubiera podido imaginar que viera, le pasara o sintiera en un viaje “aparentemente” proyectado.

Esa misma sensación es la que se nos quedó una vez visto el único museo de momias de España, el Museo de Momias de Quinto. Aunque previamente ya habíamos organizado dicha visita, incluso habíamos comprado las entradas por internet, hasta que no lo has visto con tus propios ojos nunca puedes llegar a imaginarte lo que vas a ver a continuación. El estado de conservación, los detalles y el estremecimiento que puede llegar a causarte ver los cuerpos incorruptos y su estado magnífico de conservación es algo que en este Museo superará por seguro tus expectativas. 

Historia de Quinto

El pequeño pueblo de Quinto de 1948 habitantes, es capital de la comarca de la Ribera Baja del Ebro. Ubicado a unos 40 Km. al sureste de la capital aragonesa, su origen lo tenemos que buscar en época romana. En la antigua vía romana que iba de Velilla de Ebro (antigua Celsa) a Zaragoza (Caesar Augusta) en el quinto miliario parece ser que la administración romana estableció algún tipo de servicio militar; así se dio origen posteriormente al núcleo de población (Quintus en latín, por ser el quinto miliario).

En la Edad Media el cerro de la localidad sirvió en tiempo de los árabes de formidable fuerte, encontrándose en diferentes catas arqueológicas los antiguos silos escavados en plena piedra, donde se preservaba grano.

Guerra Civil

El 26 de agosto de 1937 Quinto fue tomado por el ejército republicano, dentro de la ofensiva del Frente de Belchite, contienda que explicamos en el post anterior de Rodén: el pueblo que la guerra y la historia denostó. Los republicanos establecieron su Cuartel General en la población durante seis meses, librándose intensos combates en las inmediaciones durante más de un año.

La Iglesia de la Asunción, cuyo protagonismo en esta historia es irrefutable, sufrió todas las consecuencias que un conflicto bélico puede ocasionar. Fue tal el estado de ruina del edificio, que se decidió levantar una iglesia nueva cerca de la carretera -la construcción se encuentra en lo más alto del cerro de la localidad-, aunque posteriormente Regiones Devastadas -ver el post de Rodén-, consolidó sus ruinas para su conservación como Monumento Histórico.

Magnífica reconstrucción de la Iglesia de la Asunción después de ser bombardeada en la Guerra Civil

La Iglesia y el Museo

La Iglesia de la Asunción o El Piquete, como la conocen los vecinos de la zona, fue construida en lo alto del Cerro de la Corona, sobre los restos de un castillo árabe. Su obra se la atribuye a al maestro Mahoma Rami, arquitecto de Benedicto XIII (el Papa Luna). La obra data del primer tercio del siglo XV, aunque ha sufrido diferentes modificaciones a lo largo de su historia. La Guerra Civil la deja seriamente dañada -sobre todo su torre-, aunque posteriormente es restaurada por fuera, manteniendo por dentro los restos de los estragos de la contienda. Tras su secularización y desuso como espacio de culto, el Piquete sirve como almacén de grano en las década de 1960 y 1970, lo que produce, el deterioro a marchas forzadas de su ya lamentable estado interior tras la guerra nacional.

El estado en que quedo la Iglesia de la Asunción de Quinto
tras el sinsentido de la guerra

Cerrada al público fue de nuevo abierta como espacio sociocultural en 2017. Hasta ese año y por más de treinta, pasó por trece fases de restauración con el apoyo de la Diputación Provincial de Zaragoza. El 18 de septiembre de 2001 se declara Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.

El descubrimiento

En 2011, en unas labores de excavación llevadas a cabo en el interior de la iglesia, se descubren 1061 cuerpos enterrados documentados que fueron inhumados de la misma. El deterioro de uno de los ataúdes de madera que aún quedaban, hizo que en la manipulación de dicho ataúd, uno de los cuerpos “incorruptos” cayera literalmente sobre uno de los trabajadores. En ese momento se descubrió que ese cuerpo se encontraba en estado de momificación natural, sin que hubiera un proceso artificial para conseguir dicho estado.

Momificación natural

El proceso de momificación natural se ha producido solamente en una parte de la iglesia, dadas las excepcionales condiciones que se han dado en esa zona precisamente.

Dato curioso: la momificación natural es un fenómeno que consiste en la desecación del cadáver por evaporación del agua de sus tejidos, lo que hace imposible el desarrollo de los gérmenes, deteniendo así proceso de la putrefacción

El Museo está dividido en varias zonas muy bien acotadas:

Nada más entrar a la derecha está la recepción y unos metros más adelante una pequeña sala audiovisual donde te explican en un breve documental la historia de la Iglesia y de las momias.

Nosotros tuvimos la gran fortuna de tener a una excelente guía, Beatriz Pallarés, y para más fortuna aún, solo estábamos nosotros, con lo cual la personalización y la forma tan didáctica y explicativa de Beatriz hizo de la experiencia algo irrepetible.

Nuestra excelente guía Beatriz Pallarés

Un poco más adelante hay una fosa arqueológica donde podemos observar los antiguos silos del siglo XI, el cierre del templo del siglo XV y algunas fosas de enterramientos.

Capilla de Santa Ana: Aquí la parte más interesante donde se exponen la mayoría de los cuerpos momificados, recuperados y conservados bajo la supervisión de la eminencia en este sector Mercedes González (presidenta del Instituto de estudios científicos de momias). El poder estar cara a cara con ellas no tiene precio. Hoy en día son quince los cuerpos momificados que se han recuperado y conservado de forma preventiva para su exposición. Más de treinta están en ese proceso lento y cuidadoso.

Si quieres saber mucho más sobre cada una de ellas ve al siguiente post:

Momias de Quinto: ¿Quiénes fueron, cómo murieron, qué vida tuvieron?

La propia visita del interior de la iglesia junto con su fantástica historia de las diferentes modificaciones y su paso por la guerra civil, bien merece una visita por sí misma.

Horario de visitas y tarifas

La entrada al Museo es únicamente con visita guiada, teniendo los siguientes horarios:

  • De mayo a septiembre
    • Viernes y sábados 10h, 11:30h, 18h y 19:30h
    • Domingos 10h y 11:30h
  • De octubre a abril
    • Viernes y sábados 10h, 11:30h, 16h y 17:30h
    • Domingos 10h y 11:30h

Las tarifas son:

  • 7€ entrada general
  • 5€ entrada reducida -mayores 65 años, personas con discapacidad, familias numerosas, carnet joven o colectivo de más de 25 personas.

Para evitar colas podéis reservar perfectamente día y hora a través de su web www.momiasdequinto.es

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Momias de Quinto: ¿Quiénes fueron, cómo murieron, qué vida tuvieron?

Seguro que leyendo el post anterior Museo de Momias de Quinto te habrás quedado con muchas ganas de conocer en profundidad a las momias, sus vidas pasadas y sus curiosidades. Estás en el lugar y momento indicado.

Para guardar la identidad de los cuerpos momificados en algún caso, y por desconocimiento de quién fue esa momia por otro, las personas que trabajan con ellas han usado una serie de alias para uso interno y así poder identificarlas cuando hablan de ellas. Hay que tener en cuenta que se está tratando con personas fallecidas, y el respeto y rigurosidad de los profesionales que trabajan en este proyecto es el máximo en todo momento.

Tras una introducción con la proyección de un vídeo en la zona audiovisual del Museo de unos 15 minutos, explicándonos la historia de Quinto, la Guerra Civil y el encuentro “fortuito” con lo extraordinario, comienza la visita guiada. Nuestra excelente guía Beatriz Pallarés nos introduce en la historia de la Iglesia, su devastación en la Guerra Civil, su uso posteriormente como granero y establo, y su “reciente” rehabilitación que dio pie al encuentro inesperado de las momias.


A continuación te mostramos este interesantísimo “catálogo de momias”:

El Capellán: nada más empezar la zona de visita de las momias, y antes de entrar en la capilla de Santa Ana donde se aglomeran la mayor parte de ellas, se nos presenta esta momia que denominan El Capellán. Y su nombre da fe a su profesión. Fue uno de los primeros capellanes de esta iglesia, y su estado de conservación es estremecedor. En este caso, el ropaje no se ha conservado, pero sí el cíngulo -cinturón- y los zapatos, expuestos igualmente en la urna. Al estar sin ropa, podemos observar con total definición cómo se ha conservado el cuerpo. Así mismo, la almohada donde apoya la cabeza, es un elemento puesto posteriormente para la exposición, ya que la original no se conservó, y presentar esa posición rígida de la cabeza de la momia sin almohada, daría una impresión mucho más tétrica que la posición natural de un cuerpo tumbado durmiendo.

Dato curioso: Como hemos visto anteriormente todas las momias están datadas entre los siglos XVIII y XIX . Por sus ropajes podemos llegar a saber la clase social a la que pertenecían, aunque en realidad, las familias gastaban todos sus ahorros en hacer lucir las mejores galas para sus difuntos familiares. Dependiendo de dónde y cómo estuvieran enterrados, marcaban igualmente clase social y profesión. A los clérigos siempre les enterraban con la cabeza cerca del altar y los pies hacia fuera. Al contrario del resto del pueblo, que iban en la posición contraria. Pero, hablando de clase social, las familias que se lo podían permitir y pagaban, hacían que sus difuntos estuvieran lo más cerca posible del altar y luciendo sus mejores galas -trajes de seda o tul, algunos realizados solo para este momento-, para llegar a las puertas del cielo, con esa diferenciación social.

Van Gogh: Ya entrando en la capilla de Santa Ana, donde se expone el grueso de la exposición, nos encontramos con la primera momia. El estado de este cuerpo es tan increíble, que parece que va a despertar de su letargo en breves instantes. Conmovedor sobre todo la conservación de su cabello y su barba pelirroja, lo que le ha llevado al sobrenombre de Van Gogh por su gran parecido con el referente holandés del impresionismo.

Dato curioso: Varios de los cuerpos masculinos encontrados están vestidos con ropajes de monjes franciscanos, lo que NO les hace pertenecer a esta orden monacal, sino que existía cierta predilección por algunos hábitos concretos. En este caso, la gran devoción que dejaron durante años en estos pueblos los franciscanos, se ve reflejado en dichas costumbres de vestimenta post mortem. También a destacar la posición de las manos de las momias. La mayoría de ellas presentan posición orante, cruzando sus dedos ex profeso y atando sus muñecas para que no se pudieran separar. De esta forma, las creencias de la época decían que las puertas del cielo eran abiertas mas fácilmente.  

Lady: Se conoce el nombre y la vida de esta mujer con un sobrenombre tan sugerente como Lady. Falleció con 35 años, y tras hacerle un escáner se descubrió que había fallecido tras una hemorragia como consecuencia de un problema muy grave de estreñimiento -se vio igualmente que tenía prolapso de útero y recto a causa de hacer fuerza-. Así mismo, y aunque parezca un dato escatológico se encontraron heces tanto en el ataúd, como gran cantidad dentro. Lady fue una mujer “acomodada” de la época que vivía en Madrid y que se encontraba en Quinto seguramente como tratamiento a su enfermedad, dado las aguas termales que había y que seguramente recomendaron a la paciente. Quién sabe si precisamente fue ese el acelerador de su fallecimiento.

Dato curioso: En la momia de Lady podemos observar varios elementos muy interesantes. Por un lado su vestimenta, de una calidad muy superior al resto, lo que hizo más fácil investigar sobre su identidad. Más aún cuando se encontró un escapulario que relacionaba directamente a Madrid con esta mujer. El proceso de limpieza y conservación en esta momia es realmente espectacular. A destacar sin duda, el mimo y cuidado que puso Mercedes González, que se encargó personalmente de limpiar el cabello de esta mujer a mano, retirando la gran cantidad de pequeños insectos alojados en el mismo y siempre sin ningún tipo de agua ni producto abrasivo.

