Si estás pensando en visitar tierras islandesas, te dejamos, basados en nuestra experiencia, una serie de elementos a tener en consideración si pretendes realizar el viaje por cuenta propia. 

Elegir el destino

Teníamos mucho tiempo pensando sobre algún sitio donde poder ir en enero y en el que pudiéramos ver auroras boreales. Nuestra primera opción fue Tromsø, ciudad ubicada al norte de Noruega y conocida sobre todo por ser uno de los sitios predilectos para la observación de este fenómeno. Sin embargo, el hecho de estar tan apartada de todo nos hizo pensar sobre la posibilidad de que no pudiéramos ver las auroras y no tuviéramos muchas opciones interesantes adicionales para descubrir. Así que empezamos a barajar la posibilidad de visitar un sitio en el que durante siete días pudiéramos ver algo más, y así fue cómo se asomó la idea de visitar Islandia, un país del que sabíamos más bien poco pero que aparentemente nos podía ofrecer algo adicional.

Comprar los billetes

Habiendo elegido Islandia definitivamente como destino en nuestras vacaciones de enero, nos dispusimos a hacer lo propio: comprar los billetes lo antes posible. En este caso, corría el mes de julio, así que aún contábamos con seis meses para prepararnos el destino.

Para esta fecha el billete nos salió en 219 € por persona. Volamos con Norwegiany, además de la maleta de mano, nos incluía dos maletas más para embarcar.Esto último nos vino de perla, no solo por la ropa y calzado de invierno que abulta bastante sino por la comida que nos llevamos de España. Pero eso lo explicaremos más adelante.

Documentarse

Ya con billetes en mano, hicimos lo propio: compramos guías, mapas, leímos posts, vimos documentales, revistas y todo lo que pasó por nuestras manos durante seis meses. A medida que íbamos leyendo, nos íbamos enamorando más de todo lo que Islandia tenía en su interior: naturaleza salvaje, paisajes alucinantes y una carretera circular (Ring Road) en la que resulta imposible perderse. 

Foto tomada de fhatomaway.com

Construir el itinerario

Una vez hecho los deberes de informarnos, ya solo nos tocaba organizar el itinerario. Y aquí nos encontramos dos grandes pegas: las pocas horas de luz y el estado de las carreteras en pleno enero. Realmente no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar, si iba a estar todo nevado (aunque también es cierto que en Islandia no nieva tanto como podríamos imaginar) o si el invierno, tal y como pasa cada vez más en tantos y tantos sitios, sería más atípico y templado. En todo caso, no queríamos arriesgarnos a hacer un itinerario atiborrado de excursiones y rutas sin saber si las vías iban a ser transitables y tampoco valía la pena organizar visitas fuera de las horas de luz.

Al final, nuestro itinerario se basó en la premisa de conducir “de noche” y hacer las paradas entre 10 am y 3.30 pm que es cuando el sol suele asomar tímidamente con esa preciosa luz de atardecer constante.

Qué tipo de transporte utilizar

Aunque la opción camper habría sido perfecta, cierto es que en invierno no lo es tanto. Así que rápidamente pasamos a la opción B: alquiler de coche. No sabíamos bien si la opción de alquilar un turismo iba a ser suficiente, así que leyendo y leyendo nos decantamos por un 4×4 normalito, un Dalcia Duster. En la mayoría de los sitios decía que no íbamos a encontrar problemas en la Ring Road si viajábamos con un turismo pero como no conocíamos el país, no quisimos arriesgarnos y nos decantamos por este sencillo 4×4.

Ya en el terreno, según el tiempo que nos hizo y el recorrido que transitamos, la verdad es que no nos hizo falta un 4×4. Lo único es que en un par de ocasiones que quisimos salirnos de la Ring Road y meternos por caminos de grava, en uno de los casos ni siquiera lo pudimos atravesar porque estaba anegado de agua y no nos sentimos para nada seguros en ese tipo de vehículo, y tuvimos que dar marcha atrás. En el otro caso, también nos metimos por un camino de grava, pero sin agua, y ciertamente fue mucho mejor hacerlo en el Dalcia Duster que en un turismo normal. 

