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El Camino portugués de la costa en 4 días – Primera parte

En el año 2006 realicé por primera vez el Camino portugués. He de reconocer que hasta hace poco desconocía completamente que existiera un Camino portugués por la costa, así que en aquel momento me limité a seguir los tramos naturales del Camino luso, desde la frontera entre Portugal y España (Tui) hasta la ciudad compostelana. El Camino en aquella ocasión, me pareció uno de los más inhóspitos y solitarios de los que había realizado hasta el momento (había realizado ya el Camino francés dos veces -el Camino navarro y el aragonés-, el del norte y el inglés), y uno de los más bellos, fundiéndose el bosque y el mar en ciertos tramos, realzando la belleza de la costa atlántica. Nada tiene que envidiar el Camino del norte, abrupto y quizás, si se me permite usar la expresión, el más salvaje de los Caminos que he recorrido.

El año pasado, Bea y yo decidimos realizar un tramo de Camino. Eran ya varios años sin pisar suelo peregrino, y hay algo en el interior de cada persona que ha seguido las flechas amarillas del Camino que te impele a volver, da igual el tiempo que pase (para saber más del Camino, puedes ir a ¿Qué es el Camino De Santiago?). Así que estábamos casi convencidos de realizar el Camino portugués “tradicional”, cuando nos llegó información a través de Bea del Camino portugués de la costa. Cuando nos pusimos a investigar un poco sobre él, nos resultó súmamente interesante el recorrido.

Ya que no teníamos mucho tiempo para realizarlo, pero sí muchas ganas, nos dispusimos a hacer un Camino express de cuatro días, aunque intenso en kilómetros, ya que realizaríamos 125,55 Km. hasta Santiago. El ritmo medio de un peregrino con su mochila en el Camino es de unos 4,5 Km. por hora. Así mismo, la media de un tramo por día suele rondar los 25 Km. aproximadamente. Nosotros en esta ocasión deberíamos de saltarnos el protocolo tradicional del peregrino para ajustarnos a los días que teníamos para llegar a la capital compostelana. Ya que son varios los Caminos recorridos por ambos – incluida luna de miel…:)-, tenemos bastante experiencia ya en saber qué peso y cuáles son las condiciones a las que nos vamos a enfrentar. Aún así, nuestras inseparables amigas las ampollas -amigas de casi cualquier peregrino-, hicieron de alguno de nuestros días un auténtico calvario. Como dice un clásico entre peregrinos: “No pain, no glory”.

Un poco de contexto. El Camino portugués

Dentro de la infinidad de posibilidades que se nos ofrece para llegar a la tumba de Zebedeo, una más que interesante propuesta es la que nos da el Camino portugués. El kilómetro cero se encuentra en la capital lusa. Desde Lisboa, toma dirección norte, pero por el interior, hasta Oporto: unas 13 jornadas caminado -308 Km. aproximadamente-. Aquí es donde el Camino se bifurca, pudiendo el peregrino continuar su periplo tanto por la costa, como por el interior.

El Camino portugués de la costa entra en territorio español en A Guarda, mientras que el Camino portugués interior lo hace por Tui. Los Caminos volverán a unirse nuevamente en Redondela, continuado ya solo uno hasta Santiago de Compostela. En total serían unos 633 Km. para el Camino portugués por la costa, y de 550 Km. para el Camino portugués tradicional.

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El Camino portugués en sus dos vertientes

El previo…

Como hemos comentado antes, ya que disponíamos solamente de cuatro días para llegar a Santiago, estuvimos estudiando las diferentes posibilidades, decidiendo finalmente empezar en Baiona, a 125,5 Km de la tumba del apóstol. Teníamos muchas ganas de empezar en A Guarda, pero necesitábamos un par de días más, algo que se salía de nuestras posibilidades vacacionales. Una vez preparados los bártulos y hechas todas las comprobaciones sobre tramos y estancias (aquí tengo que reconocer que íbamos un poco más pez que en otras ocasiones, ya que volvíamos de un crucero y tuvimos tan solo un día para prepararlo todo…), nos dirigimos en coche a Santiago para iniciar nuestro Camino.

Un imprescindible en el Camino francés, aunque no pases por allí como peregrino, es la Pulpería Ezequiel, en Melide… Quien haya hecho el Camino francés y no haya comido en la Pulpería Ezequiel, no es peregrino…

 

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Podemos decir con toda tranquilidad, que Santiago de Compostela es para nosotros casi como una segunda casa. Ya casi todo es familiar, y hemos pasado tantos momentos allí, que nos podemos desenvolver sin nigún tipo de problema por sus enrevesadas calles del centro.

Como íbamos con el tiempo justo, ya que ese mismo día debíamos de llegar a nuestro punto de partida, que era Baiona, no nos entretuvimos en nada, salvo en ir a la Oficina del Peregrino a buscar la Credencial del Peregrino –pasaporte imprescindible para hacer el Camino-. Eso sí, visita imprescindible cada vez que vamos a Santiago, es la de ver a nuestro gran amigo Diego, en su establecimiento 25 de Julio. Él siempre como buen anfitrión, siempre nos trata como verdaderos reyes, y nos hizo el inmenso favor de llevarnos hasta Baiona.

Una vez en este maravilloso enclave portuario, pensamos que íbamos a empezar por todo lo alto el Camino, con lo cual decidimos pernoctar en el Parador de Baiona para empezar renovados completamente de cara a estos cuatros días de peregrinación que nos esperaban.

 

El atardecer en la ubicación del Parador -una antigua fortaleza construída en lo alto de una loma, en la península de Monterreal- es un deleite para hipnotizar a cualquiera. Con unas excepcionales vistas a las Rías Baixas y a las Islas Cíes, el encanto del atardecer desde sus muros, nos hizo el previo del Camino como un viaje iniciático hacia el lado más espiritual de uno mismo.

 

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Después de despedirnos de nuestro amigo Diego y de ver esa maravilla de puesta de Sol, nos fuimos a dar una vuelta por este delicioso lugar. Recorrimos su centro histórico, y degustamos en la cena, algún plato típico de la zona, para posteriormente volver a la habitación del Parador con la seguridad de que a partir del día siguiente, aunque fuera corta, íbamos a vivir una experiencia única para nuestros sentidos. Nuestro Camino estaba a punto de empezar…

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Seis destinos de lujo en el Mediterráneo

Como ya contábamos en nuestro post anterior, los días de crucero en el Riviera de Oceania Cruises han sido realmente inolvidables. La agencia Un Mundo de Cruceros junto con Pangea The Travel Store nos han invitado a vivir una experiencia de lujo “informal y casual” según ellos pero, según nosotros, ha sido una estancia llena de elegancia, buen gusto, gastronomía de primera línea y un servicio impecable.

Pero no solo el barco ha sido el responsable de que nos sintiéramos tan a gusto, también los destinos donde desembarcamos. Algunos nuevos para nosotros y otros no tanto, pero todos con una belleza especial que hace que la visita haya más que valido la pena.

El Riviera no hace una ruta circular ni mucho menos, sus itinerarios de viaje son diferentes entre sí. Nosotros, por ejemplo, embarcamos en Roma y terminamos en Barcelona, pasando por diversos puertos de Francia y España.

Itinerario de viaje

Día 1 – Roma.

Como ya sabéis, en Italia guardo afectos muy muy queridos, así que nos fuimos un día antes para darle la vuelta de rigor a la ciudad y ver a los amigos que nos ha ido regalando la vida. A la hora convenida, nos fuimos al puerto de Civitavecchia y nos fuimos en busca de la terminal donde estaría atracado nuestro barco. Una vez ahí, nos dieron el acceso correspondiente.

Apenas entrar, nos dimos cuenta de que era un barco con un aire exclusivo. No era exageradamente grande y, la decoración, aunque sobria, denotaba un cierto aire de distinción y elegancia. Nos fuimos directamente a nuestro camarote y nos encontramos con pequeños detalles, de esos que ya solo de verlos te alegran la vida. Entre ellos: una caja de bombones belga, una botella de vino tinto de Chianti y una cestita con frutas.

A continuación, nos dispusimos a dar una vuelta de reconocimiento por el barco, nos preparamos para nuestra cita en Martinis y luego nos fuimos a cenar al Red Ginger, especializado en platos asiáticos. ¡Una auténtica delicia!

Al terminar, nos fuimos directos a dormir. Habíamos tenido un día largo y nos tocaba recuperar fuerza.

Día 2: Villefranche-sur Mer (Niza)

Después de desayunar, nos preparamos para desembarcar en Villefranque-sur Mer, un puerto un pequeño y pintoresco ubicado entre Mónaco y Niza. Como ya habíamos estado en Mónaco en dos oportunidades, decidimos irnos a Niza, donde solo habíamos pasado de noche hace algunos cuantos años. Así que tomamos el tren y, por tan solo 3,60€, hicimos el trayecto Villefranche – Niza – Villefranche.

Como suele ocurrir con los cruceros, las visitas a las ciudades se deben hacer muy de prisa. Así que apenas bajamos en la estación de Nice Ville, nos dirigimos a la Avenida Jean Médecin. Pasamos por la Basílica de Notre-Dame de l’Assomption; por la Plaza Massena: la plaza principal de Niza, llena de bares, perfectos para tomarte un café mientras ves la gente pasar. Tiene un ambientazo y una luz preciosa; también nos detuvimos en la Promenade du Paillon, vimos como adultos, niños y hasta perros se divertían con los numerosos chorros de agua que emergían desde el suelo a capricho. Seguimos un poco más adelante hasta toparnos con ese mar tan azul y tan bonito. Finalmente, subimos hasta la Colline du Château para tener las vistas más bonitas de toda la costa.

