Momias de Quinto: ¿Quiénes fueron, cómo murieron, qué vida tuvieron?

Seguro que leyendo el post anterior Museo de Momias de Quinto te habrás quedado con muchas ganas de conocer en profundidad a las momias, sus vidas pasadas y sus curiosidades. Estás en el lugar y momento indicado.

Para guardar la identidad de los cuerpos momificados en algún caso, y por desconocimiento de quién fue esa momia por otro, las personas que trabajan con ellas han usado una serie de alias para uso interno y así poder identificarlas cuando hablan de ellas. Hay que tener en cuenta que se está tratando con personas fallecidas, y el respeto y rigurosidad de los profesionales que trabajan en este proyecto es el máximo en todo momento.

Tras una introducción con la proyección de un vídeo en la zona audiovisual del Museo de unos 15 minutos, explicándonos la historia de Quinto, la Guerra Civil y el encuentro “fortuito” con lo extraordinario, comienza la visita guiada. Nuestra excelente guía Beatriz Pallarés nos introduce en la historia de la Iglesia, su devastación en la Guerra Civil, su uso posteriormente como granero y establo, y su “reciente” rehabilitación que dio pie al encuentro inesperado de las momias.


A continuación te mostramos este interesantísimo “catálogo de momias”:

El Capellán: nada más empezar la zona de visita de las momias, y antes de entrar en la capilla de Santa Ana donde se aglomeran la mayor parte de ellas, se nos presenta esta momia que denominan El Capellán. Y su nombre da fe a su profesión. Fue uno de los primeros capellanes de esta iglesia, y su estado de conservación es estremecedor. En este caso, el ropaje no se ha conservado, pero sí el cíngulo -cinturón- y los zapatos, expuestos igualmente en la urna. Al estar sin ropa, podemos observar con total definición cómo se ha conservado el cuerpo. Así mismo, la almohada donde apoya la cabeza, es un elemento puesto posteriormente para la exposición, ya que la original no se conservó, y presentar esa posición rígida de la cabeza de la momia sin almohada, daría una impresión mucho más tétrica que la posición natural de un cuerpo tumbado durmiendo.

Dato curioso: Como hemos visto anteriormente todas las momias están datadas entre los siglos XVIII y XIX . Por sus ropajes podemos llegar a saber la clase social a la que pertenecían, aunque en realidad, las familias gastaban todos sus ahorros en hacer lucir las mejores galas para sus difuntos familiares. Dependiendo de dónde y cómo estuvieran enterrados, marcaban igualmente clase social y profesión. A los clérigos siempre les enterraban con la cabeza cerca del altar y los pies hacia fuera. Al contrario del resto del pueblo, que iban en la posición contraria. Pero, hablando de clase social, las familias que se lo podían permitir y pagaban, hacían que sus difuntos estuvieran lo más cerca posible del altar y luciendo sus mejores galas -trajes de seda o tul, algunos realizados solo para este momento-, para llegar a las puertas del cielo, con esa diferenciación social.

Van Gogh: Ya entrando en la capilla de Santa Ana, donde se expone el grueso de la exposición, nos encontramos con la primera momia. El estado de este cuerpo es tan increíble, que parece que va a despertar de su letargo en breves instantes. Conmovedor sobre todo la conservación de su cabello y su barba pelirroja, lo que le ha llevado al sobrenombre de Van Gogh por su gran parecido con el referente holandés del impresionismo.

Dato curioso: Varios de los cuerpos masculinos encontrados están vestidos con ropajes de monjes franciscanos, lo que NO les hace pertenecer a esta orden monacal, sino que existía cierta predilección por algunos hábitos concretos. En este caso, la gran devoción que dejaron durante años en estos pueblos los franciscanos, se ve reflejado en dichas costumbres de vestimenta post mortem. También a destacar la posición de las manos de las momias. La mayoría de ellas presentan posición orante, cruzando sus dedos ex profeso y atando sus muñecas para que no se pudieran separar. De esta forma, las creencias de la época decían que las puertas del cielo eran abiertas mas fácilmente.  

Lady: Se conoce el nombre y la vida de esta mujer con un sobrenombre tan sugerente como Lady. Falleció con 35 años, y tras hacerle un escáner se descubrió que había fallecido tras una hemorragia como consecuencia de un problema muy grave de estreñimiento -se vio igualmente que tenía prolapso de útero y recto a causa de hacer fuerza-. Así mismo, y aunque parezca un dato escatológico se encontraron heces tanto en el ataúd, como gran cantidad dentro. Lady fue una mujer “acomodada” de la época que vivía en Madrid y que se encontraba en Quinto seguramente como tratamiento a su enfermedad, dado las aguas termales que había y que seguramente recomendaron a la paciente. Quién sabe si precisamente fue ese el acelerador de su fallecimiento.

Dato curioso: En la momia de Lady podemos observar varios elementos muy interesantes. Por un lado su vestimenta, de una calidad muy superior al resto, lo que hizo más fácil investigar sobre su identidad. Más aún cuando se encontró un escapulario que relacionaba directamente a Madrid con esta mujer. El proceso de limpieza y conservación en esta momia es realmente espectacular. A destacar sin duda, el mimo y cuidado que puso Mercedes González, que se encargó personalmente de limpiar el cabello de esta mujer a mano, retirando la gran cantidad de pequeños insectos alojados en el mismo y siempre sin ningún tipo de agua ni producto abrasivo.

El muñeco: En la siguiente zona, encontramos varias momias de niños, exactamente hay siete -cinco niñas y dos niños-. Entre ellos hay uno que destaca de sobremanera por su tamaño y vestimenta. Lo llaman El Muñeco, un bebé de semanas que solo por sus dimensiones estremece. El vestido está hecho precisamente para este fin, una vez fallecido, ya que está bordado solo por su parte delantera, que es la parte que ve cuando expones el cadáver.

Dato curioso: Las momias de los niños seguramente son las más estremecedoras de toda la exposición, pero tenemos que recordar en este punto que la mortalidad infantil era en aquella época mucho más alta que la de hoy en día. Así que no es de extrañar la gran cantidad de cuerpos en los camposantos de las iglesias. En este caso, el cólera posiblemente hizo bastantes estragos entre los infantes en Aragón, ya que hubo un brote importante en la época, y la población infantil es mucho más propensa en sufrirla. Los cuerpos momificados de estos niños están entre los días hasta varios años. A destacar entre ellos una momia infantil que todavía conserva los globos oculares secados en la cuenca del ojo… IMPRESIONANTE.

El hombre mayor: Esta momia masculina sorprende por la edad, con sus 70 años aproximadamente, es una de las momias con más edad en vida de la exposición -luego veremos una mujer de esa edad, pero no de esa condición social-. Por su edad al fallecer y su aspecto físico, bien alimentado y con la piel en condiciones cuidadas, da a entender que este varón podría pertenecer posiblemente al clero, nobleza o aristocracia. Aunque en este caso, la posición de las manos, extrañan a más de un investigador. Sus manos están colocadas de forma irregular, no saben bien si en verdad querían colocarle en posición de rezo pero el rigor mortis ya había hecho estragos en el cuerpo, o realmente en vida hizo algo que molestara y no le quisieron ayudar a llegar antes a las puertas del cielo. Está sin ropaje ya que no se ha conservado hasta nuestros días. Ahora mismo esta momia está pendiente de que le hagan un escáner, por un abultamiento extraño que tiene en el abdomen. Quizás en breve sepamos más de su vida.

Dato curioso: Este cuerpo fue enterrado con unos zapatos hechos en Alemania, más antiguos a la época de la momia. Quizás tuvieron que traerlos dado el tamaño del pie de este personaje, y su poder económico. Hay varias momias que conservan sus zapatos. Y como dato anecdótico decir que las hormas en España llegaron bastante tarde (siglo XIX tardío), y que tanto el zapato izquierdo como el derecho eran iguales. Con el paso del tiempo, el propio pie iba dándole forma.

La última expuesta en esta capilla: Esta momia tiene algo realmente espectacular; y es que al acercarte a ella se puede distinguir perfectamente sus piezas dentales y también la lengua -a veces, cuando empieza la descomposición, los gases hacen que la lengua salga-. También muy destacable lo bien conservado de su pelo, cejas y barba. Y una cosa más de esta momia muy interesante es que en los pies todavía se le aprecian las almohadillas de los mismos. Increíble!! Como en otras ocasiones vemos la manos en posición de rezo junto con las muñecas atadas para “facilitar su ascenso directo”

La siguiente momia está expuesta ya fuera de la capilla de Santa Ana, en dirección al altar. Murió casi con 70 años y tuvo muchos hijos, lo que nos da una idea de que, en su época, aunque fuera algo más extraño, también se podía llegar a edades avanzadas aún cuando la vida no tuviera las comodidades que hemos visto anteriormente con la momia de El Clérigo.

Sorprendente fue el encuentro del ataúd donde encontraron la momia de El Muñeco -de hecho su nombre viene de su descubrimiento, ya que creían que realmente se trataba de un muñeco cuando lo encontraron-. Es muy difícil encontrar un ataúd en ese estado, ya que la madera es un elemento que con el tiempo tiende a desintegrarse. Pero este mini-ataúd conserva incluso su policromía original.

Muerte de una momia: Para terminar con la exposición de las momias nos vamos al otro lado de la nave central, cerca de donde está expuesto el pequeño ataúd, para encontrarnos con un cuerpo también único. Se trata de una momia que movieron en algún momento de lugar. Al cambiarla de ubicación, esta se fue “muriendo”, ya que el proceso de momificación se paró para empezar el proceso natural de descomposición. Con lo cual tenemos un cuerpo de torso hacia arriba ha empezado a desintegrarse, mientras de torso hacia abajo conserva su estado de momificación natural.

Dato curioso: Este cuerpo tiene la siguiente peculiaridad. Al hacerle los estudios y restauración del mismo, encontraros que unos ratones lo habían usado de “casa”, haciendo un pequeño nido dentro del mismo. Se encontraron los huesos de los roedores junto con trozos de plástico, concluyendo que seguramente los ratones hicieran el nido en el 2011 cuando el fallecido fue movido a otra ubicación en la iglesia.

En definitiva, una aventura de conocimiento e historia, que más que algo tétrico o morboso como se podría pensar sin haber ido, se convierte en inquietud de saber más. Y de terribles ganas de que se sigan promoviendo y dando fondos para este tipo de proyectos y museos que ahondan en la historia y antropología de la península, sus misterios y sorprendentes descubrimientos.

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