Precio del alquiler del coche: 450 € los siete días. 

Dónde alojarnos

En Rejkiavik puedes encontrar infinidad de opciones: hoteles, hostales, Airbnb, campings, guest houses, etc, pero mientras más comienzas a alejarte de la capital islandesa más va disminuyendo la oferta de alojamientos. El número de hoteles se va reduciendo significativamente y las opciones que más se repiten suelen ser guest houses que se anuncian con un cartelito a medida que pasas por la carretera circular y apartamentos o habitaciones publicados a través de Airbnb. 

A todo lo expuesto, si le añadimos el tema precios islandeses y el coste de comer fuera,  el alojamiento tendría que ser lo más rentable posible. Así que en la mayoría de las ocasiones nos alojamos en apartamentos ya que nos permitía la opción de comer en casa. Solo en dos ocasiones os alojamos en hoteles: en el Hotel Skógafoss, justo enfrente de la espectacular cascada homónima, y en el Hotel Hali country hotelcuyas habitaciones tienen vistas al glaciar Vatnajökull o al océano Atlántico. Ambas opciones destacan sobre todo por la magnífica ubicación que tienen.

Precio medio de apartamentos y hoteles: 160 € la noche.

Qué ropa llevar

Y aquí una vez más, nos encontrábamos en una encrucijada por no saber si íbamos a encontrar nieve o no, si las temperaturas iban a estar bajo cero o iba a ser un invierno suave, si la sensación térmica iba a ser considerablemente más baja a la que marcaban los termómetros o se mantendría la temperatura. Y esto si no tienes ropa de invierno en condiciones puede ser un verdadero quiebre de cabeza porque, no hay nada barato en ropa técnica de invierno.

Afortunadamente, Antonio sí que tiene una buena colección de ropa y algo por ahí nos ahorramos. Yo tenía alguna malla térmica también, alguna cazadora de plumas y medias gruesas, pero no era suficiente. Así que poco a poco durante los meses antes del viaje fue adhiriendo pantalones de invierno, chaquetas impermeables con capucha con chaqueta interior incorporada, más sudaderas de fibra polar y botas de invierno con Gore tex que permiten la impermeabilidad y facilitan la transpirabilidad. También, y muy importante, unos guantes de verdad. No se puede escatimar en este aspecto porque lo pasarás realmente mal. Yo compré unos North Face con tejido Polartech y aún hace no en pocas oportunidades se me quedaron las manos heladas. Y por último llevaba los gorritos que suelo tener tejidos de Zara y me los quité casi al instante porque no me protegían nada del frío. Sí que lo hizo una bandana de lana que me compré en Reikiavik, que con tan solo cubrirme orejas y frente, me alivió bastante más del frío. 

20190106_084408

La comida

Leyendo y leyendo nos dimos cuenta de que comer en Reikivik se escapa totalmente de nuestros bolsillos. Con lo que podíamos gastar en restaurantes, almuerzo y cena, dos personas, nos podíamos hacer dos viajes más, asumiendo una media nada descabellada de 80 € por cada comida entre los dos. También vimos que los productos en los supermercados eran considerablemente más altos que aquí en España. Como teníamos dos maletas para embarcar cada uno, no nos lo pensamos dos veces y decidimos llenar toda una maleta de comida: fabada en lata, pasta con sus salsas, sopas de sobre, atún, arroz, barritas, frutos secos, chocolates, galletas, etc.  Sin embargo, siempre hace falta comprar algo más in situ, como: pan, queso, skyr (una especie de yogur islandés) y ya que estamos, un botecito de arenques… pues esto y poco más nos salió en unos 50 € en un supermercado del centro de Reikiavik. Nos quedamos de piedra con nuestra bolsita con cuatro cosas y nuestros 50 € sin retorno. 