El muñeco: En la siguiente zona, encontramos varias momias de niños, exactamente hay siete -cinco niñas y dos niños-. Entre ellos hay uno que destaca de sobremanera por su tamaño y vestimenta. Lo llaman El Muñeco, un bebé de semanas que solo por sus dimensiones estremece. El vestido está hecho precisamente para este fin, una vez fallecido, ya que está bordado solo por su parte delantera, que es la parte que ve cuando expones el cadáver.

Dato curioso: Las momias de los niños seguramente son las más estremecedoras de toda la exposición, pero tenemos que recordar en este punto que la mortalidad infantil era en aquella época mucho más alta que la de hoy en día. Así que no es de extrañar la gran cantidad de cuerpos en los camposantos de las iglesias. En este caso, el cólera posiblemente hizo bastantes estragos entre los infantes en Aragón, ya que hubo un brote importante en la época, y la población infantil es mucho más propensa en sufrirla. Los cuerpos momificados de estos niños están entre los días hasta varios años. A destacar entre ellos una momia infantil que todavía conserva los globos oculares secados en la cuenca del ojo… IMPRESIONANTE.

El hombre mayor: Esta momia masculina sorprende por la edad, con sus 70 años aproximadamente, es una de las momias con más edad en vida de la exposición -luego veremos una mujer de esa edad, pero no de esa condición social-. Por su edad al fallecer y su aspecto físico, bien alimentado y con la piel en condiciones cuidadas, da a entender que este varón podría pertenecer posiblemente al clero, nobleza o aristocracia. Aunque en este caso, la posición de las manos, extrañan a más de un investigador. Sus manos están colocadas de forma irregular, no saben bien si en verdad querían colocarle en posición de rezo pero el rigor mortis ya había hecho estragos en el cuerpo, o realmente en vida hizo algo que molestara y no le quisieron ayudar a llegar antes a las puertas del cielo. Está sin ropaje ya que no se ha conservado hasta nuestros días. Ahora mismo esta momia está pendiente de que le hagan un escáner, por un abultamiento extraño que tiene en el abdomen. Quizás en breve sepamos más de su vida.

Dato curioso: Este cuerpo fue enterrado con unos zapatos hechos en Alemania, más antiguos a la época de la momia. Quizás tuvieron que traerlos dado el tamaño del pie de este personaje, y su poder económico. Hay varias momias que conservan sus zapatos. Y como dato anecdótico decir que las hormas en España llegaron bastante tarde (siglo XIX tardío), y que tanto el zapato izquierdo como el derecho eran iguales. Con el paso del tiempo, el propio pie iba dándole forma.

La última expuesta en esta capilla: Esta momia tiene algo realmente espectacular; y es que al acercarte a ella se puede distinguir perfectamente sus piezas dentales y también la lengua -a veces, cuando empieza la descomposición, los gases hacen que la lengua salga-. También muy destacable lo bien conservado de su pelo, cejas y barba. Y una cosa más de esta momia muy interesante es que en los pies todavía se le aprecian las almohadillas de los mismos. Increíble!! Como en otras ocasiones vemos la manos en posición de rezo junto con las muñecas atadas para “facilitar su ascenso directo”

La siguiente momia está expuesta ya fuera de la capilla de Santa Ana, en dirección al altar. Murió casi con 70 años y tuvo muchos hijos, lo que nos da una idea de que, en su época, aunque fuera algo más extraño, también se podía llegar a edades avanzadas aún cuando la vida no tuviera las comodidades que hemos visto anteriormente con la momia de El Clérigo.

Sorprendente fue el encuentro del ataúd donde encontraron la momia de El Muñeco -de hecho su nombre viene de su descubrimiento, ya que creían que realmente se trataba de un muñeco cuando lo encontraron-. Es muy difícil encontrar un ataúd en ese estado, ya que la madera es un elemento que con el tiempo tiende a desintegrarse. Pero este mini-ataúd conserva incluso su policromía original.

Muerte de una momia: Para terminar con la exposición de las momias nos vamos al otro lado de la nave central, cerca de donde está expuesto el pequeño ataúd, para encontrarnos con un cuerpo también único. Se trata de una momia que movieron en algún momento de lugar. Al cambiarla de ubicación, esta se fue “muriendo”, ya que el proceso de momificación se paró para empezar el proceso natural de descomposición. Con lo cual tenemos un cuerpo de torso hacia arriba ha empezado a desintegrarse, mientras de torso hacia abajo conserva su estado de momificación natural.

Dato curioso: Este cuerpo tiene la siguiente peculiaridad. Al hacerle los estudios y restauración del mismo, encontraros que unos ratones lo habían usado de “casa”, haciendo un pequeño nido dentro del mismo. Se encontraron los huesos de los roedores junto con trozos de plástico, concluyendo que seguramente los ratones hicieran el nido en el 2011 cuando el fallecido fue movido a otra ubicación en la iglesia.

En definitiva, una aventura de conocimiento e historia, que más que algo tétrico o morboso como se podría pensar sin haber ido, se convierte en inquietud de saber más. Y de terribles ganas de que se sigan promoviendo y dando fondos para este tipo de proyectos y museos que ahondan en la historia y antropología de la península, sus misterios y sorprendentes descubrimientos.

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Siete días en Islandia – Día 4

Habiendo recuperado ya el aliento después de ver el espectáculo de cascadas del día anterior , continuamos nuestro camino antes de que amaneciera hacia el glaciar de Jökulsárlón. De pronto vimos que había un grupito de gente y un autobús aparcados al  lado derecho de la carretera y decidimos parar a ver qué había, además de los espectaculares colores del alba que se empezaban a asomar. Pues eran unos campos de musgos que cubrían kilómetros de piedras, que en otro tiempo fueron lava basáltica expulsada por el volcán Grímsvötn. ¡Una auténtica sorpresa para nosotros que solo pasábamos ahí por casualidad!

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Mientras, el camino nos iba regalando estampas como éstas…

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Cascadas en medio de la nada

Seguimos por la Ring Road hasta el desvío que nos llevaría a la Cascada de Svartifoss.  Aparcamos, pagamos el parking en los datáfonos dispuestos para ello y nos fuimos al centro de información para que nos dijeran cómo llegar a la cascada, ya que no se veía ninguna entrada o cartel  que nos indicara el camino. También aprovechamos para preguntar sobre las posibilidades de hacer alguna excursión en la zona. Pues bien, la atención no fue pésima sino lo siguiente. El trato terrible por parte del personal de (des)información. Lo que nos dijeron y nada son básicamente lo mismo.  Al final pudimos enterarnos del camino a seguir gracias a una señora que estaba limpiando por los alrededores y, claro, de las excursiones no supimos nada.

En fin, que para llegar a la cascada tienes que dirigirte hacia la izquierda, si tomas como referencia que estás al frente del centro de información. Caminas como unos 5 min y cruzas hacia la derecha apenas veas los cartelitos con las indicaciones. Subes por una cuesta durante unos 40 min y justo a la izquierda encontrarás un mirador desde el cual podrás ver buena parte de Skeiðarársandur, la extensión  de arena glaciar más grande de Islandia que alcanza unos 1000 mts2.

Una vez hayas descansado y te hayas deleitado con las vistas, sigues tu ruta hacia la derecha, caminas unos 10 minutos y ya verás a lo lejos como empiezan a asomarse las columnas basálticas de Svartifoss y su caída de agua.

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Svartiffoss

Desde aquí, lo que toca es descender e ir a su encuentro. Eso sí, baja con cuidado y asegúrate de llevar unas zapatillas de trekking con cierta adherencia porque con la humedad en la piedra, el terreno se vuelve mi resbaladizo.

Y ahora sí, disfruta de las vistas, que te las has ganado. Relájate con el sonido de la caída de agua y, si no hay gente como nos pasó a nosotros, regálate unos instante de paz frente a esta maravilla de la naturaleza.

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Svartifoss

Nos preparamos para nuestros 40 minutos de descenso y para recorrer otros 50 minutos en coche hasta Diamond Beach, una playa de arena negra que pertenece Breiðamerkursandur, una lengua del glaciar Vatnajökull ubicada junto a Jökulsárlón. Sí, ya sé que los nombres no son de lo más fácil de recordar pero te garantizo que apenas estés construyendo tu ruta de viaje, estarás más que familiarizado con ellos 😉

Lo espectacular de esta playa se debe a la presencia de icebergs que vienen de Jökulsárlón y que son arrastrados hasta su orilla, creando un contraste precioso con la playa de arena negra. Además, sus formas y colores crean la sensación de estar viendo inmensas rocas de diamantes esparcidas por toda la playa.  Por toda esta vistosidad y “rareza”, este lugar se ha convertido en los últimos años, en uno de los sitios favoritos de fotógrafos y amantes de la naturaleza.

DIAMOND BEACH

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Nosotros llegamos sobre las tres de la tarde, ya casi con los últimos rayos del sol del día. Como el cielo estaba despejado tuvimos una luz preciosa que se entremezclaba con los casquetes de hielo y la arena negra, ¡todo un espectáculo! Había gente, sí, pero podías moverte y hacer fotos sin problema. Incluso tuvimos la posibilidad de volvernos a prometer. Entre tantos diamantes, no queríamos desaprovechar la oportunidad 😛

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Y como aún quedaba un poquito de luz, cogimos el coche y nos fuimos finalmente a Jökulsárlón. Ya en ese momento, teníamos al lago glaciar más grande de Islandia solo para nosotros: ¡un lujazo como pocos!

Al encontrarnos por primera vez en un lugar así, los dos estábamos completamente maravillados con lo que estábamos viendo. Solo había un gran silencio entre ambos, y un gran agradecimiento al universo por tener el privilegio de estar en un sitio como éste.

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Yo no a sé vosotros, pero a mí se me corta la respiración de solo verlo. No hay palabras para describir tanta belleza, por eso he preferido dejaros las fotos para que juzguéis vosotros mismos y decidáis si definitivamente Islandia y Jökulsárlón serán vuestra próxima parada.

Y ya por fin, cuando definitivamente se fue el sol y no pudimos exprimir más la poca luz que quedaba nos fuimos a nuestro alojamiento, el Hali Country Hotel. Un hotel 3* que ofrece una atención estupenda y cuyas cenas son deliciosas también. Además de esto, cuenta con un pequeño museo dedicado al escritor Thórbergur. Vale mucho la pena porque te ayuda a entender un poco más la historia y la cultura de la región.

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Siete días en Islandia – Día 3

Ya estamos en el tercer día en tierras islandesas. Hemos hecho nuestra primera toma de contacto en Reikiavik y hemos visitado el Círculo Dorado. Ahora nos toca conocer algunas de las cascadas más famosas del sur de Islandia.

Nos levantamos muy prontito, y a eso de las 8 am ya nos habíamos puesto en marcha con dirección hacia el este. Una hora después, aún de noche, estábamos frente a Seljalandfoss. Solo estábamos unos cuatro japoneses y nosotros dos: ¡un auténtico lujo!, aunque apenas podíamos apreciar la belleza de la cascada y de su caída de 60 metros.

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Seljalandfoss

Tuvimos que esperar unos cuantos minutos más, y hacer tiempo entre algún paseíto a pie en los alrededores de la cascada y el coche (para recuperar un poquito de calor) hasta que salió un poco más el sol y con él, también iba llegando un mayor número de personas.

Finalmente pudimos empezar a ver la cascada en todo su esplendor. Subimos por unas escaleras que facilitan el acceso hacia su interior y seguimos caminando hasta encontrarnos justo detrás de la caída de agua. Mientras más nos aproximábamos a la misma, la emoción también iba in crescendo y ya el clímax lo alcancé cuando bajé hasta el punto donde caía la cascada. Se me olvidó todo: que estábamos en Islandia, que era pleno invierno y que no tenía ropa de cambio. Solo dejé que toda la energía de esa naturaleza pura y salvaje se apoderara de mí, y me dediqué solo a sentir. Os aseguro que la experiencia fue deliciosa y la sensación que me quedó en el cuerpo, aún frío y mojado, fue de haber recibido una dosis de energía tremenda. Vamos, una inyección de naturaleza sin paliativos. ¡Excitante en todos los sentidos!

