La primera vez que pisamos las ruinas del viejo Rodén, el ocaso estaba en su máximo esplendor, y ofrecía unas vistas que, fuera de lo que pudiera parecer al principio, presentaba una estampa bucólica, inusitada.

El pueblo viejo de Rodén, perteneciente al municipio de Fuentes de Ebro, está situado apenas a 30 Km. al sureste de Zaragoza, asentado en un montículo de 300 metros de altitud, desde el que se divisa el valle del río Ginel que, a su vez, desemboca en el río Ebro. Los restos de sus edificaciones se asientan de forma escalonada en la ladera de dicho montículo, coronado por las ruinas de la Iglesia de San Martín, la Torre y el castillo musulmán, que apenas aguantan en pie frente al inexorable deterioro del tiempo y del cierzo.

El viejo Rodén tiene el “curioso” título de ser uno de los seis pueblos en España que no fueron reconstruidos al finalizar la Guerra Civil sino que se decidió construir un conjunto nuevo junto al devastado. Los seis pueblos son: Gajanejos, Montarrón y Valdeanchete en Guadalajara; Rodén y Blechite en Zaragoza, y Corbera de Ebro en Tarragona. Entre estos, tan solo Belchite, Rodén y Corbera de Ebro presentan una conservación de ruina monumental.

Un poco de historia

Poco se conoce de los principios de este núcleo de población. Su origen estaría ligado a la estancia romana en la zona, aunque la forma en la que se ubican los inmuebles en el cerro construidas siguiendo un trazado de media luna, delatan su pasado musulmán unos siglos después. Posteriormente fue conquistado por monarcas aragoneses pasando por varias manos. En su máximo apogeo llegó a tener unos 500 vecinos.

A principios del siglo XX, el pueblo contaba con 209 habitantes, cuyas vidas se vieron truncadas en verano de 1937. En aquellos días la guerra civil española vivía su particular paroxismo de rencores y venganzas por doquier.

La pequeña localidad tuvo la mala fortuna de encontrarse en una encrucijada en medio del Frente de Belchite. Entre agosto y septiembre de 1937, el bando republicano lanza una ofensiva sobre Zaragoza. Siendo el principal objetivo el avance hacia la capital aragonesa, el Ejército Popular movilizó un gran número de efectivos. El Batallón Lincoln fue la brigada encargada de conquistar la zona.

Dato curioso: el Batallón Licoln fue una brigada de voluntarios norteamericanos miembros del Partido Comunista de los Estados Unidos y de otras organizaciones obreras de inspiración socialista (también había soldados puertorriqueños, cubanos e irlandeses). Por primera vez norteamericanos blancos y negros combatieron juntos -la segregación racial en el ejército no fue eliminada hasta 1950-.

Versión oficial:

Durante el verano de 1937 tiene lugar la destrucción del pueblo de Rodén, siendo desmantelados los elementos constructivos de madera (marcos de ventanas, puertas, vigas, etc…) de los inmuebles. Las tropas republicanas requieren de elementos constructivos para reforzar trincheras y la línea del Frente de Belchite.

La otra versión:

 Carlos Bitrián, arquitecto y presidente de la asociación Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa), tras estudios llevados más a profundidad, nos muestra un Rodén arrasado por el fuego de artillería y seguramente bombardeado por aviones. 

 De una forma u otra en el fragor de esta contienda, la pequeña localidad fue abandonada, aunque no se sabe el momento exacto. Al finalizar la guerra, el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones (organismo creado en 1938 con la finalidad de inspeccionar y dirigir los proyectos de reconstrucción de las zonas devastadas por la Guerra Civil) proyectó un pueblo nuevo al pie de las ruinas del viejo. Hoy en día, 28 son los vecinos que conviven a la vera de las ruinas olvidadas por la guerra y la historia.