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Durante este mismo día nos fuimos a recorrer la ciudad medieval de Èze. Esta vez lo hicimos en un tour guiado que se ofrecía a los pasajeros del barco y al cual fuimos invitados. Salimos en autobús desde el puerto de Villefranche. Recorrimos la vía serpenteante que bordea toda la costa azul mientras disfrutábamos de unas vistas espectaculares, pero las mejores aún estaban por llegar. En algún momento del camino nos desviamos y subimos durante unos cuantos kilómetros, al final del recorridos nos esperaba Èze para sorprendernos con su hipnotizante belleza.

Èze destaca principalmente por sus estrechas callecitas medievales, por sus fachadas de colores, por su jardín exótico que alberga diversas variedades de cactus y unas vistas increíbles de la costa azul. Una de las cosas que más me sorprendió de este pueblo es que parece una auténtica galería de arte a cielo abierto. Hay numerosas tiendas/galerías que exponen sus obras dentro y fuera de las mismas, y a mí, la verdad, todo lo que vi me encantó (y eso que no soy mucho de cuadros). También me cautivó el predominio del violeta a lo largo y ancho del pueblo. ¿La razón? la lavanda que se vende en todas las presentaciones posibles.

Día 3: Provence (Marsella)

Siendo Marsella una de las ciudades más grandes de Francia y habiendo tenido un solo día para recorrerla fueron pocos los sitios que pudimos conocer, pero sí pudimos al menos llevarnos un poco de la esencia de esta ciudad. La bienvenida nos la da su puerto, repleto de embarcaciones de todos los tamaños. Todo en la ciudad fluye en torno a él. Desde ahí subimos durante unos cuantos minutos hasta llegar a la Basílica de Notre-Dame de la Garde, también conocida como la Bonna Mère (la Buena Madre), a quien marineros, hinchas del equipo local, residentes y turistas rinden devoción.

La subida a la Basílica bien vale la pena, da igual que subas con el trencito de la ciudad o que subas andando, las vistas al puerto serán tu primera recompensa. También lo será la belleza del templo de estilo románico bizantino que te transportará seguramente a la Toscana y sus edificaciones renacentistas. En la cima del campanario se yergue una estatua de chapa de cobre dorado de la Virgen con el Niño de 11,5 metros. Da la impresión de que estuviese siempre vigilante y siempre protegiendo a los habitantes de Marsella.

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Virgen

Vistas

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Desde ahí, descendimos hacia el puerto nuevamente. Ya casi iba cayendo la tarde y, mientras, todo iba tornándose aún más bonito: las fachadas de los edificios junto al puerto, los barcos que lo ocupaban, las calles… Seguimos recorriendo por nuestra cuenta los tesoros de Marsella y nos topamos con el Museo de las Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo dedicado a la conservación y estudio del patrimonio antropológico relativo a la zona europea y mediterránea. Este edificio se encuentra en el antiguo Fuerte de San Juan. Desde aquí se extiende una pasarela de de 130 metros de largo y que culmina con la Ville Méditerranée, un edificio con un diseño muy moderno y cuyo propósito es la crear un espacio de comprensión de la cultura mediterránea contemporánea. Este sitio nos encantó, sobre todo por su diseño y las espectaculares vistas al mar y a la Catedral de Marsella.

Puerto

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Catedral

Fuerte San Juan

Catedral

Villa Mediterranee

Día 4 – Sète

A primera hora de la mañana desembarcamos en Sète, una pequeña ciudad portuaria ubicada en la región de Occitania en Francia. Antes del crucero no teníamos ni idea sobre su existencia, así que íbamos con cero expectativa. Tan solo unos pocos pasos después, nos fuimos introduciendo en sus callecitas y canales y nos llevamos una muy agradable sorpresa. Una ciudad pequeñita nos daba la bienvenida, sus canales estaban bordeados por pequeñas embarcaciones que parecían ser de los vecinos de la zona; los puentecitos que unen las calles, como suele suceder en estos casos, otorgan mucho en encanto al lugar; muchos de los edificios que bordean la ría de estilo haussmaniano del s. XIX resaltan aún más su belleza.

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Seguimos caminando y nos topamos con una callecita comercial cuyo cielo eran unas sombrillas fucsias que además de proteger a los transeúntes del sol, llenaba de color el ambiente. Continuamos por una de las vías que llevan hasta el punto más alto de la ciudad, en la cima del Monte Saint-Clair. En el camino, encontramos casas preciosas con unas vistas alucinantes al mar. Después de un rato subiendo finalmente llegamos al mirador de Saint-Clair. Desde ahí se tiene una panorámica de 360º de Sète y sus alrededores.

También en la cumbre encontramos lo que para mí ha sido uno de los sitios que más me ha cautivado en todo el viaje: la Capilla de Notre Dame de la Salette, construida en 1861. Es una capilla pequeñita de techo abovedado y llena de frescos en su interior, donde también abundan los exvotos de sus feligreses. No sé explicar muy bien por qué, pero mientras estuve dentro de la capilla pude sentir una especie de magnetismo que hacía que no me quisiera ir de ahí. Estaba a gusto, “entretenida” tratando de descifrar el significados de los símbolos presentes en los frescos mientras sentía una energía tan deliciosa que me quedé prendada de este sitio.

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A continuación, empezamos nuestro camino de descenso en busca de los 12 Km de playa que conforman la ciudad. Al final, resultó no ser tan cerca como esperábamos y nos tocó conformarnos con un pequeño mirador desde el que se vislumbraba a lo lejos un pedacito de arena.

Día 5: Mallorca

Tan solo diez minutos después de desembarcar, nos quedamos rendidos ante la belleza monumental de su edificio más emblemático: la Catedral de Mallorca. Aunque la había visto mil veces en foto, es innegable que nos quedamos admirando su exterior durante un buen rato. Después de hacerle decenas de fotos, decidimos entrar y quedamos aún más extasiados. La luz que atravesaba los vitrales de colores que conforman el templo, crea un reflejo alucinante en sus paredes y suelo. La verdad es que los 7 € de entrada que pagamos para acceder bien valen la pena.

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Salimos y seguimos nuestro periplo por las callecitas del centro de la isla y nos fuimos a conocer los baños árabes de Palma, uno de los pocos ejemplares de la arquitectura musulmana que quedan en la zona. Es un sitio pequeño pero que por tan solo 2 € puedes entrar a conocer. Ahí verás la sala destinada para los baños calientes ornamentada con preciosos capiteles diferentes entre sí. Está muy bien conservado.

Continuamos caminando, nos topamos con el ayuntamiento y justo en una pastelería cercana nos tomamos la ensaimada de rigor. Ya un poco cansados, volvimos al barco a almorzar. Sabemos que volveremos y por más de medio día.

Día 5: Barcelona.

A primera hora de la mañana desembarcamos. El puerto de Barcelona es inmenso, de hecho es el más grande en número de cruceros en Europa y el cuarto en todo el mundo. Una vez hubimos salido, tomamos un autobús que nos dejó cerca de la zona de Mare Magnum. De ahí, caminamos hasta Plaza Cataluña y cogimos el autobús con destino aeropuerto.

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No había tiempo que perder, debíamos tomar el vuelo de vuelta a Madrid desde donde saldríamos al día siguiente a hacer El Camino de Santiago.

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Días de “lujo” a bordo del Riviera

Mi primer viaje en familia al extranjero fue un crucero por el Caribe, cuando salían desde el Puerto de La Guaira, en Venezuela. Tenía tan solo once años y lo recuerdo con muchísimo afecto. Recuerdo que dormíamos en un camarote interior, sin ventanas y, aún así, a mí me parecía estar viajando a bordo del barco más lujoso del mundo.

Cuatro años más tarde, como regalo por mis quince años, mis padres me obsequiaron un viaje a bordo de un crucero de quinceañeras. Eramos 75 chicas de la misma edad recorriendo las islas del Caribe, sin padres, solo con un chaperón (un chico que enviaba la agencia de viajes para cuidarnos y que, por cierto, me encantaba ❤ ❤ ❤ ), y unas ganas inmensas de conocer los sitios donde desembarcábamos, sola y por mi cuenta. En esta oportunidad el barco salía desde Miami, era mucho más lujoso que el anterior y teníamos vista al exterior. Sin embargo, el primero es el primero, y ese es el que recuerdo con más cariño. ¡Gracias, papá, por alimentar mi vena viajera desde pequeña!

Crucero de quinceañeras - 1996

Cena en el Century

Crucero de quinceañeras

Todas en la piscina del Century

Con el pasar de los años empecé a viajar con mi mochila a otras latitudes hasta que me mudé definitivamente a Europa. A los cruceros, también con el pasar del tiempo, les empecé a agarrar un poco de idea. Cada vez los veía más masificados y más amenazantes para el medio ambiente. El impacto, no solamente en el mar sino en cada ciudad que desembarcan cientos y cientos de personas, en decenas de barcos cada día, es contundente y no siempre positivo. Por este motivo, la idea del crucero la dejé aparcada en el último de mis cajones de viaje.