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Subida a Sljanlafoss

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¡PURA BUENA VIBRA!

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Más energía…

A unos cinco minutos andando, se encuentra otra cascada un poco más escondida que la anterior y de una gran belleza: Gljúfrabúi. Habíamos visto fotos espectaculares de ella, sin embargo no pudimos verla, ya que se encuentra oculta entre montañas y el paso se hace complicado, o imposible como resultó para nosotros, si el nivel del agua es alto.  Así que nos quedó pendiente para nuestra próxima visita.

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Gljúfrabúi

Seguimos nuestra ruta hacia una de las cascadas más conocidas y de las más espectaculares por todos los elementos que la componen: una caída de 62 metros, 25 metros de anchura y un arco iris que hacen de este lugar un sitio de ensueño. Parece que alguien lo hubiera sacado de lo más bonito de nuestra imaginación y lo hubiese esculpido para nosotros. A veces nos daba la sensación de que tanta belleza no podía ser real.

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La cascada se puede ver desde abajo, sabiendo que mientras más te acerques más empapado terminarás. Y también desde arriba. Puedes subir por unas escaleras que están a un costado y ver el inicio del salto y el afluente que da origen al mismo.

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Vale muchísimo subir porque las vistas son impresionantes. Además, si caminas siguiendo el curso del río Skógá te encontrarás con un paisaje precioso. Eso sí, debes tener cuidado con el viento. Cuando se levanta, las rachas pueden ser muy intensas y debes tratar de alejarte lo más posible del río y del precipicio.  Tampoco hay que alarmarse, no suelen durar mucho tiempo. Simplemente hay que ser precavido.

 

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Río Skógá

Como aún contábamos con algunas horas de sol, decidimos irnos a ver el avión abandonado del que tanto habíamos oído hablar y del que tantas fotos habíamos visto. Se trata del fuselaje de un antiguo avión (o de lo que queda de él), abandonado sobre la arena negra de la playa, muy cerca de Vik.

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El avión pertenecía hace más de cuatro décadas a las fuerzas aéreas estadounidenses destacadas en Islandia. Se cuenta que tuvo que realizar un aterrizaje forzoso en Sólheimasandur. No se sabe con exactitud si por falta de combustible, si por las terribles rachas de viento, o por ambas. Lo cierto es que ahí está, impertérrito, derrochando enigma y encanto entre los turistas que acuden día a día a fotografiarlo y a fotografiarse junto a él.

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Cómo llegar al avión

A tan solo 10 Km de Skógafoss se encuentra Sólheimasandur. Simplemente continúa en dirección este por la ring road. Cuando ya vayas superando los 9 Km de recorrido, debes estar atento para ver un desvío que lleva hacia un parking a mano derecha. Ahí dejas tu coche y debes caminar durante unos 35 min hasta que veas a lo lejos el avión a tu izquierda. Caminas durante unos 7 min más y habrás llegado a tu destino.

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Si vas en invierno, debes tomar muchísimo en cuenta las horas de luz para que no te pille la noche al desandar el camino. Ten en cuenta también que ahí no hay nada más que el avión y un poco más al fondo, la playa. No hay puestecitos de comida, ni baños, ni nada.

Glaciar Sólheimajokull

En el camino de vuelta a nuestro hotel, ubicado justo en frente de Skógafoss, nos encontramos un cartel que anunciaba un desvío hacia el glaciar Sólheimajokull. Como aún quedaba un rayito de sol sin esconderse, no lo pensamos y nos metimos. Aparcamos el coche y caminamos hacía lo que intuíamos era la entrada del glaciar. Poco a poco su lengua nos iba dando la bienvenida. La imagen era de lo más bonito que habíamos visto hasta entonces. Un paisaje helado azul celeste nos iba dejando boquiabiertos. Nos creíamos solos en ese desierto gélido pero poco a poco fuimos viendo grupos de personas con sus guías que regresaban de sus respectivas excursiones.

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Sólheimajokull

Después de un rato nos quedamos Antonio, el glaciar y yo envueltos en un silencio que lejos de ser incómodo, nos regaló un momento de serenidad absoluta junto a una imagen que no nos dejaba de maravillar. Todo era increíblemente perfecto.

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Llegada la noche, volvimos al coche y tan solo 15 min después estábamos en el Hotel Skógafoss, muy cerquita de la cascada.

En nuestro tercer día, Islandia no hacía más que superarse.

Si quieres sentir más de toda la buena vibra de este día, echa un vistazo al vídeo de nuestro canal de Youtube:

 

 

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Siete días en Islandia (en enero) – Día 2

Después de haber tenido nuestra primera toma de contacto en Reikiavik, emprendimos nuestra ruta hacia el este del país. Hoy vamos a descubrir el Círculo Dorado… ¡¡¡Yeah!!! ¡Qué ganas teníamos!

Nos levantamos pronto y salimos sobre las 8.30. El paisaje estaba un poco nevado pero la carretera bastante limpia.

En el camino, nos topamos con unos cuantos caballos islandeses. Paramos donde pudimos, nos acercamos, y a medida que nos íbamos aproximando íbamos descubriendo que son lo más dócil que te puedas encontrar. Seguramente porque están acostumbrados a la gente (en verano se suelen ofrecer paseos a lomo de estos pequeños equinos) En fin, que pararnos bien que valió la pena. Pudimos acariciarlos y darle de la hierba que había alrededor hasta que quisieron. Para mí, que soy una auténtica amante de los caballos, fue una verdadera delicia poder mimarlos todo lo que pude ❤

                                                               Love is…

Gullfoss

Seguimos nuestra ruta hacia la majestuosa Cascada de Gullfoss. Su doble caída de agua producida por la ruptura de las placas y la fuerza con la que cae el agua, han esculpido un paisaje impresionante. Cuando fuimos estaba en pleno proceso de congelación pero llegamos a tiempo para ver y sentir toda la intensidad que emana la cascada.

Como llegamos pronto había muy poquita gente, por lo que contamos con el tiempo suficiente para disfrutar de su espectacularidad todo el tiempo que quisimos. El escenario, en conjunto, es simplemente hipnotizante. No puedes apartar la mirada ni un instante.

                                                                    Gullfoss

Indudablemente, Gullfoss fue la introducción real a toda la magia y la belleza que nos iría regalando Islandia durante los próximos días.

Aquí también tienes que pagar para utilizar los baños, y también aceptan tarjeta :-O. El precio es de 200 Isk o lo que es lo mismo: 1,50€

El valle de Haukadalur (Geysir)

A mitad de camino entre Thingvellir y Gullfoss, a tan solo 10 Km de esta última, se encuentra el Valle de Haukadalur, mejor conocido como Geysir. De hecho, esta columna de vapor de agua fue la que dio vida al nombre del resto de las existentes en el resto del mundo. De ahí que nos refiramos a estas fuentes de agua termal como géiseres.

Durante mucho tiempo Geysir estuvo generando expulsando agua y vapor. Sin embargo, desde hace años ya no. En su lugar, el protagonismo de lo lleva Strokkur, que mantiene una actividad regular y expulsa agua cada 4-5 min apróx.

Mantén tu cámara alerta en todo momento para que puedas grabar la “intempestiva” salida de agua. Es impresionante y la cara de todos los presentes también XD

                                              Valle de Haukadalur
                                                             Strokkur

Aquí el tiempo medio de visita suele ser de unos 30 min aproximadamente.

Thingvellir

A casi una hora de Geysir se encuentra el Parque Nacional Thingvellir, declarado Patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 2004. Su importancia recae en dos aspectos: aquí se constituyó el primer parlamento del mundo en el año 930 d.C y se encuentra la separación de las placas tectónicas de Norteamérica y Eurasia.

Apenas llegues aquí, como en el resto de sitios, asegúrate de pagar el parking en el datáfono dispuesto para ello y, a continuación, dirígete a un pequeño centro de interpretación que hay antes de la entrada al parque. En el centro encontrarás algunos datos de interés. Sin embargo, echamos en falta alguien que nos proporcionara más información sobre este sitio que encierra tantos aspectos históricos, geológicos y naturales tan relevantes.Pasado el centro, justo enfrente, verás la entrada al parque. Baja por la rampa que está en plena entrada y, al final de la misma, verás una bandera de Islandia izada. Justo ahí, se creo el primer parlamento del mundo.

A continuación, sigue los carteles en dirección a Öxarárfoss, una cascada que se encuentra a unos 300 mts del antiguo parlamento y que, aunque no es especialmente alta, a nosotros nos encantó. Cuando estuvimos, el agua caía con mucha fuerza y el contraste de la piedra negra del entorno con el paisaje nevado y el cielo también blanco, de lo nublado que estaba, creaban una estampa idílica.

                                                              Öxarárfoss

Tres y treinta de la tarde, ya casi oscurecía. Aun así, quisimos aprovechar hasta el último rayo de sol ahí en el parque, y nos fuimos hacia Thingvallakirkja, una iglesia pequeñita que en su momento fue la primera iglesia de Islandia. Digo en su momento, porque la que existe actualmente fue reconstruida en 1859.

Cuando estuvimos desconocíamos su historia pero era tan bonita que nos fuimos a verla aunque estuviese cerrada. Enfrente, había un pequeño cementerio también.

                                                   Thingvallakirkja

Desde ahí, partimos hacia el que sería nuestro nuevo alojamiento. Era 5 de enero, la noche de la Epifanía, ya estábamos a punto de dormir cuando de pronto escuchamos fuegos artificiales uno tras otro y durante muchísimo tiempo.

Nos sorprendió mucho porque no esperábamos que fueran tan forofos de esta fiesta y, sobre todo, porque estábamos como en  una urbanización en medio de la nada. Así que ya sabéis… por si os pilla en estas fechas, no os asustéis.

No olvides ver nuestro vídeo que es pura inspiración para viajar a Islandia…

… y no te pierdas nuestros dos post anteriores sobre nuestro viaje a este país espectacular

https://proximaparadalaluna.com/2019/01/20/me-voy-a-islandia-y-ahora-que/

https://proximaparadalaluna.com/2019/02/10/siete-dias-en-islandia-en-enero-dia-1/

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Rodén: el pueblo que la guerra y la historia denostó

La primera vez que pisamos las ruinas del viejo Rodén, el ocaso estaba en su máximo esplendor, y ofrecía unas vistas que, fuera de lo que pudiera parecer al principio, presentaba una estampa bucólica, inusitada.

El pueblo viejo de Rodén, perteneciente al municipio de Fuentes de Ebro, está situado apenas a 30 Km. al sureste de Zaragoza, asentado en un montículo de 300 metros de altitud, desde el que se divisa el valle del río Ginel que, a su vez, desemboca en el río Ebro. Los restos de sus edificaciones se asientan de forma escalonada en la ladera de dicho montículo, coronado por las ruinas de la Iglesia de San Martín, la Torre y el castillo musulmán, que apenas aguantan en pie frente al inexorable deterioro del tiempo y del cierzo.

El viejo Rodén tiene el “curioso” título de ser uno de los seis pueblos en España que no fueron reconstruidos al finalizar la Guerra Civil sino que se decidió construir un conjunto nuevo junto al devastado. Los seis pueblos son: Gajanejos, Montarrón y Valdeanchete en Guadalajara; Rodén y Blechite en Zaragoza, y Corbera de Ebro en Tarragona. Entre estos, tan solo Belchite, Rodén y Corbera de Ebro presentan una conservación de ruina monumental.

Un poco de historia

Poco se conoce de los principios de este núcleo de población. Su origen estaría ligado a la estancia romana en la zona, aunque la forma en la que se ubican los inmuebles en el cerro construidas siguiendo un trazado de media luna, delatan su pasado musulmán unos siglos después. Posteriormente fue conquistado por monarcas aragoneses pasando por varias manos. En su máximo apogeo llegó a tener unos 500 vecinos.

A principios del siglo XX, el pueblo contaba con 209 habitantes, cuyas vidas se vieron truncadas en verano de 1937. En aquellos días la guerra civil española vivía su particular paroxismo de rencores y venganzas por doquier.

La pequeña localidad tuvo la mala fortuna de encontrarse en una encrucijada en medio del Frente de Belchite. Entre agosto y septiembre de 1937, el bando republicano lanza una ofensiva sobre Zaragoza. Siendo el principal objetivo el avance hacia la capital aragonesa, el Ejército Popular movilizó un gran número de efectivos. El Batallón Lincoln fue la brigada encargada de conquistar la zona.

Dato curioso: el Batallón Licoln fue una brigada de voluntarios norteamericanos miembros del Partido Comunista de los Estados Unidos y de otras organizaciones obreras de inspiración socialista (también había soldados puertorriqueños, cubanos e irlandeses). Por primera vez norteamericanos blancos y negros combatieron juntos -la segregación racial en el ejército no fue eliminada hasta 1950-.

Versión oficial:

Durante el verano de 1937 tiene lugar la destrucción del pueblo de Rodén, siendo desmantelados los elementos constructivos de madera (marcos de ventanas, puertas, vigas, etc…) de los inmuebles. Las tropas republicanas requieren de elementos constructivos para reforzar trincheras y la línea del Frente de Belchite.

La otra versión:

 Carlos Bitrián, arquitecto y presidente de la asociación Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa), tras estudios llevados más a profundidad, nos muestra un Rodén arrasado por el fuego de artillería y seguramente bombardeado por aviones. 

 De una forma u otra en el fragor de esta contienda, la pequeña localidad fue abandonada, aunque no se sabe el momento exacto. Al finalizar la guerra, el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones (organismo creado en 1938 con la finalidad de inspeccionar y dirigir los proyectos de reconstrucción de las zonas devastadas por la Guerra Civil) proyectó un pueblo nuevo al pie de las ruinas del viejo. Hoy en día, 28 son los vecinos que conviven a la vera de las ruinas olvidadas por la guerra y la historia.

Dato curioso: Alfonso Soro, vecino de Fuentes de Ebro, crea en diciembre de 2012 la Asociación Torre de Rodén, para velar por el patrimonio del pueblo. De hecho, la Torre de Rodén es la única torre del mundo construida en alabastro. Tras mucho trabajo a sus espaldas, la asociación, con la ayuda de la institución provincial, consigue realizar las primeras rehabilitaciones. Los tres edificios más representativos del pueblo pretenden de alguna forma ser salvados casi in extremis del estado ruinoso del resto: la Torre, rehabilitada en 2014, la Iglesia, desescombrada y reforzada hace unos meses y el Castillo, con un proyecto de refuerzo de cimentación para afianzar lo poco que queda de él (hoy en día perimetrado por la caída de un muro hace poco tiempo). 

El 11 de abril de 2017, el Consejo de Gobierno aprobó la declaración de BIC (bien de interés cultural) en la categoría de Conjunto de Interés Cultural, figura de Sitio Histórico, el pueblo viejo de Rodén, considerándolo como un lugar o paraje vinculado a acontecimientos o recuerdos del pasado.

Referencia: Aragón_hoy

El viejo pueblo de Rodén

 Fuimos en dos ocasiones a recorrer las ruinas del pueblo viejo. La primera visita fue a última hora de la tarde. Gracias a Los Viajes de la Nave del Misterio, hicimos un recorrido por las ruinas con nuestro guía excepcional Nacho Navarro, colaborador del programa Cuarto Milenio desde hace seis años y entusiasta del misterio, sobre todo en su tierra aragonesa. Estuvimos descubriendo el otro lado de Rodén: el de la noche, el de los sucesos inexplicables, el de los lamentos y los llantos que muchos han oído y que pocos se atreven abiertamente a reconocer. Y puedo asegurar que sí: hay una energía diferente en ese lugar.

 En esta visita conocimos un Rodén lleno de sucesos que alimentan la leyenda negra: asesinatos, incendios, enfermedades… Recorrimos la Iglesia de San Martín, la Torre y el Castillo, elementos de gran interés por su fuerte influencia islámica.

  Después de conocer algún hecho atroz acaecido en esta pequeña población -como el asesinato a cuchilladas a manos de tres hombres, del párroco de la iglesia en 1884, de muertes por electrocución o de epidemias como el paludismo que mermaron la población-, tuvimos un rato para pasear libremente por el pueblo, ya en plena noche. Aunque el propio hecho de visitar Rodén a esas horas complica la visión del mismo por falta de luz y por estar pendiente casi todo el rato de no caerte, no es más cierto que las personas que estuvimos allí tuvimos diferentes sensaciones que nos marcaron el momento. Había gente que no tuvo ninguna sensación, y otras personas que vivieron momentos de cierta angustia en algunos puntos determinados del pueblo.

 Tampoco faltan en la zona las historias sobre supuestas luces que se ven en el cielo en plena noche y que suelen perderse siempre hacia la Iglesia de San Martín; así como presencias que han sido vistas en la zona, incluso como hemos comentado anteriormente, sonidos de llantos y lamentos.

Al día siguiente, quisimos acercarnos a ver la cara diurna del pueblo. Estábamos los dos solos junto a las ruinas del pueblo que alguna vez albergó vida, historias y… el paso inexorable de la barbarie de la guerra. Y eso sí que da escalofríos de verdad: todo el daño y la destrucción que pueden llegar a ocasionar la estupidez y la ambición humana. Se nos partió el alma solamente de imaginar el pasado lleno guerra, muertes, miseria y sufrimiento. Ahora más que nunca es necesario mantenernos alerta para no convertirnos en verdugos los unos de los otros. Como bien dice la escultura de entrada al viejo pueblo de Belchite: Memoria y Paz.

Si queréis ver el pueblo viejo de Rodén a vista de pájaro, no os perdáis el siguiente vídeo de nuestra visita al lugar: https://youtu.be/PoYeIz7AlDk

Memoria y Paz amigos.

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Cuatro días en Chequia

¡Por fin! Después de años, me atrevería decir que décadas, aquí estamos, escribiendo por fin qué hacer no solo en Praga sino en Chequia durante cuatro días. Y sí, sé lo que estás pensando, un viaje a República Checa tan solo cuatro días es demasiado ambicioso, y ciertamente lo es, pero es que nos pudieron las ganas y decidimos exprimir las horas al máximo y conocer todo lo que podíamos. Terminamos exhaustos eso sí, pero bien valió la pena.

Sin más preámbulos, nuestros cuatro días en República Checa:

Día 1 – Praga

Salimos en el avión de las 6:15 am desde Madrid y llegamos a las 9.10 a la capital checa. Cansados pero contentos teníamos todo el día para disfrutarla y recorrerla a nuestro antojo, y para más suerte, contamos con un clima super agradable para las fechas que eran del 7 al 10 de marzo.

Recogimos nuestro coche de alquiler en el aeropuerto y nos fuimos a dejar las cosas en el hotel. El alquiler del coche por los cuatro días, nos salió en 40 €. Lo hicimos a través de Expedia y el nombre de la compañía es Nü. La experiencia con esta gran desconocida fue de 10, así que muy recomendable.

Dato IMPORTANTE: si te alojas en el centro y decides alquilar un coche, este al final puede terminar convirtiéndose en un estorbo. Aparcar en la calle ya es toda una proeza, y si lo consigues, prepárate para pagar. El parquímetro funciona de lunes a domingo: de 8 a 24 horas. Cada hora cuesta 1,60 €, así que ve sacando la cuenta. Si decides aparcar en el hotel, puede salirte de media unos 24 € por día, mientras que en un parking público podría costarte unos 27 € diarios. Si solo te quedas en Praga, no compensa en absoluto alquilar un coche.

Nos alojamos en el Eurostars Thalia, un 5 * que parece más bien un 4. Si tienes dificultades para manejarte con el inglés, éste es tu hotel ya que el personal habla casi en su totalidad español. Lo que más nos gustó fue:

  1. Su ubicación: en la calle Národní, límite entre el Staré Město y el Nove Město, con lo cual quedábamos equidistantes de los principales puntos de interés de los dos barrios.
  2. Habitaciones: nos dieron una habitación abuhardillada estupenda, con unas vistas maravillosas al Castillo y al Teatro Nacional.
  3. El desayuno: muy completo y con una variedad tremenda de productos.
  4. Precio: por ser mi cumple quisimos reservar algo un poco más especial así que nos fuimos por este 5* con precios muy asequibles. La noche nos salió en tan solo 77 €, así que genial en cuanto a relación calidad/precio.
Eurostars Thalia

Sobre las 10.30 nos dirigimos al Stare Město (ciudad vieja) . Mientras descendíamos en esa dirección, ya la ciudad nos iba conquistando con la belleza de sus edificios. Cuando llegamos, lo primero con lo que nos topamos fue con su archiconocido reloj astronómico. Faltaban 15 min para que fueran las 11 am, y un montón de gente ya se concentraba a los pies de la torre para ver las figuras de los doce apóstoles y otros personajes móviles que simbolizan las vanidad, la miseria, la muerte y el turco. Después de haber participado en nuestro primer ritual turístico, seguimos caminando por la ciudad vieja a nuestro ritmo para ir familiarizándonos con la ciudad y toda su belleza.

Reloj astronómico

A las 12 m, teníamos contratada una visita guiada (free tour) con White Umbrella. De la mano de su guía, Carlos, fuimos introduciéndonos en la interesante historia de Praga, imprescindible de conocer si se quiere entender cómo y por qué ha evolucionado de esta manera, la relevancia de Carlos IV para la arquitectura de la ciudad y para comprender también el carácter tan particular de los checos.

Durante la visita recorrimos los sitios más icónicos del Stare Město: la plaza de la Ciudad Vieja, el reloj astronómico, la Torre de la Pólvora, el cementerio judío (por fuera), entre otros… En mi opinión, estas opciones de free tour vienen muy bien para entender más y mejor las sitios que visitamos, a un precio que, según el desempeño del guía, pones tú. No basta con llegar, hacer fotos e irnos al próximo destino a hacer exactamente lo mismo. Conviene también interesarse más en profundidad por la ciudad que nos acoge. Creo que solo así, podría dejar huella en nosotros.

Torre de la Pólvora

Al finalizar el tour, ya con mucha hambre, no aguantamos el olor que venía de los puestecitos de comida que estaban ubicados en la Plaza Vieja y pedimos una salchicha y un bocata con cerdo asado que tenían muy buena pinta. A simple vista los precios también parecían razonables. El tema es que con el cansancio de haber viajado tan pronto esa mañana, haber hecho la visita guiada y el poco tiempo que habíamos tenido hasta entonces para la toma de contacto con la ciudad, solo pedimos eso para dos, sin fijarnos que los precios publicados eran para 100 gr. Cuando nos sirven, nos ponen un plato con medio kilo de cerdo y un cacho de pan, más la salchicha con otra rebanada de pan. Total, que el precio final de la gracia (sin bebida) fue de unos 22 EUR, bastante caro para ser República Checa. En ningún momento me preguntaron qué cantidad de carne quería, simplemente sirvieron todo cuanto cupo en el plato y se limitaron a cobrar. Así que ya sabéis si se os ocurre comer en los puestecitos del núcleo turístico de Praga por excelencia, por favor, aseguraros de que pedís exactamente lo que queréis.

Seguimos caminando el resto de la tarde por los sitios que habíamos pasado con el guía, y también nos fuimos a visitar el Museo judío junto con la Sinagoga Española por nuestra cuenta. La entrada cuesta unos 15 EUR. Te permite entrar al cementerio y varias de las sinagogas que se encuentran por la ciudad.

Cementerio judío y Sinagoga Española

Al terminar, nos fuimos a cenar a un restaurante que habíamos reservado previamente. Se llama Krcma y se encuentra en el Stare Město. Comimos sopa de col y unos entrantes vegetarianos, ya que no queríamos cenar muy fuerte, un delicioso strudel y bebidas, por tan solo 22 EUR. La atención de 10 y el lugar con mucho encanto. Está ambientado como si fuese una taberna. A este restaurante volvimos el último día, pedimos nuevamente la sopa de col y un plato de pato asado con dumplings, strudel y bebidas, por unos 24 EUR. ¡Muy recomendable!

Día 2 – Cesky Krumlov

Hoy toca moverse al sur del país, a la Bohemia meridional, a 170 Km de Praga, muy cerquita de la frontera con Austria, nos vamos a Český Krumlov. Esta fascinante ciudad medieval parece sacada de un cuento. A medida que vas caminando por sus pequeñas callecitas y observas sus fachadas coloridas y pintorescas, más aumenta la sensación de que te has introducido en una fábula de tu infancia y que de pronto saldrá el Sr. Conejo a darte los buenos días. El corazón de la ciudad es su espectacular castillo que data del s. XIV. La visita guiada del castillo no se realiza durante el periodo invernal, así que nos conformamos con ver su torre desde abajo, disfrutar de las extraordinarias vistas desde el mirador y caminar por sus jardines. La visita se contrata en una especie de oficina de turismo que está en la entrada del castillo. Digo especie, porque comparte también espacio con un hostal. Aunque no hayamos podido hacer la visita guiada, disfrutamos muchísimo de la belleza que desprende este castillo por todo sus costados.

Al terminar, seguimos recorriendo por nuestra cuenta la ciudad. Y todo absolutamente todo, desprendía una gran dosis de encanto: sus tiendas, sus restaurantes y bares…

A la hora de comer, nos hicimos con el cerdo que nos había quedado del día anterior. Ni de broma íbamos a tirar el medio kilo que nos habían servido, así que nos fuimos a un pequeño supermercado, compramos agua, pan y postre, nos sentamos en un banco con unas vistas privilegiadas de la ciudad, y rodeados por numerosos grupos de orientales posando antes sus cientos de cámaras, nos dispusimos a disfrutar de nuestro apetitoso plato de comida típica con vistas al castillo. ¿Qué más se puede pedir?

Al terminar de comer, emprendimos nuestro camino de vuelta a Praga. Esa tarde recorrimos un poco de Mala Straná. Visitamos la Iglesia del Niño Jesús de Praga y caminamos por el Puente de Carlos IV.

A las 19 hrs, teníamos una cita en el Teatro Ta Fantastika para ver la obra Aspects of Alice representada por el Teatro Negro de Praga. Al terminar, nos fuimos a cenar en el Restaurante Pork’s, al otro lado del puente y degustamos el mejor codillo que habíamos comido nunca, la infaltable sopa de col (de cuyo sabor me declaro fan absoluta) y de postre, el omnipresente strudel de manzana. Esa noche gastamos de media, unos 30 EUR.

Día 3 – Karlovy Vary

Después de desayunar, iniciamos nuestro viaje rumbo al oeste del país, a Bohemia Occidental, a 130 Km de la capital, nos fuimos a conocer la ciudad balneario por excelencia: Karlovy Vary.

Históricamente, Karlovy Vary es conocida por las propiedades curativas de sus aguas termales. Fue durante el reinado de Carlos IV cuando su centro balnerario se dio a conocer, y a partir de entonces empezó a ser frecuentado por la nobleza y la realeza. Los primeros visitantes acudían a bañarse, pero hacia finales del siglo XVIII, cambió la tendencia y, en lugar de baños, la gente empezó a beber directamente sus aguas.

Karlovy Vary

De hecho, apenas llegas al pueblo, lo primero que consigues son varios kioskos que venden jarritas de todos los tamaños y colores para emprender la ruta en busca de las diferentes fuentes termales disgregadas por la ciudad y beber de ellas. Así que hicimos lo propio: comprar la jarrita (nada barata por cierto, 8 EUR la que escogimos), y nos dirigimos a la primera fuente que vimos. Llenamos la jarrita y después del primer sorbo nos dimos cuenta de que definitivamente lo de las aguas termales era mejor para baños que para beberla. Lo bueno de haber elegido esa fuente es que justo enfrente había un café con aires nobles que nos invitó a pasar. Enseguida nos topamos con una nevera acristalada llena de tartas, una con mejor pinta que la otra y, ahí, a punta de deliciosos bocados a una tarta tan esponjosa como deliciosa acompañada de una de la mejor nata del mundo, nos quitamos el sabor desagradable que nos había dejado el tan preciado líquido termal.

El resto de la mañana la pasamos recorriendo la ciudad con la mejor compañía posible y sobre las 17 horas emprendimos el camino de vuelta a Praga.

Amigos que se convirtieron en familia

Día 4 – Nové Město

Hoy nos toca despedirnos de Praga pero para eso, aún nos queda, así que empezaremos con el super desayuno al que nos ha acostumbrado el Eurostars Thalia los últimos tres días. A las 10 am, nos toca encontrarnos nuevamente con los chicos de White Umbrella, solo que esta vez será para conocer Nové Město. Esta vez la visita estuvo a cargo de Ion, un chico vasco residenciado en Praga desde hace algún tiempo. La experiencia fue de 10, a pesar de la lluvia que nos cayó ese día, Ion hizo que el interés en el tour no decayera en ningún momento, al contrario, su conocimiento y la energía que le inyectaba a cada frase nos mantuvo conectados durante tres horas. Con él recorrimos el Teatro Nacional, la Casa Danzante, la Iglesia de Cirilo y Metodio, conocimos más de los sucesos que se llevaron a cabo durante el nazismo y luego durante la dictadura comunista. Una visita que por 12 EUR bien vale la pena.

Casa Danzante

A las 14.30 hrs habíamos contratado con ellos la visita al Castillo y Mala Straná pero, desafortunadamente, les informaron un poco antes de iniciar la visita que el Castillo permanecería cerrado durante la tarde. Nos quedamos un poco desencajados por no poder ir a conocer lo que literalmente es “la joya de la corona“, pero rápidamente le pusimos reparo y nos fuimos a conocer el Museo Comunista de Praga. Ahí estuvimos durante unas dos horas viendo lo que seguramente comentaremos en otro post. Por el momento, os adelantamos que el valor de la entrada es de 12 EUR y que es una visita necesaria para tener presentes los hechos de la historia reciente y ser capaces de no volver a repetirla. En cuanto a la visita del Castillo es simplemente la excusa perfecta para volver a esta deslumbrante Ciudad Imperial.

Y si con todo lo que has leído todavía no estás convencido, te dejamos este vídeo para que puedas impregnarte aún más de la magia de la República Checa.

Cuatro días en República Checa

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Siete días en Islandia (en enero) – Día 1

 

Ya tienes todo preparado: billetes aéreos, nuestra ruta de viaje, alojamiento… Ahora te vamos a contar lo que hemos visitado durante nuestros siete días en Islandia.

Es importante que tengas en cuenta que el viaje lo realizamos del 5 al 12 de enero (2019), lo que tiene una incidencia directa en las horas de luz que tuvimos y las condiciones climáticas. Por esta razón, nuestro itinerario de viaje es reducido. Si viajas en verano, no tendrás ninguna limitación en este sentido, incluso, dependiendo de la fecha, podrás vivir la experiencia de ver el sol de media noche o día polar, cuando el sol no se esconde ni un minuto. Por lo que si viajas en esta época podrás llevar a cabo un itinerario mucho más amplio, pudiendo visitar tantos sitios como tu cuerpo te permita 😉

NUESTROS SIETE DÍAS EN ISLANDIA

DÍA 1: salimos en el vuelo de las 7:10 am del Aeropuerto Madrid -Barajas y llegamos al Aeropuerto de Keflavik a las 10:50. Apenas amanecía cuando nos recibía un fuerte viento que difícilmente nos dejaba caminar. Recogimos nuestro coche de alquiler y emprendimos nuestro camino rumbo a Reikiavik.

Después de 45 min por la Ring Road nos desviamos por la salida que indicaba nuestro destino. Un bulevar con vistas al mar nos daba la bienvenida mientras que edificios de moderna construcción nos acompañaban por el otro lado de la vía. A pocos metros, la iglesia Hallgrímskirkja, conocida por ser el edificio más alto del país, nos iba indicando el camino hacia centro de la ciudad.

Ya con la emoción a flor de piel, aparcamos donde nos fue posible y caminamos por las callecitas que conducían hacia la iglesia. OJO con esto porque no puedes aparcar en el centro sin pagar en los parquímetros. Así que apenas estaciones busca el parquímetro que te corresponde. Tranqui, como todo en Islandia, puedes pagarlo con tarjeta.

Nos fuimos directos a la iglesia, entramos (es gratis), pero no subimos al mirador (ahí sí se paga), aunque ese no fue el motivo por el que no subimos. Acabábamos apenas de aterrizar y era el momento de hacer nuestra primera toma de contacto con este país taaan exótico (al menos para nosotros)

Hallgrimskirkja

A continuación, fuimos bajando por la calle Skólavörðustígur para adentrarnos en el centro de la ciudad. Las casitas de colores convertidas en tiendas super monas y pintorescos cafés y restaurantes iban apareciendo a nuestro paso, y así en pocos minutos nos encontrábamos en el corazón de Reikiavik.

Como llegamos con hambre, lo primero que hicimos fue buscar el famoso puesto de perritos: el Bæjarins beztu pylsur . Ése al que los islandeses definen como el mejor perrito del país y considerado por el diario The Guardian, como el mejor de Europa. Con esa fama y el hambre que llevábamos hicimos lo propio, pedimos dos perritos cada uno y una Coca Cola para los dos, por un total de unos 15 €. Nada mal para ser Islandia y para lo rico de su sabor pero, en nuestra opinión, muy sobrevalorado al decir que son los mejores perritos de Europa. De todas maneras, por el precio y porque saben bien, pueden convertirse en una opción perfecta si quieres comer en Reikiavik por poco dinero.

BBP – Los mejores perritos de Islandia

Seguimos recorriendo las callecitas de la ciudad con destino al puerto y disfrutando de las preciosas vistas al mar. Alrededor, numerosos restaurantes especializados en delicias del mar.

Seguimos bordeando la costa y nos encontramos con el Harpa, un centro de conferencias y conciertos en Islandia inaugurado apenas en 2011. Aunque no tengas asiento reservado en ningún concierto, no dejes de entrar. Ya solo el recorrer su interior es una auténtica experiencia, sobre todo visual. Las formas que envuelven la construcción captarán tu atención en más de una ocasión y las vistas al mar desde el recinto, regalarán minutos de calma al ajetreo de tu visita.

Harpa

Continuamos algunos pasos más rodeando el litoral y nos encontramos con una de las esculturas más famosas de Islandia: Sólfar cuya traducción sería “El viajero del sol“. Es una estructura metálica inspirada en la forma de un barco vikingo.

Sólfar: el viajero del sol

Después de haber respirado mar, que siempre viene bien, decidimos volver al centro de la ciudad (5 min caminando) y descubrimos un lago que está muy cerquita del Ayuntamiento, su nombre es Tjörnin. Es un lago pequeño pero fundamental para las aves del que habitan el lugar. Normalmente, en esta época del año el lago debería estar congelado pero como veis, esta vez no fue así.

Tjörnin

Ya son casi las cinco de la tarde, el sol ya se ha escondido. Desandamos el camino recorrido hasta llegar al coche mientras descubrimos la misma Reikiavik pero con el encanto de la noche.

Tan solo llevamos unas horas en Reikiavik y ya nos está enamorando este país.

Ya toca descansar e ir a conocer el apartamento que nos acogerá durante esta noche. Ya veremos con qué nos sorprende nuestro segundo día

 

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Me voy a Islandia, ¿y ahora qué?

Si estás pensando en visitar tierras islandesas, te dejamos, basados en nuestra experiencia, una serie de elementos a tener en consideración si pretendes realizar el viaje por cuenta propia. 

Elegir el destino

Teníamos mucho tiempo pensando sobre algún sitio donde poder ir en enero y en el que pudiéramos ver auroras boreales. Nuestra primera opción fue Tromsø, ciudad ubicada al norte de Noruega y conocida sobre todo por ser uno de los sitios predilectos para la observación de este fenómeno. Sin embargo, el hecho de estar tan apartada de todo nos hizo pensar sobre la posibilidad de que no pudiéramos ver las auroras y no tuviéramos muchas opciones interesantes adicionales para descubrir. Así que empezamos a barajar la posibilidad de visitar un sitio en el que durante siete días pudiéramos ver algo más, y así fue cómo se asomó la idea de visitar Islandia, un país del que sabíamos más bien poco pero que aparentemente nos podía ofrecer algo adicional.

Comprar los billetes

Habiendo elegido Islandia definitivamente como destino en nuestras vacaciones de enero, nos dispusimos a hacer lo propio: comprar los billetes lo antes posible. En este caso, corría el mes de julio, así que aún contábamos con seis meses para prepararnos el destino.

Para esta fecha el billete nos salió en 219 € por persona. Volamos con Norwegiany, además de la maleta de mano, nos incluía dos maletas más para embarcar.Esto último nos vino de perla, no solo por la ropa y calzado de invierno que abulta bastante sino por la comida que nos llevamos de España. Pero eso lo explicaremos más adelante.

Documentarse

Ya con billetes en mano, hicimos lo propio: compramos guías, mapas, leímos posts, vimos documentales, revistas y todo lo que pasó por nuestras manos durante seis meses. A medida que íbamos leyendo, nos íbamos enamorando más de todo lo que Islandia tenía en su interior: naturaleza salvaje, paisajes alucinantes y una carretera circular (Ring Road) en la que resulta imposible perderse. 

Foto tomada de fhatomaway.com

Construir el itinerario

Una vez hecho los deberes de informarnos, ya solo nos tocaba organizar el itinerario. Y aquí nos encontramos dos grandes pegas: las pocas horas de luz y el estado de las carreteras en pleno enero. Realmente no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar, si iba a estar todo nevado (aunque también es cierto que en Islandia no nieva tanto como podríamos imaginar) o si el invierno, tal y como pasa cada vez más en tantos y tantos sitios, sería más atípico y templado. En todo caso, no queríamos arriesgarnos a hacer un itinerario atiborrado de excursiones y rutas sin saber si las vías iban a ser transitables y tampoco valía la pena organizar visitas fuera de las horas de luz.

Al final, nuestro itinerario se basó en la premisa de conducir “de noche” y hacer las paradas entre 10 am y 3.30 pm que es cuando el sol suele asomar tímidamente con esa preciosa luz de atardecer constante.

Qué tipo de transporte utilizar

Aunque la opción camper habría sido perfecta, cierto es que en invierno no lo es tanto. Así que rápidamente pasamos a la opción B: alquiler de coche. No sabíamos bien si la opción de alquilar un turismo iba a ser suficiente, así que leyendo y leyendo nos decantamos por un 4×4 normalito, un Dalcia Duster. En la mayoría de los sitios decía que no íbamos a encontrar problemas en la Ring Road si viajábamos con un turismo pero como no conocíamos el país, no quisimos arriesgarnos y nos decantamos por este sencillo 4×4.

Ya en el terreno, según el tiempo que nos hizo y el recorrido que transitamos, la verdad es que no nos hizo falta un 4×4. Lo único es que en un par de ocasiones que quisimos salirnos de la Ring Road y meternos por caminos de grava, en uno de los casos ni siquiera lo pudimos atravesar porque estaba anegado de agua y no nos sentimos para nada seguros en ese tipo de vehículo, y tuvimos que dar marcha atrás. En el otro caso, también nos metimos por un camino de grava, pero sin agua, y ciertamente fue mucho mejor hacerlo en el Dalcia Duster que en un turismo normal. 

Precio del alquiler del coche: 450 € los siete días. 

Dónde alojarnos

En Rejkiavik puedes encontrar infinidad de opciones: hoteles, hostales, Airbnb, campings, guest houses, etc, pero mientras más comienzas a alejarte de la capital islandesa más va disminuyendo la oferta de alojamientos. El número de hoteles se va reduciendo significativamente y las opciones que más se repiten suelen ser guest houses que se anuncian con un cartelito a medida que pasas por la carretera circular y apartamentos o habitaciones publicados a través de Airbnb. 

A todo lo expuesto, si le añadimos el tema precios islandeses y el coste de comer fuera,  el alojamiento tendría que ser lo más rentable posible. Así que en la mayoría de las ocasiones nos alojamos en apartamentos ya que nos permitía la opción de comer en casa. Solo en dos ocasiones os alojamos en hoteles: en el Hotel Skógafoss, justo enfrente de la espectacular cascada homónima, y en el Hotel Hali country hotelcuyas habitaciones tienen vistas al glaciar Vatnajökull o al océano Atlántico. Ambas opciones destacan sobre todo por la magnífica ubicación que tienen.

Precio medio de apartamentos y hoteles: 160 € la noche.

Qué ropa llevar

Y aquí una vez más, nos encontrábamos en una encrucijada por no saber si íbamos a encontrar nieve o no, si las temperaturas iban a estar bajo cero o iba a ser un invierno suave, si la sensación térmica iba a ser considerablemente más baja a la que marcaban los termómetros o se mantendría la temperatura. Y esto si no tienes ropa de invierno en condiciones puede ser un verdadero quiebre de cabeza porque, no hay nada barato en ropa técnica de invierno.

Afortunadamente, Antonio sí que tiene una buena colección de ropa y algo por ahí nos ahorramos. Yo tenía alguna malla térmica también, alguna cazadora de plumas y medias gruesas, pero no era suficiente. Así que poco a poco durante los meses antes del viaje fue adhiriendo pantalones de invierno, chaquetas impermeables con capucha con chaqueta interior incorporada, más sudaderas de fibra polar y botas de invierno con Gore tex que permiten la impermeabilidad y facilitan la transpirabilidad. También, y muy importante, unos guantes de verdad. No se puede escatimar en este aspecto porque lo pasarás realmente mal. Yo compré unos North Face con tejido Polartech y aún hace no en pocas oportunidades se me quedaron las manos heladas. Y por último llevaba los gorritos que suelo tener tejidos de Zara y me los quité casi al instante porque no me protegían nada del frío. Sí que lo hizo una bandana de lana que me compré en Reikiavik, que con tan solo cubrirme orejas y frente, me alivió bastante más del frío. 

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La comida

Leyendo y leyendo nos dimos cuenta de que comer en Reikivik se escapa totalmente de nuestros bolsillos. Con lo que podíamos gastar en restaurantes, almuerzo y cena, dos personas, nos podíamos hacer dos viajes más, asumiendo una media nada descabellada de 80 € por cada comida entre los dos. También vimos que los productos en los supermercados eran considerablemente más altos que aquí en España. Como teníamos dos maletas para embarcar cada uno, no nos lo pensamos dos veces y decidimos llenar toda una maleta de comida: fabada en lata, pasta con sus salsas, sopas de sobre, atún, arroz, barritas, frutos secos, chocolates, galletas, etc.  Sin embargo, siempre hace falta comprar algo más in situ, como: pan, queso, skyr (una especie de yogur islandés) y ya que estamos, un botecito de arenques… pues esto y poco más nos salió en unos 50 € en un supermercado del centro de Reikiavik. Nos quedamos de piedra con nuestra bolsita con cuatro cosas y nuestros 50 € sin retorno. 

Con el pasar de los días fuimos tratando de agotar todo lo que habíamos llevado a toda costa, hasta que nos tropezamos con un supermercado KRONAN en Vik y ya por mero masoquismo entramos pensando que nos iba a dar otro infarto con los precios, y al final no fue así. Nos encontramos con una variedad interesante de marcas y productos y a precios nada descabellados. Algo más caro que en España, pero no mucho más. 

Al día siguiente, en Selfoss, nos topamos con el supermercado BONUS, el más económico de todo sin duda. Los precios suelen ser muy similares que a los de aquí. Lo único es que la variedad de marcas es muy limitada y la calidad de frutas y verduras más bien justita. Pero para estar solo de paso y no querer llevar ni peso ni sobrepeso en la maleta, bien merece la pena.  AL final de nuestros días en la isla, encontramos en pleno centro de Reikiavik un BONUS. Dato importante si no quieres pagar nuestra novatada del primer día 😉

Nuestra conclusión al respecto es que si quieres para el primer día convendría llevarse algo en la maleta, al menos mientras te vas haciendo a la ciudad. Ya luego, puedes comprar sin tener que arruinarte en cualquiera de estos supermercados.

 

La moneda

A día de hoy el cambio es de 1 € por 138 coronas islandesas. En cuanto a cambiar dinero, salvo que quieras ver cómo es una corona islandesa, no vale la pena cambiar. En todos los establecimientos aceptan tarjeta. Todo tiene datáfono, hasta los baños públicos o los parking en plena cascada, por ejemplo.

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Pago en parking público. Do it yourself!

El idioma

Salvo que tengas conocimientos de alguna lengua nórdica occidental, el islandés te resultará una lengua muy compleja, sobre todo a nivel morfológico. Sus palabras resultan casi ininteligibles e impronunciables. Y aún teniendo conocimiento de lenguas escandinavas te resultará complicado, ya que el islandés debido al aislamiento que ha tenido el país hasta hace relativamente muy poco ha evolucionado poco o nada respecto a sus hermanas del norte.

La muy buena noticia es que vayas donde vayas todo el mundo habla inglés y muy bien, por cierto.  Incluso, el español está convirtiéndose en la segunda lengua más estudiada después del inglés. Se ha convertido como en una lengua de moda dentro de la población estudiantil. Eso sí, la diferencia entre el porcentaje de angloparlantes e hispanohablantes es abismal. No esperes encontrarte un montón de gente hablando español por las calles, pero sí puedes toparte, sobre todo en los sitios más turísticos, gente que pueda comunicarse contigo en nuestra lengua. 

Actividades

Dentro de las actividades que queríamos contratar se encontraban caminata por el glaciar, visita a las cuevas de hielo o, la que más queríamos era la de moto de nieve en Jökulsárlón. Cabe decir que cada actividad podría costarnos entre 180 y 250 € por persona, por lo que fuera cual fuere la actividad tendría que gustarnos mucho a los dos por eso nos decantamos por esta última. Al final, ya cuando tuvimos todo decidido, resulta que no pudimos hacerla porque no había la cantidad de nieve necesaria para poder realizarla. 

¿Y las auroras?

Buena pregunta, resulta que el objetivo principal de este viaje no pudo ser alcanzado. Durante toda la semana que estuvimos, la probabilidad de ver auroras se mantuvo en 2 de 9, o sea que … nada 😦 . Desde ya te dejo por aquí la página dónde podrás monitorear las previsiones meteorológicas en Islandia: https://en.vedur.is/weather/forecasts/aurora/

¿Y valió la pena el viaje?

Sin duda alguna la respuesta es un SÍ rotundo. No vimos auroras y es una lástima, pero vimos un montón de cosas más que iremos desvelando y que desde nuestro punto de vista son aún más improbables de ver que las mismas auroras. 

Además, el no haberlas visto al final va a resultar la excusa perfecta para ir tras de ellas tan pronto nos sea posible 🙂

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Siete islas que nunca visitarás:…avisado estás…Parte II

 

Sigamos conociendo algunos lugares de la tierra que nunca visitarás. Si en la Parte I del artículo eran islas en las cuales tu integridad física o mental podían verse afectadas, en esta segunda parte conocerás algunas de las islas más surrealistas del mundo.

La Isla de la Muñecas

Aquel que tenga pediofobia –miedo a los muñecos- puede saltar a la siguiente isla, por favor.

Nos encontramos en los Canales de Xochimilco, en la Laguna de Teshuilo, al sur del centro de la Ciudad de México. La isla es una chinampa: antiguo método de balsas cubiertas con tierra, para cultivar flores y verduras.

Esta isla, antigua propiedad de Julián Santana, está repleta de muñecas rotas y deterioradas. Muchas de ellas cubiertas de telarañas e insectos, dando un aspecto dantesco a toda esta chinampa.

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¡Qué agradable!… foto tomada de Wikipedia

La leyenda cuenta que una joven murió ahogada entre los lirios del canal, y que su cuerpo fue encontrado por Julián en su chinampa.  Este comenzó a experimentar situaciones inexplicables, por lo que empezó a colocar muñecas en su isla como protección, creyendo que dichas muñecas ahuyentarían el alma de la joven.

Poco a poco, la fama de la isla fue en aumento, creciendo el número de visitantes, que obsequiaban a Julián con más muñecas, haciendo de la isla un mundo surrealista en todos los sentidos.

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Hoy en día la isla es visitable, aunque si eres supersticioso, o sensible, mejor que lo dejes para otro día…

 

Isla de Hashima – la Isla Fantasma

Esta isla se encuentra a unos 20 Kilómetros del puerto de Nagasaki, en Japón. Es una de las 505  islas deshabitadas de la Prefectura de Nagasaki. Pero no siempre fue así. En 1887, después del descubrimiento de una veta de carbón en el subsuelo, a unos 200 metros por debajo del nivel del mar, surgen los primeros poblamientos.

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Ubicación de la isla. Foto tomada de Google Earth

En 1890 Mitsubishi compra la isla para empezar su explotación industrial. Y esta no paró  hasta 1974, año en el que se abandona la isla, dado el empobrecimiento del carbón en beneficio del petróleo.

Hashima tiene unas dimensiones diminutas: 480 metros de largo por 150 de anchura máxima. También llamada Gunkanjima, nombre que significa isla del Acorazado, dada la forma que adquirió, después de que la amurallaran por completo, para protegerla del fuerte oleaje de la zona y de los tifones que suelen azotar esa parte de la nación nipona.

Lo especial de esta isla, así como lo tremendamente asfixiante, es saber que en ese espacio tan minúsculo, la densidad de población ha sido de las más altas del mundo. En 1959, alcanzó las 83.500 personas por kilómetro cuadrado, llegando a tener en las zonas residenciales 139.100 personas por kilómetro cuadrado. Un auténtico enjambre de abejas, teniendo en cuenta el tamaño de la isla -apenas 1 kilómetro cuadrado-.

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El agobiante proyecto arquitectónico del Acorazado

Las condiciones de los trabajadores y sus familias en Hashima distaban mucho de ofrecer la calidad de vida media de cualquier persona. Los apartamentos eran realmente pequeños, con baños compartidos normalmente. Incluso los obreros que venían de países como China o Korea eran tratados prácticamente como esclavos. La única casa que no era compartida en la isla era la del director de la mina, simbólicamente ubicada en lo más alto del Acorazado.

En 1945 ya habían muerto unos mil trescientos obreros debido a las duras condiciones de trabajo en los túneles, a las enfermedades y a la desnutrición. No existía ninguna zona verde, y algunos mineros traían tierra de islas cercanas para cultivar sus frutas y verduras. Eso sí, siempre en la azotea de los edificios, ya que el carácter mineral del suelo, lo invalidaba para intentar plantar cualquier cosa.

En enero de 1974, Mitsubishi anuncia el cierre de la mina en el gimnasio de la isla. Tres meses después, la isla quedaba completamente abandonada. Desde entonces se convierte en la Isla Fantasma. En el 2002 la empresa nipona cede la isla a Nagasaki, que a partir del 2009 recupera alguna zona para abrirla al turismo -antes solo podían visitarla periodistas e historiadores bajo permiso especial-. Con lo que esta isla  es visitable, aunque su lamentable estado de conservación la hace especialmente peligrosa en muchas zonas. Es digno de conocer los testimonios de turistas contando la sensación de mundo apocalíptico, al caminar por la misma.

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Para el que quiera visitar la isla sin necesidad de moverse de su silla, Google Street View ofrece un tour impresionante por la Isla Fantasma.

 

Isla de Norh Brother

North Brother Island está situada a apenas unos kilómetros de los grandes rascacielos que dibujan el cielo de New York. Ubicada exactamente en el East River, entre el Bronx y Rikers Island. Mide 400 metros de largo por unos 250 metros de ancho.

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La ubicación de North Brother Island rodeada de la jungla de asfalto. Foto tomada de Google Earth

La isla estuvo deshabitada hasta finales del siglo XIX, cuando se decide trasladar el Riverside Hospital allí. Este hospital estaba especializado en el tratamiento de la viruela y en dejar en cuarentena a personas que padeciesen enfermedades contagiosas. Desde ese momento, la maldición de la isla parece que se ceba con todo aquel que se acerque a la misma o se atreva a permanecer allí.

En 1904, el Ps General Slocum: un barco de vapor de rueda lateral de transporte de pasajeros naufraga en las costas de la isla debido a un incendio. El escenario no puede ser más dantesco: 100 personas fallecen quemadas y ahogadas en el siniestro.

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Fotografías de la época del hundimiento del Ps General Slocum. Foto tomada de nypl.org

En el fondo era un lugar oscuro y de reclusión para todos aquellos que contraían una enfermedad contagiosa, ya que les aislaban en este lugar para, en muchas ocasiones, no salir nunca de allí.

Un ejemplo de esto lo tenemos en Mary Mallon. También conocida como María Tifoidea, fue la primera persona reconocida en Estados Unidos como portadora sana con patógenos asociados a la fiebre tifoidea. Se dice que contagió a 53 personas, de las cuales murieron tres. Mary fue recluida en North Brother Island durante dos décadas hasta su muerte en 1938. Poco tiempo después el hospital cerró sus puertas definitivamente.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la isla acogió a algunas familias de militares, aunque unos años después volvió a ser abandonada.

Ya en la década de los 50 se creó un centro de desintoxicación para jóvenes con problemas de drogadicción. Pretendía convertirse en un centro de tratamiento, educación y rehabilitación de jóvenes toxicómanos, especialmente heroinómanos. Pero lo que quería convertirse en un centro de rehabilitación se convirtió en una pesadilla oscura para muchos pacientes que por allí pasaron. Apena una década después, el centro tuvo que cerrar dado el alto nivel de corrupción interno y continuos casos de reincidencia de sus pacientes.

Hoy en día el acceso está restringido por razones de seguridad, y por ser una zona de anidamiento de algunas colonias de aves -alguna especie ha abandonado la isla sin que se sepa el motivo-. Aunque si quisieras ir, primero tendrías que pedir permiso al Departamento de Parque de la ciudad de Nueva York. Una vez el permiso concedido, tendrías que alquilar un barco, algo nada barato por otro lado. Después de alquilar el barco, tendrías que buscar una zona para desembarcar, ya que todo está en ruinas y no es tarea nada fácil. Al llegar a la isla, lo primero que tienes que evitar es la hiedra venenosa que lo inunda todo. Después de esto, el propio estado de las edificaciones: intentar evitar agujeros tapados por vegetación, no pasar demasiado tiempo en edificios muy deteriorados hechos completamente de amianto, caer a algún foso de antiguo de aislamiento de enfermos, sin poder pedir ayuda ya que te encontrarías solo…

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Por supuesto, no faltan las historias de aventureros y periodistas que han visto presencias u oído largos lamentos, por ese ambiente tan denso y oscuro que se respira en la isla.  ¿Te darías un viajecito si fueras a New York?

 

El Faro Pridrangar – La Isla del Fin del Mundo

Y es que el sobrenombre no puede estar mejor descrito. Al sur de Islandia, al oeste de un conjunto de islas denominadas Vestman, se encuentra esta Isla del Fin del Mundo. El conjunto donde se encuentra este faro está compuesto por tres picachos de roca sobresaliendo del bravo Océano Atlántico.

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Foto tomada de Google Earth

Este faro fue construido en 1939 en la formación rocosa “más grande” de estos tres salientes rocosos. Se encuentra a una altura de 36 metros, en la cima de una escarpada y muy peligrosa roca, y la única forma de acceder a él es por helicóptero, dado que se construyó en la misma época de la edificación de este pequeño faro, la mini plataforma para que se pudieran llevar las labores de vigilancia y mantenimiento.

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Un poco complicado llegar por barco… Foto tomada de Alberto Sánchez

Imagínate las labores de construcción en 1939, sin tener ningún tipo de acceso a la cima. Aquellos aguerridos trabajadores islandeses, tuvieron que construir peldaño a peldaño de forma totalmente artesanal y portar todo el material de construcción hasta la cima.

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Faro no apto para claustrofóbicos. Foto tomada de nauticalnewstoday.com

Hoy en día el faro funciona de forma automática mediante energía solar. Si te gustan los precipicios, lugares remotos y no te agobian las estrecheces, puedes convencer a algún piloto islandés a que te de una vuelta por allí. A ver si te atreves…

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Como verás, cuando creías que lo conocías todo, todavía existen lugares en la tierra prohibidos, vetados, censurados y terriblemente peligrosos. ¿Te animarías a conocer alguno?

 

 

 

 

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Siete islas que nunca visitarás: …avisado estás… Parte I

Y es que en este mundo globalizado en el que creemos que todo está más que visto, y cualquier punto de nuestro planeta puede ser visitado cuando queramos -siempre que el tiempo y, en algunos casos, nuestro nivel económico, nos lo facilite…-, estamos más que equivocados.

De vez en cuando nos podemos llevar ciertas sorpresas, como las que os muestro a continuación. A vuestra elección queda el visitar las islas que os voy a presentar en este reportaje. El aventurero avezado que se atreva a sobrepasar la línea de lo legal o lo seguro es más que probable que le vaya a picar el gusanillo, pero más vale que calme su sed de intriga en el sofá de su casa, puesto que en algún caso podría hasta peligrar su vida…avisado estás

 

Isla Sentinel del Norte – Si vas, te asesinan…

Para empezar, nos vamos hasta la Bahía de Bengala. Justo al este de la India, cerca de la costa de Myanmar, aunque perteneciendo al país hindú, se encuentra la Isla Sentinel Norte, perteneciente a una serie de islas denominadas Islas Andamán.

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Ubicación de la Isla Sentinel del Norte. Foto tomada de Google Earth

En esta isla, con una extensión de 72 Kilómetros cuadrados, viven entre 50 y 400 sentinelenses, un pueblo indígena de piel oscura y unos modales dignos de no conocerlos nunca… cualquier intento de poner un pie en su isla será recibido con un aluvión de flechas.

Y es que este pueblo indígena es de los muy escasos conocidos que no tienen -ni han tenido apenas- contacto con el mundo moderno. Realmente poco sabemos de sus habitantes. Por lo que se cree, no conocen la agricultura y, seguramente, ni siquiera dominan el fuego, con lo que estamos hablando de una población anclada en el pasado más remoto del ser humano. Su idioma es totalmente desconocido, incluso irreconocible para las poblaciones de las islas colindantes. Tampoco se sabe cuantos miles de años llevan aislados, lo que les ha hecho extremadamente indefensos frente a las enfermedades de hoy en día.

Cualquier intento de exploración de la isla o conocimiento de su población por parte de científicos o exploradores ha resultado ser siempre un fracaso, ya que el deporte nacional de sus habitantes es asesinar a todo aquel que se acerque a sus costas, las cuáles a su vez están rodeadas por arrecifes de coral inexplorados que impiden el cómodo acceso a la misma. Hasta para los propios sentinelenses es problemático el salir de allí -aunque no parece que esto les afecte mucho-, ya que se cree que poseen barcas muy rudimentarias para pescar en lagos interiores de la isla.

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En el 2004, un helicóptero de la guardia costera india sobrevoló la isla para comprobar el estado de esta después del devastador tsunami del Océano Índico. El indígena muestra su hospitalidad habitual. Se comprobó que la isla salió indemne del tsunami…como siempre… foto tomada de Taringa.net

En 1880 se realizó una expedición hasta la isla. Después de unos días de exploración se consiguió capturar a dos nativos adultos y cuatro niños. Cualquier tipo de intento de comunicación o conocimiento de costumbres con los cautivos tuvo un final desastroso: los adultos murieron por algún tipo de enfermedad contagiada por el “mundo occidental”, y los niños fueron devueltos a la isla…

En la década de los 70 han sido varias las expediciones que han intentado algún tipo de comunicación o pacificación con los sentinelenses, con resultado nefasto una vez más. En 1974, un equipo del National Geographic quiso realizar un documental de la isla pero, como ya sabemos que es costumbre, fueron recibidos con piedras y flechas, teniendo que  huir rápidamente. No se salvó inmune su director, que volvió con una flecha en el muslo. En 1981, la nave de carga Primrose tuvo la desgracia de naufragar en la costa de la isla. Los nativos rodearon el barco y en varias ocasiones intentaron abordarlo. La tripulación del Primrose pidió rescate urgente aéreo e incluso que les tiraran armas en paracaídas para poder defenderse. Felizmente, después de una semana de asedio, fueron rescatados por helicóptero, salvando milagrosamente su vida. El barco ha sido desguazado por la tribu, seguramente para construir más flechas o piezas para sus barcazas…

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Estado actual del Primrose desguazado por los sentinelenses…foto tomada de Google Earth

Desde hace unos años el gobierno indio ha creado una zona de exclusión que rodea la isla, para proteger por un lado, a los pobladores de la isla de la vulnerabilidad de nuestras enfermedades y, por otro, defender a las personas que tengan curiosidad por conocer puntos vírgenes de nuestro planeta. Son ya muchos los asesinatos perpetrados por los sentinelenses y las autoridades indias han dado la orden de intervenir en el próximo caso violento que se produzca en la isla… ¿Te atreves a hacer una excursión?

 

Ilha da Queimada Grande – Isla de las Cobras

Cuando creías que no podía haber nada peor que intentar explorar una isla y que te asesinen… taráaaaaannn!!! Os presentamos la isla más peligrosa del mundo. En esta ocasión debemos irnos al Océano Atlántico, frente al estado de São Paulo. La Ilha da Queimada Grande es una porción de tierra de 43 hectáreas, en la cual vive una de las especies más venenosas del mundo de víboras: la Yarará.

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Ubicación de la Isla de las Cobras. Foto tomada de Google Earth

La Bothrops Alternatus, comúnmente llamada Yarará, tiene un tamaño aproximado de 170 centímetros y su rango de acción se establece en Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina. La ponzoña de esta “angelita” contiene una mezcla de coagulantes, hemorrágicos, necrotoxinas y, según dicen, también anti-coagulantes. Una joyita de la naturaleza…

Para terminar de acongojarnos, te cuento que la Yarará que puebla la isla de las Cobras -endémica de la misma-, es la Yarará Dorada, cinco veces más venenosa que su prima del continente americano.

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Yarará Dorada, preciosa… pero altamente mortal… Foto tomadade Wikipedia

 

En la isla no hay ninguna playa, solo se puede acceder a ella a través de rocas repletas de percebes que te destrozarán las manos al escalar. Según las últimas estimaciones hay unas 5000 serpientes pululando por la isla. Otros cálculos más conservadores cuentan “tan solo” una serpiente por metro cuadrado. De una forma u otra, si todavía no se te han quitado las ganas de ser aventurero valiente, contarte que la Armada brasileña prohíbe a los civiles a visitar la isla. Solamente, en ocasiones muy contadas, a científicos acreditados se les permite pisar la isla.

Para terminar, contaros una leyenda que dice que en la isla, hace tiempo, vivía un farero y su familia en el faro que hoy se muestra en su cima, abandonado.  Esta familia -con el trabajo más infame que uno se pueda imaginar…-, vivió en el faro hasta que las serpientes entraron en su casa. Cuenta la leyenda que mientras intentaban huir fueron mordidos por las serpientes que colgaban de las ramas de los árboles. Una historia más terrorífica que cualquier película de género…

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Faro abandonado de la Isla de las Cobras… un trabajo bien pagado me imagino… Foto de taringa.net

Para terminar, y como anécdota, decir que en nuestro país, en la costa valenciana, se encuentra la Isla Columbretes, nombre proveniente del romano Colubraria, sustantivo que crearon para llamar a esta isla, que en época romana estaba repleta de serpientes, aunque hoy en día, prácticamente no queden vestigios de las mismas.

 

Poveglia – la isla de los Muertos

¡Qué fantástico sobrenombre! No es muy acogedor saber que hay una isla llamada la Isla de los Muertos. Mejor ni acercarse a ella, por si acaso.

La Isla de Poveglia es una pequeña isla situada entre Venecia y Lido, en la laguna de Venecia, al norte de Italia. Sus dimensiones son escasas, 0,0725 Kilómetros cuadrados, pero su larga historia está llena de muerte y oscuridad.

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Isla de Poveglia, al norte Venecia, foto tomada de Google Earth

Desde la Edad Media, las plagas y enfermedades asolaron Europa por oleadas. Las grandes ciudades comerciales eran un foco de entrada natural por el trasiego que tenían, convirtiéndose en las grandes perjudicadas.

En el siglo XIV, la peste negra fue especialmente virulenta en las islas del Veneto, atestando las calles y canales de cadáveres. Todos los rincones eran propensos a la llegada de la epidemia. En estas condiciones tan extremas, las autoridades decidieron llevar a los cadáveres a un lugar común, intentando de alguna forma frenar el avance de de la dama negra. Y ese lugar no fue otro que la Isla de Poveglia, con lo que la isla poco a poco se fue llenando de cadáveres apestados. El pánico a la enfermedades fue cada vez a más, así que ya no solo llevaban cadáveres, sino moribundos, e incluso sospechosos de haber contraído la enfermedad.

En unos meses se llevaron más de 160.000 personas.. Eventualmente, miembros de la guardia veneciana, tenían el infame trabajo de apilar los restos y quemarlos posteriormente para evitar la propagación de la peste, o que los pájaros destrozaran los cadáveres… así que imagínate el suelo de hoy en día de la isla, mezcla de tierra y ceniza de cientos de miles de cadáveres.

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Isla de Poveglia. Foto tomada de El Salvador.com

Si no teníamos suficiente con esto, a principios del siglo XX, a alguien se le ocurrió la brillante idea de crear en esta isla un hospital psiquiátrico. Según cuentan, muchos de los pobres locos llevados a la isla, eran visitados por los espíritus de la peste, que vagaban sin descanso fusionados con la tierra. Pero vamos, como estaban locos, como os imagináis nadie les hizo caso. El caso es que la isla tiene algo que atrae a lo oscuro, al mal, a lo maldito… tanto es así que el director del psiquiátrico, no sabemos exactamente el motivo, empezó a realizar oscuros experimentos con sus pacientes, intentando que estos dejaran de tener visiones de espíritus u oír constantemente quejidos.

Este doctor, después de acabar con la vida de varios pacientes, empezó a sufrir el acoso constante de los espíritus que antes habían visitado a sus pacientes. Tan es así,  que un día, ni corto ni perezoso, subió hasta la torre del hospital y se arrojó al vacío con el rostro desencajado por el terror.  Aún hay más: parece ser que no murió en la caída, pero la densa bruma de la isla “se le introdujo” por sus orificios, muriendo ahogado entre horribles estertores.

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Al final, después de ser abandonado el hospital, varios han sido los compradores de la isla, que siempre han acabado por colgar el cartel de “se vende”, ante la insistencia de los fenómenos extraños que allí suceden, y que, según cuentan, todavía se producen.

Como anécdota, contarte que los únicos visitantes de la isla son algunos vecinos de la zona, que cultivan uvas, dado el “valor orgánico” de esa tierra… ¿probarías dicha fruta crecida en un mar de cenizas humanas?

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Otoño en el monasterio de Piedra

 

Para nadie es un secreto que mi estación favorita es el otoño: la temperatura, los colores de los árboles, el azul del cielo, todo es más bonito, o al menos a mí así me lo parece 🙂 En tal sentido, cada año trato de conocer por lo menos un sitio nuevo donde poder apreciar las bondades del otoño en todo su esplendor.

En esta oportunidad, os contaré acerca de una muy buena opción para visitar durante todo el año pero que durante estos días reluce aún más. Se trata del Monasterio de Piedra. Un paraje natural de intensa y salvaje belleza, localizado a 25 Km de Calatayud, Aragón, y a unos 220 Km de Madrid.  Fue declarado paraje pintoresco en 1945, clasificado como Monumento Natural en 1983 y en 2011 recibió la Medalla al Mérito Turístico por el Gobierno de Aragón. Por todo esto y mucho más, la visita al Monasterio de Piedra y el paisaje que lo rodea queda certificada como un “MUST”  de no perderse si visitas la Comunidad Aragonesa.

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En cuanto al monasterio sabemos que fue fundado por los monjes del Císter en el siglo XII, pero la comunidad religiosa lo abandonó definitivamente en el año 1835. En el siglo XIX lo adquirió la familia Muntadas, que lo transformó en hotel y habilitó el entorno natural para hacerlo visitable.

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¿Dónde se compra la entrada al Monasterio de Piedra y cuánto cuesta?

Puedes comprarlas online o directamente en el monasterio. Si la compras por la web obtendrás un 10% de descuento y te ahorraras pasar por la taquilla. En este caso, debes tomar en cuenta que NO PUEDES COMPRAR LAS ENTRADAS EL MISMO DÍA DE LA VISITA  y NO OLVIDES LLEVAR TU ENTRADA IMPRESA. Si te has decidido a último momento, deberás comprarla obligatoriamente directamente en la taquilla del monasterio.

Precios

Adulto:                     16 €                                        On line: 14,40 €

Niño (4 -11 años):   11 €                                       On line:   9,90 €

Senior (> 65 años):  11 €                                      On line:   9,90 €

Parque y Spa:           38 €                                      On line:  34 €

La entrada incluye la visita al parque, visita guiada al monasterio cisterciense S. XIII y exhibición de aves rapaces (según temporada).

La opción de Spa, además de la visita del parque y del Monasterio, incluye un circuito termal cuya duración es de 75 minutos. El acceso está permitido a personas de 14 años o más. Incluye toallas, chanclas y gorro, y es obligatorio llevar traje de baño. Por el alquiler de la taquilla se paga un euro adicional.

¿Qué ver en el Monasterio de Piedra?

Lo primero será hacer la visita guiada del monasterio, claro. Los primitivos edificios monacales oscilan entre el gótico, el renacimiento y el barroco. Quedan todavía restos de cuando el recinto estaba amurallado, en particular la torre del homenaje. En su interior se puede visitar la iglesia, el claustro y la sala capitular. Y en el exterior, los restos de la abadía.

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Igualmente se visita el Museo del Vino D.O. Calatayud, perteneciente a la Ruta del Vino, la Exposición de Carruajes y la Exposición de la “Historia del Chocolate”. En nuestra visita, solo pudimos ver la Exposición de Carruajes.

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Lo que más nos gustó de la visita fue…

sin duda, sus espacios naturales. Después de cumplir con la visita guiada del monasterio que, aunque está bien, no nos produjo un “efecto wow” ni mucho menos… nos introdujimos de lleno en el parque. El follaje amarillo cubría el suelo y las copas de los árboles; las cuevas, lagos y bosques nos iban dando la bienvenida a nuestro paso, y las cascadas provenientes del Río Piedra nos terminaron de convencer de que esos más de 200 Km que nos habíamos hecho, sí que habían valido la pena.  La Cola de Caballo, la cascada de Venus, el lago del Espejo, el túnel de los Enamorados… son parte de la lista de los “monumentos naturales” que le han otorgado a este paraje sus tan merecidos reconocimientos.

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Este año seguramente el monasterio brillará con una luz más especial aún. Por una parte, se conmemoran 800 años desde su consagración y, por la otra, gracias a las copiosas lluvias que hemos tenido este año, no dudo de que sus cascadas estarán especialmente caudalosas lo que le otorgará más espectacularidad aún a este bosque maravilloso.

Por todas estas razones, no te puedes perder este otoño el monasterio de Piedra.