Dato curioso: Alfonso Soro, vecino de Fuentes de Ebro, crea en diciembre de 2012 la Asociación Torre de Rodén, para velar por el patrimonio del pueblo. De hecho, la Torre de Rodén es la única torre del mundo construida en alabastro. Tras mucho trabajo a sus espaldas, la asociación, con la ayuda de la institución provincial, consigue realizar las primeras rehabilitaciones. Los tres edificios más representativos del pueblo pretenden de alguna forma ser salvados casi in extremis del estado ruinoso del resto: la Torre, rehabilitada en 2014, la Iglesia, desescombrada y reforzada hace unos meses y el Castillo, con un proyecto de refuerzo de cimentación para afianzar lo poco que queda de él (hoy en día perimetrado por la caída de un muro hace poco tiempo). 

El 11 de abril de 2017, el Consejo de Gobierno aprobó la declaración de BIC (bien de interés cultural) en la categoría de Conjunto de Interés Cultural, figura de Sitio Histórico, el pueblo viejo de Rodén, considerándolo como un lugar o paraje vinculado a acontecimientos o recuerdos del pasado.

Referencia: Aragón_hoy

El viejo pueblo de Rodén

 Fuimos en dos ocasiones a recorrer las ruinas del pueblo viejo. La primera visita fue a última hora de la tarde. Gracias a Los Viajes de la Nave del Misterio, hicimos un recorrido por las ruinas con nuestro guía excepcional Nacho Navarro, colaborador del programa Cuarto Milenio desde hace seis años y entusiasta del misterio, sobre todo en su tierra aragonesa. Estuvimos descubriendo el otro lado de Rodén: el de la noche, el de los sucesos inexplicables, el de los lamentos y los llantos que muchos han oído y que pocos se atreven abiertamente a reconocer. Y puedo asegurar que sí: hay una energía diferente en ese lugar.

 En esta visita conocimos un Rodén lleno de sucesos que alimentan la leyenda negra: asesinatos, incendios, enfermedades… Recorrimos la Iglesia de San Martín, la Torre y el Castillo, elementos de gran interés por su fuerte influencia islámica.

  Después de conocer algún hecho atroz acaecido en esta pequeña población -como el asesinato a cuchilladas a manos de tres hombres, del párroco de la iglesia en 1884, de muertes por electrocución o de epidemias como el paludismo que mermaron la población-, tuvimos un rato para pasear libremente por el pueblo, ya en plena noche. Aunque el propio hecho de visitar Rodén a esas horas complica la visión del mismo por falta de luz y por estar pendiente casi todo el rato de no caerte, no es más cierto que las personas que estuvimos allí tuvimos diferentes sensaciones que nos marcaron el momento. Había gente que no tuvo ninguna sensación, y otras personas que vivieron momentos de cierta angustia en algunos puntos determinados del pueblo.

 Tampoco faltan en la zona las historias sobre supuestas luces que se ven en el cielo en plena noche y que suelen perderse siempre hacia la Iglesia de San Martín; así como presencias que han sido vistas en la zona, incluso como hemos comentado anteriormente, sonidos de llantos y lamentos.

Al día siguiente, quisimos acercarnos a ver la cara diurna del pueblo. Estábamos los dos solos junto a las ruinas del pueblo que alguna vez albergó vida, historias y… el paso inexorable de la barbarie de la guerra. Y eso sí que da escalofríos de verdad: todo el daño y la destrucción que pueden llegar a ocasionar la estupidez y la ambición humana. Se nos partió el alma solamente de imaginar el pasado lleno guerra, muertes, miseria y sufrimiento. Ahora más que nunca es necesario mantenernos alerta para no convertirnos en verdugos los unos de los otros. Como bien dice la escultura de entrada al viejo pueblo de Belchite: Memoria y Paz.

Si queréis ver el pueblo viejo de Rodén a vista de pájaro, no os perdáis el siguiente vídeo de nuestra visita al lugar: https://youtu.be/PoYeIz7AlDk

Memoria y Paz amigos.

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