No fue sino hasta finales del año pasado cuando recibí una invitación para viajar a bordo de un barco por el Mar Mediterráneo. Sería en una de las embarcaciones de la prestigiosa compañía Oceania Cruises: el Riviera. Cuando me invitaron me dijeron que no había dress code porque no había que llevar smoking, y menos mal porque si no, lo teníamos complicadillo para asistir 😉  Una vez más descubrí que lo que para mí era el super lujo, en el “mundo real” no lo era. Quizás porque el que me dijesen que las suites habían sido decoradas con creaciones Ralph Lauren Home, o porque los artículos de cosmética de nuestro camarote hayan sido de Bulgari, o porque el director ejecutivo del restaurante francés del barco haya sido el chef del mismísimo Charles de Gaulle o porque la dedicación de la tripulación sea casi en exclusiva para cada huésped… no sé, se me hacía difícil, y aún se me hace, asumir que esta sea una experiencia tan informal como la pintan e imaginar cómo sería un crucero de lujo auténtico.

Riviera - 2017

Piscina del Riviera

El Riviera

El Riviera es un barco de reciente creación. Fue construido en 2012 y remodelado en 2015. Cuenta con una capacidad máxima de 1250 huéspedes en camarote doble y 800 tripulantes. Si hay algo que atrae a sus clientes es el protagonismo que envuelve a la gastronomía. Tiene seis restaurantes gourmet y un centro culinario que presume de ser la única escuela que ofrece cursos prácticos de cocina en el mar. También cuenta con minicanchas de padel y minigolf, gimnasio con vista al mar, spa, biblioteca, discoteca, sala de cartas, entre otros.

Gimnasio con vistas

Gimnasio con vista al mar

Padel a bordo

Padel on board

Biblioteca del Riviera

Leyendo como todo un señor 🙂

Minigolf a bordo

Minigolf a bordo

Habitaciones y suites

Los espacios que conforman las habitaciones y las suites del Riviera son sumamente amplios. Los interiores están decorados con maderas refinadas, telas brillantes, muebles hechos a medida y obras de arte originales. Durante toda nuestra estancia, nuestras habitaciones fueron el centro de acopio de delicados detalles: una cesta de frutas con una botella de buen vino, una caja de chocolates belgas, minibar con refrigerador equipado con refrescos de cortesía ilimitados, productos bulgari, delivery diario de un par de miniperiódicos con las noticias más relevantes del mundo y de España, una cama enorme y comodísima, y un balcón para poder sentir la fuerza del mar en cualquier momento.

Habitación Riviera

Habitación Riviera

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Regalos de bienvenida

Balcón con vistas

Balcón con vistas

Restaurantes a bordo

Gran Dining Room: es el restaurante más grande de todo el barco. La elegancia que lo caracteriza evoca a los restaurantes de los hoteles 5* más prestigiosos del mundo. Los menús cambian todos los días e incluyen una brillante selección de al menos diez entremeses, sopas y ensaladas, y doce platos principales para la cena. No es necesario reservar.

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Salón del Grand Dining Room

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Polo Grill: especializado en las famosas carnes a la parrilla estadounidenses. Las costillas asadas son las consentidas del restaurante, aunque los pescados y los mariscos también son una excelente opción para una cena ligera. Requiere reserva.

Toscana: ¡Mamma mia… ma che delizia! Degusta los platos tradicionales de la gastronomía toscana de la mano de un equipo culinario de primera. Cada plato se convierte en una auténtica obra de arte. El lienzo: una elegante vajilla de Versace con un diseño personalizado. Requiere reserva.

Jacques: podría considerarse como la joya de la corona. Para cenar en este restaurante francés, se tiene que hacer la reserva con la mayor antelación posible. El prestigio que precede a su chef ejecutivo Jacques Pépin y sus deliciosos platos hace que sea al restaurante más demandado. Lógicamente, requiere reserva.

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Langosta Thermidor (my favorite one 🙂 )

 

Red Ginger: el sitio perfecto para degustar de versiones contemporáneas de platos asiáticos tradicionales. Si viajas con varias personas, pedir varios platos para compartir sería un gran acierto. La mezcla de lo dulce y lo salado se convierte en una fiesta para el paladar. Requiere reserva.

Terrace Café: el sitio perfecto para desayunar, almorzar o cenar en un ambiente relajado pero con un sutil aire de formalidad. Aquí podrás degustar de una amplia variedad de platos internacionales sin la necesidad de hacer reserva.

 

Waves Grill: el único y verdadero sitio informal donde comer. Aquí podrás degustar de platos de sencilla preparación como hamburguesas, sándwiches o incluso smoothies de frutas en la orilla de la piscina.

Además de estos restaurantes, el Riviera cuenta con sitios específicos donde poder disfrutar de tu bebida favorita:

Té de la tarde: a las cuatro de la tarde, se da cita en el Horizon un cuarteto clásico de cuerdas para ambientar la ceremonia del té mientras degustas pequeños emparedados, coloridos petits fours, “scones” con crema espesa y tentadores postres.

Baristas: la parada obligada de Antonio cada tarde. El sitio perfecto para degustar un delicioso café italiano.

Privée: el comedor más exclusivo del barco, con capacidad para tan solo diez personas. Aquí podrás celebrar una reunión privada, una fiesta muy íntima o una comida con nueve comensales más.

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La Reserve by Wine Spectator: el lugar donde se ofrecen seminarios reveladores, degustaciones y maridaje de comida gourmet.

Y, por supuesto, Room Service 24 horas.

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Y además de comer, ¿qué puedo hacer en el Riviera?

Salvo aburrirte, tienes de todo para hacer. Eso sí, no esperes las típicas clases de baile a orillas de la piscina. Aquí podrás recibir clases de pintura bajo la batuta de talentosos artistas en el Artist Loft. Podrás disfrutar de un espacio espectacular para sentarte a leer tu libro favorito: la biblioteca. Uno de los sitios que más nos gustó de todo el barco. Tiene una decoración muy clásica, con cierto aire aristócrata y unas vistas al mar que no sabrás si leer o quedarte tonto contemplando el horizonte. Pero si lo tuyo son las compras, debes saber que cuentas con tres boutiques donde podrás adquirir perfumes, joyas y ropa de marca a precios libres de impuesto. También podrás retar a la suerte en Casinos at Sea, o disfrutar de un exquisito Martini en un ambiente íntimo con el sonido que emerge del piano que está al fondo de la sala, o bailar hasta que te queden ganas en la discoteca. Darte un baño en la piscina durante el día, también es una excelente opción. Y si quieres abandonarte definitivamente a los placeres del relax, no dejes de visitar el Canyon Ranch Spa.

¿Cuál es el perfil de las personas que deciden pasar sus vacaciones a bordo de este barco?

A ver, ¿cómo decirlo sin que tire por la borda todo lo que te he contado?… Bueno, aquí vamos… El cliente asiduo de este barco suele ser de origen norteamericano y con una edad media de 75 años. Pero espera, que no todo son desventajas en este sentido. Piensa que podrás disfrutar de unas vacaciones muy relajadas, que tengas la edad que tengas, siempre vas a ser un teenager en comparación con el resto de pasajeros y que podrás bailar con un señor de 92 años en la discoteca, que no para en toda la noche hasta que se va el último de los presentes y que asiste día sí y día también a su cita con la rubia de turno que acceda a bailar con él.

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Dándolo todo 🙂

Debo decir que en lo personal esta experiencia me ha reencontrado con los cruceros. No he cambiado de opinión sobre lo que pienso del impacto que causan, pero tampoco puedo negar que lo pasé de lujo, literalmente. Me hicieron falta días para disfrutar de todo las actividades que ofrece y para poder sacar a bailar al jovenzuelo de 92 años. Aunque por lo que pudimos percibir, le gustan solo las rubias 😉

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No te pierdas nuestra próxima entrega con los sitios que visitamos… 😉

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Próxima parada…

 

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Escapada deluxe (Milán y Lago di Como)

Después de haber visitado Italia infinidad de veces, e incluso haber vivido ahí, resulta inverosímil que no haya sido sino hasta ahora cuando por fin escriba mi primer post sobre este país que quiero tanto. Pero resulta aún más insólito que lo haga sobre una de las pocas ciudades que me gustaban poco o nada: Milán. Tuvieron que pasar nada menos que catorce años para que mi visión cambiara y me dejara un muy agradable sabor de boca. Las responsables: una experiencia VIP a cargo de Hilton y Vueling, y la inefable belleza de la vecina Como.

El motivo del viaje era un Fam Trip para que conociéramos los hoteles de la cadena estadounidense en Milán y el recién inaugurado Hilton Lake Como. En tan solo tres días pudimos acercarnos al lado más chic de ambos lugares y sentirnos como auténticas celebrities. Aquí nuestro itinerario:

Día 1:

Llegada al Hotel Hilton Milan con copa de bienvenida. A continuación, contamos con un breve espacio de tiempo para cambiarnos y bajar al restaurante del hotel donde nos esperaría el chef para darnos un showcooking de pizzas. Nos dividieron en dos grupos: mientras una parte se encargaba de elaborar la masa, la otra mitad se encargaba de agregar los aderezos al gusto. No sé si era la sugestión de sentirme chef del Hilton Milan por unos instantes, pero la verdad es que cada pizza superaba a la anterior. ¡Nos quedaron deliciosas!

Después de tomar nuestro aperitivo a base de pizzas y espumante, nos dirigimos a Corso Venezia, una de las calles que conforman el cuadrilátero de la moda de Milán. Aquí se concentran las tiendas de las firmas más reconocidas en este ámbito. El motivo: una cena en el glamuroso Dolce & Gabbana Bar Martini, ubicado justo al lado de la tienda para caballeros D&G. Este bar/ restaurante es el sitio ideal para relajarse en un ambiente elegante, delicado y con estilo donde se puede almorzar, beber un aperitivo o degustar una cena inspirada en la auténtica tradición siciliana.

Después de la cena, una parte del grupo salió en busca de marcha pero fue poco lo que encontraron, así que después de un rato, vuelta al hotel.

En cuanto al hotel, lo que más destaca es su ubicación: está muy cerquita de la estación Milano Centrale. Las instalaciones son correctas. A pesar de haber sido reformado hace apenas dos años, la moqueta en el suelo le da un aire a antiguo. Al preguntarle al personal del hotel sobre este aspecto, nos dijeron que preferían mantener el uso de moquetas porque estas eliminan el ruido ocasionado por los trolleys en los pasillos, lo que tiene mucho sentido. No es moderno pero es funcional. En cuanto al servicio, solo puedo decir que fue de 10. La amabilidad y la buena disposición fueron la constante en nuestra estancia.

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¿Qué mejor que levantarse con un super desayuno buffet de un prestigioso hotel? Y, en este caso en particular, el desayuno también estuvo de 10. Había de todo y en mucha cantidad, pero lo que más me gustó fue el yogur con frutas y sirope de frutos rojos. ¡Todo un acierto!

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Después de desayunar, nos tocaba recoger y prepararnos para seguir a Como. Pero, ¿qué es una visita a Milán si no se ha ido ver su Duomo? Como teníamos el tiempo contado y esta visita no estaba prevista, hicimos una visita relámpago, nos hicimos la foto de rigor con su esplendorosa fachada de fondo, pasamos de carrera por la Galleria Vittorio Emanuele II y recuperamos el aliento en nuestra Van con destino Como. La verdad es que ya tan solo visitar estos dos imprescindibles de Milán, la visita habrá valido la pena. Su belleza es extraordinaria y no dejan indiferente a nadie. Sin embargo, Milán es mucho más que estos dos iconos innegables y se merece una visita mucho más esmerada. ¡Volveré!

Después de una hora de recorrido, llegamos a Como. Sus casitas de colores nos empiezan a dar la bienvenida mientras descendemos por una carretera curvilínea y estrecha. Poco a poco comienza a vislumbrarse el lago: un auténtico paraíso arropado por montañas de poca altura, casas de veraneo de famosos, muchos de ellas pertenecientes al jet set, y, de fondo, Suiza.

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La hora de comer transcurrió en el restaurante del hotel donde pudimos degustar platos típicos de Como. Lo hicimos acompañados por el mismísimo director del hotel, un hombre con un carácter super afable que, aunado a su fisionomía, te da la sensación de estar comiendo con Papá Noel. La comida, correcta. Degustamos un menú típico de la zona (un poco sosa para mi gusto), pero para solventarlo tuvo que llegar el postre: un tiramisú delicioso, de los mejores que he probado nunca.

A continuación, salimos a conocer la ciudad. El primer contacto lo hicimos en barco. Pasamos frente a casas de famosos como Versace, el dueño de la empresa Chicco, entre otros. Desafortunadamente, no llegamos a ver la casa de George Clooney, pero ahora que sabes que está ahí, no dejes de pasar 😉. Al terminar nuestra visita por agua, nos tocó bajar a tierra y conocer el pueblos. Pero no de una forma convencional, no. Hicimos una especie de caza al tesoro con ipads y divididos en equipos. Además de divertido fue la manera perfecta para establecer un primer contacto con la ciudad. Al finalizar, pudimos disfrutar de un entretenidísimo vídeo de nuestro Team building mientras disfrutábamos de un aperitivo abundante y exquisito en un bar del centro.

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A continuación, tiempo de relax en el recién inaugurado hotel Hilton Lake Como, el más grande de toda la zona con 170 habitaciones, muchas de ellas con vista al lago. De estas habitaciones 21 son suites y tres de estas cuentan con amplísimas terrazas privadas con vistas al lago, jacuzzi con hidromasaje y demás instalaciones de lujo. Pero lo que más me gustó, fueron las habitaciones duplex: en la parte de abajo cuenta con un amplio salón y baño, y en la parte de arriba, la guinda del pastel: el dormitorio con techo y parte de la pared acristalados. Estas características permiten al huésped tener vista a las estrellas y al Lago di Como mientras descansa en la comodidad de su cama. ¡Esto sí que es un auténtico lujo!

Después de un relajante baño en la bañera de la habitación, tocaba tomar algo en el bar de la terraza, junto a la pequeña pero espectacular piscina infinita del hotel. Un saxofonista armonizaba el ambiente mientras que el personal hacía todo lo posible para que nuestra velada fuese perfecta.

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Día 3

Al día siguiente, me levanté muy pronto para subir en funicular hasta Brunate desde donde tendría una espectacular panorámica de Como y de su lago. El precio del billete ida y vuelta es 5,50 €. Una vez arriba, decidí subir hasta el Faro Voltiano para tener las vistas desde lo más alto. La duración de la caminata hasta arriba es de 1 hora aproximadamente. Así que calcula unas dos horas en total, más el tiempo que decidas permanecer arriba. En el camino verás muchos ciclistas haciendo rutas. Al llegar hay bares y restaurantes donde podrás hacer una parada en condiciones.

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Una vez hube bajado, me dispuse a recorrer el pueblo a mi ritmo y sin las prisas del Team Building. Entré al Duomo y como era casualmente domingo de Ramos, me quedé un poco a ver cómo lo celebraban. Aproveché también para hacer la compra de pasta, queso y galletas correspondientes y para perderme en sus callecitas completamente a mi aire.

Si cuentas con más tiempo y dinero, puedes incluir a tu viaje un vuelo en hidroavión por el lago. A día de hoy, no se ofrece el vuelo como un servicio abierto al público. Tiene como una figura particular en la que aparentemente se ofrece una clase de prueba pero realmente es un servicio de sobrevuelo. ¡Yo no me lo perdería por nada del mundo!

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Ya de vuelta al hotel, nos dispusimos a tomar un aperitivo en el bar cerca del lobby del hotel, recoger nuestras cosas y emprender nuestro camino de vuelta a Madrid.

Esta experiencia ha sido tan corta como intensa. Me he reencontrado con Milán y me ha gustado mucho poder haber dado un bocadito a su lado más chic. Por su parte, la visita al Lago di Como era un must en mi bucket list, y no me ha decepcionado. Todo lo contrario. Ahora tengo unas ganas enormes de volver.

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Ruta de mercadillos navideños: Baviera, Baden-Wurtemberg y Alsacia

Hacía mucho tiempo que nos apetecía hacer una ruta de mercadillos navideños por Europa y, casualmente, este año el puente de diciembre nos permitió tener una escapada “larga” con tan solo dos días de vacaciones. Por norma, solemos evitar estas fechas donde la afluencia de gente y los precios se disparan, pero esta vez, no nos pudimos resistir y decidimos emprender nuestro vuelo de Madrid hasta Nuremberg.  Desde ahí, nos desplazamos en coche hasta Bamberg donde nos recibiría nuestro gran amigo y hermano: Miguelángel.

Bamberg

Al día siguiente, iniciamos nuestra ruta por Bamberg de la mano de nuestro guía deluxe. Con él recorrimos la Catedral de la ciudad, el antiguo ayuntamiento o Altes Rathaus, la “pequeña Venecia” y, por supuesto, su mercado navideño ubicado en Maxplatz, en el corazón de la ciudad, y cuyo origen se remonta a la mitad del siglo XIX. El haber sido el primer mercado visitado en esta ruta le ha otorgado un valor adicional. En mi caso, ha sido donde he bebido el primer vino caliente al aire libre, donde he probado las primeras salchichas en tierras alemanas y donde he respirado ese aire navideño tan particular que se desprende en esta zona de Europa.

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Ayuntamiento viejo de Bamberg

Este mercado se expande en los 2000 m2 que comprende la plaza y ofrece productos típicos de la época, como: salchichas típicas de la región, glühwine o vino caliente, spätzle (una especie de pasta típica), velas decoradas, adornos navideños,  bufandas y guantes, etc. El mercado, al no ser especialmente grande, se hace fácil de ver y de disfrutar. Además, Bamberg es sí misma, ofrece al turista una excelente opción para recorrer en poco tiempo una ciudad con mucha historia, que en algún momento fue considerada la capital del mundo, y declarada en la actualidad como Patrimonio Mundial de la Unesco. No te la puedes perder.

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Salchichas para escoger

 

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Bamberg

 

Nuremberg

En nuestro segundo día, nos fuimos a Nuremberg desde Bamberg en tren.  Compramos el VGN Tagesticket plus que nos permitía usar el el billete durante todo el día, incluyendo metro y tranvía. Precio 20 €.  La estación de tren de Nuremberg está justo al lado de donde inicia el centro de la ciudad.

Apenas ingresas por las murallas que delimitan el centro tienes la sensación de estar  atravesando el umbral de la puerta que te transporta en fracciones de segundos al siglo XV. La arquitectura renacentista predominante te va acompañando durante todo el camino que conduce hasta el Hauptmarkt, plaza que acoge cada año el tan famoso mercadillo de navidad. En este mercado, así como en el de Bamberg y el resto que veremos en este post, los productos que se ofrecen se repiten. La diferencia la marcará la cantidad de puestos que los ofrezcan básicamente y alguna salchicha típica de la zona, como es el caso de la de Nuremberg, que es más pequeña de las que estamos acostumbrados a ver. ¡Está muy buena, por cierto!

 

 

En un costado de esta plaza se yergue Frauenkirche, una iglesia gótica preciosa cuyas figuras del reloj que está en su cara externa “bailan” cada mediodía.

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Frauenkirche sobre los puestos del mercado

 

En todos los mercados te ofrecen el glühwein en vasos con diseños alusivos a la época. Cuando pides el vino te cobran 1 € más como depósito, cuando acabas devuelves el vaso y te devuelven el euro. Pero si quieres quedarte con un vaso bonito que te sirva como souvenir y recuerdo de tus días de mercadillo, por solo 1 € lo puedes tener. Y si además, el vino caliente no es lo tuyo, el chocolate caliente puede ser una buena opción para evitar que te congeles y para que puedas llevarte tu vasito 😉

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Chocolate por glühwein

Estrasburgo

A 350 Km al oeste de Nuremberg, en Alsacia, Francia, encontramos la capital económica y cultural de la región: Estrasburgo. Esta ciudad es una auténtica joya declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO gracias al encanto medieval que la caracteriza.

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Estrasburgo

En diciembre, la ciudad cobra especial protagonismo gracias a su mercadillo navideño, el más importante de Francia. Los puntos de venta se distribuyen por diferentes sitios de la ciudad, siendo los más importantes: el de la plaza Broglie y el de la Catedral.

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Mercado de la Catedral

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Mercado de Broglie

Nuestra visita coincidió con el puente de la Inmaculada el 8 de diciembre. La cantidad de gente que se movía por el centro de la ciudad, en los mercadillos, restaurantes, callecitas… hacían que parte de la belleza que desprende el lugar se viese opacada. Por eso recomendamos, ir en otras fechas.

En cuanto a los sitios que destacar, además de los mercados mencionados, encontramos la Plaza Kleber con su árbol de 30 metros de altura, la Plaza de Gutemberg donde cada año se erige un mercado dedicado a un país. Este año, le tocó el turno a Islandia y sus productos típicos.  Y por supuesto, no puedes perderte su Catedral, declarada Patrimonio de la Unesco en 1988. Dentro de ella, destaca su extraordinario reloj astronómico, cuyo origen se remonta al siglo XIV , aunque ha atravesado por diversas transformaciones en su historia, siendo la última en el siglo XIX.

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Plaza Kleber

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PLaza Gutemberg –  Mercadillo dedicado a Islandia

 

 

Colmar

Conocida como la ciudad de los vinos, como la más alsacianas de las ciudades, como la pequeña Venecia… Colmar destaca sin duda por su extraordinaria belleza y su arquitectura de cuento. Es una ciudad para disfrutarla y saborearla despacito. Vale la pena.

En nuestro paso, una vez más, la cantidad de gente concentró la mayor parte nuestra atención. Por ello, si puedes evitar visitarla durante el puente, mejor.

De ella destacaríamos: sus fachadas medievales, el olor a navidad que se desprende en cada esquina, los cuatro mercadillos distribuidos por la ciudad y sus canales de agua. Estos últimos son especialmente bonitos.

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Too much people…

 

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Stand de chocolate

 

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Pequeña Venecia

Friburgo de Brisgovia

Después de nuestra breve visita al extremo este de Francia cruzamos nuevamente la frontera y nos introdujimos en la ciudad más cálida de Alemania: Friburgo, ubicada en la región de Baden-Wurtemberg y puerta de acceso a la Selva Negra.

En Friburgo destaca su Catedral: Freiburger Münster del siglo XI, las puertas de la ciudad (Martinstor y Schwabentor) y la plaza del ayuntamiento. Aunque su mercado es más bien pequeño, podría convertirse en la excusa perfecta para parar y pasar un día aquí.

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Munich

Para terminar nuestra ruta de mercadillos navideños 2017 hablaremos de Munich. Su principal mercado se encuentra en la Marienplatz donde más de 150 puestos de madera se dan lugar. Justo detrás se encuentra el Altes Rathaus o antiguo ayuntamiento y, entre ambos, un enorme árbol de navidad, de casi 30 metros que ilumina el ambiente con sus casi 2500 luces.

De esta zona se desprenden varias vías en las que también se dan cita cada año varios puestos de mercado para ofrecer los infaltables: glühwein, los bocatines con salchicha, accesorios para cubrirte del frío y adornos navideños, por si acaso en el camino olvidaste comprar los regalitos para casa. Y qué mejor que después de una buena ruta de shopping navideño, terminar en una pista de patinaje sobre hielo. ¡Planazo!

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Mercadillo Munich

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Hora de comer

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A patinar…

Ahora que ya tienes una idea de cómo se vive la navidad en el centro de Europa, solo te queda ir preparando las maletas para pasar lo que queda del mes en estos lugares de cuento, o ir pensando cuáles de estos sitios visitarás el próximo año. Eso sí, por favor, evita el puente del 8 de diciembre.

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Esperando al italiano llega a España

Uno de los frutos más dulces que me ha dado este blog es tener el honor de ser parte de la Asociación de periodistas venezolanos en España: Venezuelan Press.  Gracias a esta asociación, además de recibir cursos de formación permanente, tenemos la dicha de reencontrarnos con personajes emblemáticos de nuestra amada y extrañada Venezuela. De esa que nos vio crecer felices, libres y prósperos. Ahora, en medio de este exilio “voluntario”, tengo la suerte de conocer, entrevistar y compartir risas con esos personajes que entraban en nuestras casas a través de la pantalla chica para hacernos llorar, reír, enfadarnos y hasta enamorarnos.

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El elenco junto a miembros de Venezuelan Press (foto cortesía de VP)

En esta oportunidad, hemos recibido a unos invitados de lujo: el elenco de la pieza teatral Esperando al italiano escrita por la reconocidísima dramaturga venezolana Mariela Romero y dirigida por Tulio Cavalli. Los actores que conforman la obra son nada más y nada menos que Tania Sarabia, Caridad Canelón, Hilda Abrahamz, Carolina Perpetuo y Carlos Mata. Todos ellos, lejos de mantener una postura distante y, a pesar del cansancio producido por el vuelo transoceánico que los trajo ese mismo día desde Miami y Venezuela,  estuvieron sumamente cercanos desde el minuto uno, lo que generó una atmósfera distendida en todo momento. A tal punto, que parecía una conversación entre amigos entretenidos con las anécdotas y comentarios sobre la obra que nos iban deleitando a los que hacíamos las veces de anfitriones.

Elenco

De izquiera a derecha: Carlos Mata, Tania Sarabia, Carolina Perpetuo, Caridad Canelón, Hilda Abrahamz (foto cortesía de VP)

Buscado al Italiano se estrenó en 1987. Cuenta su director actual: Tulio Cavalli que, en esa época él cursaba sus estudios de Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela y que le gustó tanto la obra que la vio hasta siete veces. Su querencia por esta fue tanta que se prometió a sí mismo que algún día la dirigiría. Y así fue como más de dos décadas después, en 2010, su promesa se hizo realidad y desde entonces este elenco maravilloso se reúne una vez al año para representar esta obra no solo en Venezuela sino en diferentes partes del mundo.

Tulio Cavalli

Junto a Tulio Cavalli

La trama de la obra gira entorno a tres grandes amigas que deciden “importar” a un italiano para que cambie sus vidas. Un sábado por la tarde, el día en que llegaría el italiano, las amigas organizan una fastuosa bienvenida. Con la complicidad de una atrevida sirvienta, las mujeres convierten su pequeña fiesta en una oportunidad para repasar las historias de sus vidas entre cantos, nostalgias y recuerdos, narrando sus miserias y esperan que llegue un macho italiano para satisfacer y cambiarle el color a sus mustias, monótonas y frustradas vidas.

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Esperando al italiano. (Foto tomada de Patricia Laine Romero Photography)

Nos comentaba Cavalli que esta ha sido la obra venezolana más traducida y más representada en lenguas extranjeras. Afirmaba también que hay estudios donde se toma Esperando al italiano como un modelo de lo que representa el rol de la mujer dentro de la sociedad latinoamericana: un rol irreverente, la emancipación de la mujer… Continúa Cavalli diciendo que dentro de la sociedad venezolana/latinoamericana, la mujer, después de los 50 años, está condenada a ejercer el rol de abuelita, y las mujeres de esta obra no quieren ceñirse a ese rol. Por el contrario, quieren seguir viviendo, tener una vida social, una vida sexual…

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Esperando al italiano. (Foto tomada de Patricia Laine Romero Photography)

Por su parte, Tania Sarabia agregaba que la obra tiene un lenguaje que maneja una sinceridad pasmosa, sin caer en lo vulgar. También nos decía, y en eso coincidían todos los ahí presentes, en que cada día que la lees (en su caso) o la ves (en el caso de los espectadores) vas descubriendo cosas nuevas en cada personaje. Cada quien habla desde su interioridad. Se crea un balance y se produce un ritmo tan especial que atrapa al público en una magia única.

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Esperando al italiano. (Foto tomada de Patricia Laine Romero Photography)

En esta visita, las ciudades elegidas para la presentación de la pieza son Tenerife y Madrid. En la primera, estarán el 8 de octubre en el Teatro Leal de La Laguna a las 20 h. Valor de la entrada: a partir de 20 €. Y, en Madrid, estarán los próximos días lunes 9 y martes 10 de octubre en el Teatro Fígaro a las 20:30 h. El valor de las entradas va desde los 28 €.

Yo no me lo perdería por nada. ¿Y tú?

 

 

 

 

 

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Navegando en la Blue Grotto

Blue Grotto, o That il-Hnejja en maltés, es una de las paradas obligadas que deberás hacer si decides visitar Malta. La extraordinaria belleza del paisaje te dejará con la boca abierta y con ganas de más. La Blue Grotto está formada por seis cuevas marinas que se hallan a los pies de los acantilados que se encuentran en la parte meridional de la isla, a unos 13 Km de la capital, La Valeta.

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Su nombre hace una clara referencia al tono azul intenso que se despliega en las aguas del mar que envuelven las cuevas, sobre todo durante la mañana. Por eso es recomendable que la visita se haga a primera hora.

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Horario del embarcadero

Horario de verano: de 9:00 a 17:00 h.

Horario de invierno: de 9:00 a 15.30 h.

Abre todo los días, aunque está muy sujeto a las condiciones meteorológicas.

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Precio de la excursión en barco

Adultos: 8 €

Niños: 4 €

Duración de la excursión:

30 minutos

Cómo llegar a la Blue Grotto

El autobús nº 201 viaja cada hora de Rabat a Wied iz – Zurriet pasando por los acantilados de Dingli, Ghar Lapsi y Hagar Quim – visitas que bien valen la pena -, y van hasta el aeropuerto, vía Zurrieq. Por su parte, la línea 71 une Zurrieq, ubicada a unos 1500 metros de la Blue Grotto, con La Valeta. Este último tiene una frecuencia de 20 – 30 minutos. Este embarcadero también forma parte de la ruta del autobús turístico CitySightseeing. Sin embargo, para nosotros la mejor opción es la de ir en coche de alquiler: las vistas son increíbles y podrás parar donde quieras.

No solamente para esta ruta recomendamos el coche, sino para recorrer la isla de punta a punta con plena libertad. Al principio seguramente te sentirás extraño y hasta un poco torpe. El conducir por la derecha, te hará cometer alguna que otra imprudencia sin querer, pero una vez que le coges el tranquillo, disfrutarás a plenitud de la isla y todos sus encantos.

Si quieres más razones para visitar la Blue Grotto, te dejamos unas cuantas que de seguro te terminarán de convencer:

¡Vamos, que nos vamos!

 

¿Todavía necesitas más razones?

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Epifanía venezolana en tierras tinerfeñas

Pisar Tenerife por primera vez fue como experimentar una especie de epifanía. Si bien es cierto que mi cercanía con esta isla se remonta a mi vida en Venezuela, ya que no hay quien no tenga un amigo canario o sea descendiente de, aunque sea de cuarta generación como es mi caso, visitar la isla fue como hacer un viaje a la Venezuela bonita de los 80 y principio de los 90.

 

 

Historia

Los nexos que unen América y las islas se remontan al siglo XV, pero no fue hasta 1670 cuando se produjo una migración masiva de habitantes de las islas a tierras americanas, en especial a Venezuela donde, de hecho, se concentra la mayor población de canarios fuera de España. La potenciación del comercio entre el viejo y el nuevo mundo promovió pactos de traslados de unas 50 familias canarias en cada viaje comercial que se hacía, para que estas se establecieran en zonas despobladas de Venezuela.

De hecho, mi pueblo, San Antonio de los Altos, ubicado a tan solo 18 Km de la capital, fue el primer enclave fundado en Venezuela por 24 familias emigrantes venidas desde las islas en 1683. Como no hay un censo actualizado, solo puedo decir que hace diez años 4.000 canarios o descendientes de canarios habitaban San Antonio, cuando la población total era de 65.000 habitantes.

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San Antonio de los Altos antes de los años 50.  (Foto tomada de hablamedecaracas.blogspot.com)

En 1718 se crea un comercio canario-americano en el que la corona asume los trámites y costes del traslado y se potencian aún más las relaciones entre Canarias, Venezuela y también Cuba, aunque la mayor parte de la población que emigraba a Venezuela, lo hacía por su propia voluntad y no meramente por acuerdos comerciales.

En 1831, el presidente venezolano José Antonio Páez emite una convocatoria exclusivamente al pueblo canario para poblar los fértiles campos venezolanos y sustituir así a los esclavos. De este modo una corriente migratoria se fue estableciendo en Venezuela dando como resultado que de 20.000 inmigrantes establecidos en Venezuela  en esa época, 14.000 fuesen canarios.

A mediados del siglo XX, y como consecuencia del bloqueo impuesto a Franco por las naciones vencedoras, se presentó una época de mucha precariedad y limitaciones en las Islas Canarias. En este sentido, los isleños no dudaron en elegir Venezuela como país destino, impulsados ya no solo por la fertilidad de sus suelos sino por el surgimiento de la explotación del petróleo y, en general,  por el próspero futuro que auguraba el país caribeño.

La emigración fue tal que “cuando alguien faltaba un par de días por estos pueblos, se solía decir: “Otro para La Guaira”. De ahí la denominación de la Octava Isla.”

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Barco de emigrantes canarios rumbo a Venezuela (Foto tomada de www.isladetenerifevivela.com)

Hoy en día, por la situación política, social y económica que atraviesa Venezuela, se ha producido el tránsito migratorio en sentido contrario. Hoy somos los venezolanos los que buscamos ese pedacito de tierra fuera de nuestras fronteras donde poder sembrar raíces y sentirnos acogidos, como en nuestro día lo hicimos nosotros con quienes escogieron nuestra tierra como destino. Y por supuesto, España y las Canarias, han sido unos de los destinos con mayor afluencia de venezolanos.

Epifanía venezolana

Al segundo de poner un pie en Tenerife, sospeché que algo muy diferente a la península se cocía en la isla. En primer lugar, el modo de hablar de la gente es clavado al venezolano. Eso ya lo sabía, claro. Pero estar ahí y escuchar ese acento tan pero tan parecido al nuestro por doquier, fue fantástico. Donde quiera que íbamos, para la gente de ahí, Antonio era de la península y yo isleña. Así que no en pocas oportunidades tuve que aclarar que era venezolana. Eso sí, siempre como con una especie de sosiego interno por sentir que al menos por unos minutos, que se convirtirían en días, experimentaba ese sentido de “pertenencia” que solo solo soy capaz de sentir en Venezuela.

Luego, ya no fue la forma de hablar sino la manera de tratarnos lo que me iba generando una especie de mimetización instantánea. El tinerfeño no escatima palabras para saludarte, para ayudarte en lo que necesites y desearte un feliz día. Es una constante donde quiera que vas. Lo mejor, es que lo hacen de forma natural. No es como estar en un complejo turístico y sentir que todo el personal se esfuerza para ofrecerte un buen servicio. En este caso no, la amabilidad es genuina, y eso me recuerda irremediablemente a conectar con los mejores valores de mi gente.

El clima, por supuesto. Temperaturas agradables y constantes durante todo el año. Para mí, son una media entre la temperatura de Caracas y de mi San Antonio querido. Estando en Venezuela no somos consciente de lo afortunados que somos por tener ese clima. Solo cuando salimos y vivimos los fríos inviernos y los tórridos veranos (sobre todo los primeros años) nos damos cuenta de que tenemos una tierra bendita.

Y con el clima viene la ropa. Adiós a abrigos y bufandas y a vestiditos cortos de telitas finas. La mayor parte de la gente viste con vaquero (blue jean) y camiseta (franela). Normal. Sin extremos. Sobre todo en Santa Cruz.

También en Santa Cruz, pude activar mi venezonalidad. Muchas de sus plazas podrían pasar por cualquier Plaza Bolívar de Venezuela. Espacios rectangulares amplios, rodeados por una vegetación frondosa, y en el centro cualquier figura que podría evocar perfectamente a la de nuestro libertador. En muchas de ellas, se dibujan fachadas coloniales de colores al fondo. En fracciones de segundos te trasladas a Pampatar, Puerto Cabello, Coro…

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Plaza Weyler – Santa Cruz de Tenerife

Y si en algún momento crees que es pura sugestión,  los nombres de muchos de los lugares y negocios distribuidos a lo largo y ancho de la isla confirmarán de lleno la sentencia que define a Venezuela como la Octava Isla. Desde: Negocio Los Venezolanos, Comercial Maracaybo, Restaurante Maracay, pasando por pueblos llamados Puerto de la Cruz, Coromoto…, y hasta bolsitas de azúcar cuya marca es Caracas. ¿Así quién puede no emocionarse? Y ya cuando me entero que dicen cotufas (palomitas) y cholas (chanclas), solo me queda secarme discretamente la lagrimilla del ojo.

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Tasca Pizzería Maracay (foto tomada de alertamenu.com)

Definitivamente este viaje a Tenerife ha significado mucho para mí. No solamente por los espectaculares paisajes que conforman la isla, sino por su gente. Los tinerfeños han sabido bien cómo trasladarme a esa Venezuela bonita que tanto echamos de menos quienes tuvimos la suerte de conocerla, a esa Venezuela llena de gente alegre y hospitalaria. Estoy segura de que esa es nuestra esencia y más pronto que tarde volveremos a ser el hogar de todos los que estén en busca del paraíso en la tierra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Cart ruts, donde la lógica deja de servir

Como ya hemos visto en anteriores post sobre Malta, este archipiélago es una sorpresa constante en cada calle, en cada pequeña ciudad, en cada enclave arqueológico, en cada mirador… Todo hace apuntar que ya quedan pocas cosas por descubrir en este archipiélago cuya isla más grande no supera los 30 kilómetros de lado a lado. Pero nada más lejos de la realidad. Los misterios insondables que rodean Malta son tan atávicos que se pierden en los albores de la historia del hombre.

Desde que llegué a Malta, perseguía sin cesar el suelo de las zonas rocosas buscando un enigma ancestral. Pero como el tiempo y las visitas siempre apremian cuando tienes las vacaciones tan comprimidas y contadas, no fue hasta uno de los últimos días, y en la segunda isla en tamaño de Malta -Gozo-, donde encontré lo que me traía de cabeza desde hacía tiempo.

Hacía unos años que había visto un reportaje sobre los misterios que rodean el planeta. Y entre ellos, uno que atañe al archipiélago maltés desde hace miles de años: los Cart Ruts.

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Cart Ruts bien definidas en forma paralela.

 

¿Qué son los Cart Ruts?

Las islas de Malta están “literalmente” surcadas por unas líneas excavadas en el suelo calizo del archipiélago. Los raíles de este país son un misterio prehistórico único. En Malta y Gozo quedan aún centenares, pero hace tiempo deberían de ser miles. Recordemos  que la piedra caliza es muy “moldeable”, y que el paso del tiempo y las inclemencias climatológicas en la isla, no favorecen la conservación a largo plazo, por lo que hoy en día “solo” quedan unas cientos de ellas. Viéndolos a primera vista, estos surcos que normalmente discurren paralelos, parecen el hueco que han dejado unas vías de ferrocarril que se han llevado a otra parte. Esta sería la visión más lógica de nuestro sentido común. Hay Cart Ruts de todo tipo: unos discurren paralelos, otros discurren paralelos hasta que convergen en un solo punto, otros se cruzan entre ellos. Hay carriles que realizan curvas de hasta 90 grados. Hay de los que terminan directamente en acantilados. Y hay… de los que se hunden en el Mediterráneo…

No parece que el Gobierno de Malta tenga una especial querencia a estos surcos, ya que nunca ha hecho una especial labor de protección a las mismas. Tampoco el pueblo maltés es especialmente sensible a las mismas. Están ahí sí, siempre han estado…

Esto viene de lejos…

Sin embargo, el enigma de los surcos de Malta se plantea como interesantísimo. Vamos a hacer un poco de historia para ponernos en antecedentes. Los primeros “probables” pobladores de Malta vienen de Sicilia: Son los sicanos, un pueblo agricultor de la Edad de Piedra. Esto sucede aproximadamente sobre el 5.000 A.C. De ahí hasta el año 1.000 A.C. que es cuando llegan los Fenicios, suponemos que es el único pueblo que habita estas tierras. Pero… ¿Y antes de esto? ¿Debemos suponer que la isla era ignota hasta ese momento? Muy dudoso por varios motivos.

 La última glaciación fue denominada Glaciación Würn. Comprendió un período de unos 100.000 años -entre el 110.000 A.C. y el 10.000 A.C.- . Después de esto vino el Holoceno, período en el que estamos actualmente. En esta última glaciación muchísimas partes de la tierra se unieron de forma natural, ya que el nivel de las aguas bajaron de forma considerable. Fue el momento en el que el Homo Sapiens salió de África y se extendió por Asia y por América. Especialmente importante en esa época fue el puente que unió AsiaAmérica, por lo que hoy es el Estrecho de Bering. En ese momento era el Puente de Bering, que unía durante 75 Km. de largo estos dos continentes, lo que hizo el paso de diferentes pueblos de un lado a otro.

Varias islas se unieron a otras zonas. Japón se unió a CoreaAustralia con Nueva Guinea Filipinas con Indonesia. Y entre todas ellas , el archipiélago de Malta se unió con Sicilia, Italia,y por supuesto con la zona africana más cercana, que sería Libia. Como hemos comentado con anterioridad, algunos de los Cart Ruts que rodean el archipiélago se pierden en las profundidades del mar. Imposible para la época de los sicanos, pero totalmente viable si estas líneas se hubieran producido en la época de la última glaciación. De esta forma, todas las teorías del posible origen de los surcos deberían de replantearse desde el principio, incluso pensando también en todos los Templos Megalíticos de Malta y su incierto origen. Desafortunadamente, la piedra no nos puede dar ningún tipo de datación, como lo suelen hacer los restos orgánicos y el archiconocido carbono-14.

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Varias teorías de uso y otras incoherencias

 Numerosas son las teorías que rondan los Cart Ruts, algunas de ellas tan surrealistas como incoherentes. Una de ellas piensa que los surcos fueron hechos por antiguos carros. Si las teorías más actuales nos hablan de 7000 años de antigüedad de los surcos, la imposibilidad de que estos carros sean con ruedas es absoluta. La rueda fue creada por los sumerios sobre el 3500 A.C.

 Otra teoría habla de carros pero con guías tipo esquís, en vez de ruedas. Pero una vez más nos surge la incoherencia. Los surcos se cruzan entre sí, varios que van en paralelo, convergen en uno, algunas veces realizan giros en ángulos de 90 grados… algo que imposibilita que los carros las usaran.

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Cart Ruts más deteriorados.

 Una teoría muy extendida es la que nos sugiere que estos Cart Ruts son caminos que facilitaban el transporte de grandes megalitos hacia los templos. Se han encontrado en las excavaciones arqueológicas,  las piedras en forma de esfera que se usaron para transportar estos bloques tan pesados hasta los emplazamientos megalíticos. Hasta ahí, esta teoría podría ser una de las que más sentido tiene, pero otra vez nos encontramos con los problemas. ¿Por qué no llegan a los emplazamientos arqueológicos? ¿Por qué terminan en acantilados? ¿Por qué aparecen en zonas donde no existe ningún tipo de cantera ni siquiera piedra para trabajar?

 Hay teorías mucho más eclécticas. Unos afirman que son mapas para extraterrestres -¿por qué solo en Malta entonces?-, otros aseguran que son mapas estelares -todavía no se ha demostrado que alguna de sus líneas siga alguna constelación o planeta-, algons dicen que son marcas de caminos a seguir -y ¿por qué giran tan bruscamente en algún punto?, y ¿por qué unas veces van en paralelo y otras no?-…

 Al parecer nadie se pone de acuerdo sobre el fin de estos Cart Ruts, lo que si que nos queda claro es aún nadie tiene claro el por qué de estas líneas. Esperemos que las autoridades maltesas promuevan el interés de investigación de este gran misterio.

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El mayor Observatorio Solar del mundo

Tenía en mente dos títulos para este reportaje. El otro era Excursión cerca de las estrellas”. Y es que en el Observatorio de Izaña te sientes más cerca del cielo que nunca.

Situación

Vamos a situarnos. Nos encontramos en las Islas Canarias, más concretamente en la Isla de Tenerife. De las mil experiencias que podemos disfrutar dentro de esta fantástica isla, diría yo que una de las más interesantes se encuentra muy cerca del punto más alto de España, el Teide. A 2390 metros de altura, en la Montaña de Izaña, dentro del Parque Nacional del Teide, se encuentra situado uno de los mejores lugares del mundo en observación del Universo, el Observatorio de Izaña.

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Llegando al observatorio a la hora prevista

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Las condiciones del asfalto a esa altura son más frágiles. 

Una visita muy especial

Y es que no hay que dejar de lado a la siempre increíble organización del Travel Bloggers Meeting, ya que gracias a ellos fuimos unos de los privilegiados que accedió a la visita guiada de este observatorio.

Llegamos 20 minutos antes de la visita, como estaba estipulado. Los compañeros de Volcano Teide Experience nos estaban esperando en la puerta del mismo. Tampoco hay que desdeñar el trabajo de esta empresa, ya que la dedicación y profesionalidad de sus guías son dignas de nuestra más profunda admiración. Una matrícula de honor para todos ellos, ya que nos hicieron vivir una experiencia única.

Una vez aparcados dentro del recinto, nuestro guía Juanjo se pone manos a la obra. Somos un grupo de unas 12 personas, y nuestra expectación va creciendo exponencialmente según va llegando el momento del inicio de la visita. Después de una pequeña bienvenida y explicación de donde nos encontramos, poco a poco nos damos cuenta de la importancia del punto donde están pisando nuestros pies en ese momento.

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Nuestro guía iniciando la explicación

El Observatorio

El cielo de Canarias está considerado por la Fundación Starlight (organización mundial en defensa del cielo nocturno y el derecho a la observación de estrellas) como unos de los mejores lugares del mundo en la observación astronómica, junto a ChileHawai.  Y dentro de las islas tanto el Observatorio Roque de los Muchachos (Isla de La Palma), como el Observatorio de Izaña (isla de Tenerife) son el referente mundial número uno. Los dos pertenecen al Instituto de Astrofísica de Canarias (organización que aporta a la ciencia una media de una publicación al día), creado en 1975. El observatorio tiene 2200 metros cuadrados de superficie y dentro de sus instalaciones se encuentran ubicados telescopios solares y nocturnos de 60 instituciones (19 países). y…¿por qué esa calidad de cielo? Varias razones de peso tienen la respuesta:

  1. La cristalinidad de la atmósfera de las Islas Canarias, junto con la de Chile y Hawai, son las mejores del mundo.
  2. La contaminación lumínica no existe.
  3. Las Islas Canarias por norma general “sufren” de Inversión Térmica. ¿Y qué significa esto? Pues básicamente, que las nubes, por la climatología del lugar, suelen estar bajas, con lo cual la visión hacia el cielo es de una claridad total. Además esa Inversión Térmica hace que las turbulencias queden en la zona baja de las nubes. Los telescopios son muy sensibles a las turbulencias, hace que no se tenga buena visión.
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Las condiciones atmosféricas son ideales

El acuerdo que lleva el Instituto de Astrofísica de Canarias con los países que quieren instalar allí sus aparatos es sencillo. El Instituto cede el terreno de forma gratuita a quien quiera situar su maquinaria, siempre y cuando se cumplan una serie de requisitos:

  • El 20% de la observación debe cederse a España.
  • Al menos deben de tener un científico español que trabaje en cada proyecto.

De esta forma no se ve alterado el Statu Quo. Una primera vista del Observatorio por parte del visitante le impide pensar que todas esas edificaciones que está viendo son en realidad telescopios solares y nocturnos. Pero Juanjo nos explica con claridad meridiana que todo lo que nos rodea son telescopios, aunque no parezcan a simple vista (como la típica visión que tenemos de edificios con cúpula). Nos cuenta que los telescopios solares son edificaciones altas y normalmente sin cúpula. Solo tienen una pequeña apertura en su parte alta, para dejar entrar el mínimo de luz posible que pueda llegar a molestar. La altura de los mismos suele estar condicionada por esas turbulencias de las que hablábamos. El Sol “rebota” en el suelo y suele provocar “alteraciones” en el aire (turbulencias), que podrían interferir la visión del telescopio.

Por otro lado, todos los edificios que vemos son blancos, por la misma razón, así la luz que llega a ellos no calienta en exceso y se evitan las no deseadas alteraciones en la visión pura del firmamento estelar.

Ya estamos casi boquiabiertos como niños por la magnífica explicación del guía. Nos empieza a hablar sobre cada telescopio y su nombre (sí, tienen nombre). Además, nos comenta que la parte primordial del telescopio son los espejos. Cuanto más grandes son los espejos, mayor calidad de observación. Nos empieza enseñando el telscopio solar VTT  perteneciente a Alemania, después a Themis (colaboración entre Italia Francia) y también nos enseña a Gregor el mayor telescopio solar del mundo (Alemania). Seguimos anonadados con las explicaciones, entendiendo que algún edificio tiene hasta 8 plantas bajo tierra, para que las condiciones de observación sean las adecuadas…

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 Seguidamente nos adentramos en un edificio, con más “pinta” de telescopio que otros (con su típica cúpula). Al entrar nos damos cuenta que es un antiguo edificio que albergaba un telescopio, pero que hoy en día se ha reconvertido en una sala de interpretación. Tras ver un time-lapse impresionante grabado en Izaña Roque de los Muchachos en una gran pantalla, Juanjo nos adentra, con una pequeña presentación también en pantalla, en la observación astronómica. Nos explica que los telescopios solo son capaces de ver la radiación electromagnética, o sea, la luz, en sus diferentes espectros (UVA, ULTRAVIOLETA, MICROONDAS…) y que a través de ahí los astrónomos van teniendo una perspectiva, hasta ahora ínfima de lo que es el Universo, cómo se formó, y cómo se expande. Cuando nos comenta que apenas el 10% del Universo es lo que se ha observado, y que la materia oscura rodea casi todo y que puede ser el 90% del mismo, nos quedamos a cuadros.

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Aunque parezca ciencia ficción, la realidad supera a la misma. En el pequeño recinto acondicionado tienen una cámara infrarroja. El guía nos explica que esta cámara es un ejemplo de lo que pueden observar algunos telescopios. A través de emisiones de infrarrojos somos capaces de ver el espectro electromagnético de los cuerpos que desprenden calor, formando imágenes luminosas visibles al ojo humano. Nos muestra con la cámara nuestras propias emisiones, las del ser humano (nos enfoca a nosotros). Después usa una bolsa de basura, mete la mano dentro, y nos demuestra que esta parte del espectro, es capaz de atravesar objetos oscuros, viendo a través de él (nos enseña con la cámara que se puede ver su mano perfectamente dentro de la bolsa). Así mismo, también nos muestra que los objetos transparentes (él tiene una lámina de metacrilato transparente en la mano) la cámara infrarroja no puede ver a través. Como último ejemplo, uno de los asistentes a la increíble explicación, posa sus manos en la pared. Una vez retiradas, vemos que a través de la cámara infrarroja todavía somos capaces de ver la huella dejada en la pared por el calor transmitido de las palmas. De esta forma nos explica a grandes rasgos como los telescopios son capaces de “visualizar” objetos que tengan algún tipo de calor.

 Todavía no habíamos digerido tanta información interesante, cuando ya estábamos saliendo del recinto y caminamos unos minutos hacia otra zona. Ahora nos dirigimos a ver el Sol en directo. ¿Cómo es posible? a la gente de Volcano Teide Experience lo tiene todo programado. Tienen un espacio habilitado para ver el Sol a través de dos telescopios “amateur” (amateur me refiero claro está a unos telescopios bastante profesionales, pero no los que usan en el observatorio). Desde esos telescopios vamos a ver el Sol a través de dos espectros. Con uno de ellos vemos la fotosfera, donde vemos con sorpresa las manchas solares del astro rey. Las manchas solares son zonas del Sol donde su temperatura es muy inferior respecto al resto. Con el otro telescopio observamos la cromosfera, la parte más externa y las llamaradas que produce (vemos unos pequeños filamentos en la parte más externa, como si fuera pelusilla). Increíble observar una estrella que se encuentra a 150 millones de kilómetros.

 Seguimos la experiencia en el observatorio, ahora nos encontramos cerca de la residencia de los científicos que trabajan en el observatorio. Cerca de la misma y de nosotros se encuentran varios telescopios más: estos son robóticos y buscan exoplanetas y asteroides.

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La residencia de los científicos

Ahora sí nos adentramos en un edificio “activo” con su telescopio lunar. Estamos ante una estructura donde todo es complejo. Entre otras cosas, nuestro maestro nos quita la visión romántica de lo que nos imaginamos que es la visión a través de un telescopio de estas características. En realidad, la imagen que llega al mismo es procesada y mandada a una sala donde unos ordenadores convierte lo que ve la cámara. De ahí los científicos realizan sus estudios. La cámara de este telescopio está refrigerada a -100 grados a través de nitrógeno líquido. También nos enseña el espejo y nos explica que son gruesos para evitar deformidades. Además, están hechos de ¡vitrocerámica!. Sí, a través de este material evitan que con la diferencia de temperatura se encoja o expanda el espejo, evitando interferencias en las imágenes. De hecho, se empezó a utilizar dicho material en cocina, varios años después de que este se empezara a usar en el mundo astronómico.

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 Por último, visitamos las instalaciones nacionales del telescopio Experimento Quijote, donde a través del espectro de luz microondas, se estudia el origen del universo y el orden cosmológico, además de buscar ondas gravitacionales.

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Proyecto Quijote

 Desgraciadamente la visita llega a su fin. Sintiéndonos la partícula más insignificante del universo, salimos del observatorio con muchas preguntas, pero sin duda nos llevamos en la mochila una experiencia lo suficientemente impactante para dejarnos un sabor de boca delicioso.

Cómo llegar

 El Observatorio de Izaña se encuentra situado en la carretera TF-24 que se adentra en pleno Parque Nacional del Teide. Aparte de la excursión, las posibilidades que ofrece este Parque son infinitas. Lo ideal es alquilar un coche que nos acerque al lugar, ya que salvo alguna excursión específica, el observatorio no incluye en ninguna de sus experiencias el transporte. Lo ideal es aprovechar el resto del día para disfrutar de otras opciones como el Teleférico del Teide. Desde Santa Cruz son unos 50 Km., lo que nos supone aproximadamente una hora y media de recorrido.

Precios

Depende de la excursión los precios varían. Aquí os dejamos las más demandadas:

  • Visita guiada al Observatorio: Es la excursión que nosotros realizamos. Desde 10,50€.
  • Observación astronómica en El Teide: Una experiencia única, observa el cielo como nunca con equipo profesionales y guías acreditados Starlight. Desde 30€.
  • Atardecer y estrellas en El Teide: Es el top de todas las excursiones. Subida nocturna al Teide en el teleférico (lo abren solo para eso). Incluye ver el atardecer, brindis, cena cóctel con chef dos estrellas michelín, y observación del cielo a través de telescopios. Desde 67,50€.

Como veis las opciones son variadas, así que si vais a Tenerife y no visitáis el Observatorio de Izaña, os perderéis el cielo más puro del mundo.

Ahora que estaba terminando el artículo, se me estaba ocurriendo otro nombre para el título de este artículo…:

Próxima Parada… Las Estrellas

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