Con el pasar de los días fuimos tratando de agotar todo lo que habíamos llevado a toda costa, hasta que nos tropezamos con un supermercado KRONAN en Vik y ya por mero masoquismo entramos pensando que nos iba a dar otro infarto con los precios, y al final no fue así. Nos encontramos con una variedad interesante de marcas y productos y a precios nada descabellados. Algo más caro que en España, pero no mucho más. 

Al día siguiente, en Selfoss, nos topamos con el supermercado BONUS, el más económico de todo sin duda. Los precios suelen ser muy similares que a los de aquí. Lo único es que la variedad de marcas es muy limitada y la calidad de frutas y verduras más bien justita. Pero para estar solo de paso y no querer llevar ni peso ni sobrepeso en la maleta, bien merece la pena.  AL final de nuestros días en la isla, encontramos en pleno centro de Reikiavik un BONUS. Dato importante si no quieres pagar nuestra novatada del primer día 😉

Nuestra conclusión al respecto es que si quieres para el primer día convendría llevarse algo en la maleta, al menos mientras te vas haciendo a la ciudad. Ya luego, puedes comprar sin tener que arruinarte en cualquiera de estos supermercados.

 

La moneda

A día de hoy el cambio es de 1 € por 138 coronas islandesas. En cuanto a cambiar dinero, salvo que quieras ver cómo es una corona islandesa, no vale la pena cambiar. En todos los establecimientos aceptan tarjeta. Todo tiene datáfono, hasta los baños públicos o los parking en plena cascada, por ejemplo.

20190106_141159

Pago en parking público. Do it yourself!

El idioma

Salvo que tengas conocimientos de alguna lengua nórdica occidental, el islandés te resultará una lengua muy compleja, sobre todo a nivel morfológico. Sus palabras resultan casi ininteligibles e impronunciables. Y aún teniendo conocimiento de lenguas escandinavas te resultará complicado, ya que el islandés debido al aislamiento que ha tenido el país hasta hace relativamente muy poco ha evolucionado poco o nada respecto a sus hermanas del norte.

La muy buena noticia es que vayas donde vayas todo el mundo habla inglés y muy bien, por cierto.  Incluso, el español está convirtiéndose en la segunda lengua más estudiada después del inglés. Se ha convertido como en una lengua de moda dentro de la población estudiantil. Eso sí, la diferencia entre el porcentaje de angloparlantes e hispanohablantes es abismal. No esperes encontrarte un montón de gente hablando español por las calles, pero sí puedes toparte, sobre todo en los sitios más turísticos, gente que pueda comunicarse contigo en nuestra lengua. 

Actividades

Dentro de las actividades que queríamos contratar se encontraban caminata por el glaciar, visita a las cuevas de hielo o, la que más queríamos era la de moto de nieve en Jökulsárlón. Cabe decir que cada actividad podría costarnos entre 180 y 250 € por persona, por lo que fuera cual fuere la actividad tendría que gustarnos mucho a los dos por eso nos decantamos por esta última. Al final, ya cuando tuvimos todo decidido, resulta que no pudimos hacerla porque no había la cantidad de nieve necesaria para poder realizarla. 

¿Y las auroras?

Buena pregunta, resulta que el objetivo principal de este viaje no pudo ser alcanzado. Durante toda la semana que estuvimos, la probabilidad de ver auroras se mantuvo en 2 de 9, o sea que … nada 😦 . Desde ya te dejo por aquí la página dónde podrás monitorear las previsiones meteorológicas en Islandia: https://en.vedur.is/weather/forecasts/aurora/

¿Y valió la pena el viaje?

Sin duda alguna la respuesta es un SÍ rotundo. No vimos auroras y es una lástima, pero vimos un montón de cosas más que iremos desvelando y que desde nuestro punto de vista son aún más improbables de ver que las mismas auroras. 

Además, el no haberlas visto al final va a resultar la excusa perfecta para ir tras de ellas tan pronto nos sea posible 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: