Después de haber visto la previa del Camino en la primera parte del artículo, y una vez realizados todos los preparativos previos a la partida la noche anterior en el Parador de turismo de Baiona, nos dispusimos a descansar todo lo posible para empezar con energía y motivación al día siguiente.

Día 1: Baiona – Vigo

No podíamos empezar el Camino sin degustar los magníficos desayunos que siempre ofrece Paradores de Turismo. Si no habéis estado nunca en uno de ellos, os invitamos de verdad a que preparéis alguna estancia en España, en uno de sus alojamientos. Y si lo hacéis, pecado capital será el no haber contratado el magnífico desayuno buffet continental del que disponen.

Abandonados al placer de su desayuno, la partida de Baiona se retrasó un poco. Tampoco nos urgía salir excesivamente pronto, ya que habíamos visto que la etapa no iba a ser ni excesivamente larga (27,1 Km.), ni excesivamente dura (desnivel bajo).

Cuando empezamos a caminar, nos dimos cuenta de lo que estábamos hablando; el recorrido abandona Baiona, pero va recorriendo diferentes pueblos: A Ramallosa, Nigrán, Coruxo.., sin perder casi en ningún momento la costa. El Camino en general es muy relajante al principio, muy pegado al mar en todo momento, para meterse un poco en interior, más adelante, adentrándonos ya en los famosos bosques de eucalipto gallegos (curiosamente árbol que fue especie introducida, ya que no existía en Galicia). Realmente el Camino en ese primer día discurre por todo tipo de terrenos: paseo por costa y por playa, camino de asfalto, carretera, pista forestal… pero en general, el día se convierte en un paseo placentero hasta prácticamente llegar a Vigo, donde ya las urbanizaciones extrarradio empiezan a prevalecer sobre la naturaleza.

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Ya que no habíamos pensado donde dormir ese día, y el Camino “rodea” a Vigo por su parte interior, en un momento determinado decidimos parar para desviarnos hacia la costa de la ciudad pontevedresa.

“Tenga en cuenta el concheiro, que el único albergue para peregrinos en la zona de Vigo es el Albergue de Peregrinos O Freixo, situado un par de kilómetros antes de llegar a la ciudad.”

Una vez recorridos los kilómetros “de más”, ya nos encontrábamos buscando un alojamiento pegados al puerto. Encontramos el Eurostars Mar de Vigo, un Hotel de cuatro estrellas que nos brindaría las comodidades necesarias para afrontar el siguiente e intenso día de Camino.

La cena no fue el punto fuerte del Hotel, pero sin duda que la comodidad de su bañera y su cama, nos hizo la estancia más que agradable.


Datos primer día

  • Recorrido: Baiona – A Ramallosa – Nigrán – Coruxo – Vigo
  • Distancia: 27,10 Km.
  • Desnivel / Dificultad: bajo
  • Servicios: Apenas algún restaurante durante el recorrido. Ojo, no despistarse con esto, podríamos quedarnos sin comer hasta prácticamente la entrada a Vigo.
  • Alojamiento: ¡¡NADA!! Durante el Camino no encontramos alojamiento alguno. Pensad que este Camino es realmente poco transitado aún, aunque ya van diciendo los lugareños de la zona, que últimamente se están viendo más peregrinos de lo que se veía antes, así que seguramente en breve la oferta de alojamientos peregrinos no faltarán… Tan solo a la entrada de Vigo hay un desvío de Camino que nos lleva al Albergue de Peregrinos de O Freixo, cuidado no pasarse las señales, ya que nos desvía del Camino.
  • No perderse: Recorrer las playas que van pegadas al Camino en vez del Camino que va pegado a las playas 🙂

Día 2: Vigo – Pontevedra

Nuevamente el segundo día realizamos el cargamento adecuado a nuestros estómagos, proveniente del Buffet que nos ofreció el Hotel Eurostars. Esta vez sí que pudimos disfrutar de un ágape digno de un peregrino hambriento. Una vez abandonamos el hotel, cogimos un taxi para retomar el Camino desde donde lo dejamos (ya que distábamos los nada desdeñables 6 Km. desde el Hotel hasta la continuación del mismo). Nada más coger el taxi, el conductor nos comenta: “¡Ah claro! Os dejo en el Camino de traída de agua”. Nos miramos un poco extrañados sin saber bien que decir, aunque el chófer nos comenta que deja a muchos peregrinos allí, así que no nos preocupamos más de saber dónde nos llevaba aquel taxi.

Subimos a la parte de alta de Vigo y nos dejó en un pequeño camino de asfalto, ya por esas horas bastante concurrido de ciclistas. Empezamos a caminar siguiendo un tramo que en su parte derecha estaba decorado con los colores característicos de este Camino, el verde y el amarillo, formando unas olas infinitas…

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El Camino de tríada de agua o Senda del agua, es una ruta natural de Vigo que discurre por diversos caminos en los que un canal transportaba agua desde el embalse de Eiras, en Fornelos de Montes, hasta Vigo. Todo este tramo, hasta Redondela, discurre por una zona de gran belleza, entre bosques y riachuelos, y desde ella se contempla buena parte de la ría de Vigo y curiosas perspectivas del Puente de Rande (puente que cruza la ría de Vigo). Además, es un camino en el que no hay apenas pendiente, con lo que el tramo se hace de manera muy agradable.

Una vez llegados a Redondela (15,70 Km. desde Vigo) hicimos un pequeño descanso para dilucidar si seguíamos caminando hasta Pontevedra o nos quedábamos antes. Nos decantamos por lo primero, así que sin pensarlo mucho más nos pusimos las mochilas a la espalda y encaramos la segunda parte del día. Nos esperaban 18,50 Km. para llegar a nuestro destino.

“Para aclarar al lector, el Camino portugués de la Costa y el Camino portugués tradicional, se unen en este punto, en Redondela. Desde aquí convergen en uno solo hasta Santiago de Compostela.”

Durante nuestro recorrido esos dos días, veíamos numerosas flechas azules en sentido contrario al que íbamos. Asimismo, nos encontramos a algunos peregrinos en sentido contrario al nuestro y, aunque no es extraña esta situación -muchos peregrinos una vez llegados a Santiago o Finisterre deciden volver por el mismo Camino por el que habían venido…-, sí que nos extrañaba que este Camino portugués tuviera tanto peregrino de vuelta…

A las afueras de Redondela, una señal nos aclaró la situación: las flechas azules son indicativas del Camino de Fátima, al norte de Lisboa, también lugar de peregrinación de miles de personas. No es extraño que algunos peregrinos, una vez completado el Camino de Santiago, partan hacia Fátima.

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Yo a Santiago, tú a Fátima…

Ya empezamos a ver desde hace un rato campos de viñas, muchas aldeas con los típicos hórreos y cruceiros y casas nobiliarias y pazos de gran porte durante el camino.

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Cruzamos el puente espectacular de Sotomaior, sobre el río Verdugo.

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Puente de Sotomaior

Finalmente, después de más de nueve horas de caminata, llegamos a Pontevedra. Nos alojamos en el Albergue de Peregrinos de Pontevedra, a la entrada de la ciudad, pegado a la estación.

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Albergue de Pontevedra La Virgen Peregrina

Primera noche en Albergue de Peregrinos, y primera noche en la que el Camino portugués ya es uno, con lo que la afluencia de peregrinos en el mismo es masiva. Un choque para lo que estábamos viviendo estos días anteriores. El Albergue dispone de cocina, se puede comprar comida para cocinar en él. Nosotros nos decantamos por salir a comer a un bar a unos minutos del albergue, pero no hay que despistarse, ya que el albergue cierra sus puertas a las 22 horas. Esa noche pudimos disfrutar del cambio de hora de octubre y poder dormir una hora más, aunque Bea se tuviera que ir a dormir a la sala de masajes por culpa de los ronquidos generalizados en el barracón que era la habitación…

El cuerpo ya empieza a resentirse en algunas zonas, mañana nos queda un día duro…


Datos segundo día

  • Recorrido: Vigo – Teis – Redondela – Arcade – Bergunde – Pontevedra
  • Distancia: 34,10 Km.
  • Desnivel / Dificultad: bajo – medio (primera parte hasta Redondela bajo, segunda parte medio)
  • Servicios: En esta etapa se puede empezar a disfrutar de bastante oferta gastronómica, sobre todo desde Redondela, donde confluyen los dos Caminos. Nosotros comimos a las afueras de Redondela en la Pizzería Pachani a la altura de la carretera, a pie de Camino, áltamente recomendable.
  • Alojamiento: Como era de esperar igualmente, desde que convergen los caminos en Redondela la oferta hostelera aumenta exponencialmente. Desde el Albergue de Peregrinos Casa da Torre, en Redondela, hasta el Albergue de Pontevedra, La Virgen Peregrina, en Pontevedra, el tramo entre estas dos localidades posee hasta 6 albergues más, todos ellos privados
  • No perderse: Sin duda, la Senda del Agua es un camino espectacular, tanto por su recorrido, como por sus vistas a la ría de Vigo. También podemos deleitarnos con la gran cantidad de hórreos de este tramo, así como el puente de Sotomaior.

Día 3: Pontevedra – Padrón

Despertamos pronto ese tercer día dispuestos a comernos los kilómetros que nos separaban de nuestro siguiente destino. Ya que nuestro tiempo era limitado, y no queríamos volver a casa sin la victoria de llegar a Santiago, decidimos que algún día deberíamos de hacer una etapa de esas de “no pain, no glory”. Y este día llegó. Ante nosotros teníamos dos etapas hechas una: 42 Km. por delante, y unos cuerpos algo ya resentidos de los kilómetros recorridos hasta Pontevedra.

Así que comenzamos antes del amanecer, para aprovechar al máximo posible el día. Cruzamos Pontevedra en plena noche y ya cuando había amanecido completamente, desayunamos en uno de aquellos sitios peculiares del Camino. Dentro de una parcela privada, en la que parecía ser el antiguo garaje de un chalet, habían acondicionado una sala, con una serie de máquinas expendedoras de bebidas y comidas, así como un baño completo -hasta con ducha!!-. Todo un lujo de “oasis” en medio de la nada. Un pequeño buzón en una de sus paredes, para poder dar un donativo voluntario, para que todo siguiera estando tan bien acondicionado como estaba. Sin duda, el desayuno fue el más frugal de todos, pero fue tan completo en todos los aspectos, que partimos de aquel lugar, encantados.

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Un Oasis en el Camino

Continuamos recorriendo caminos, aldeas, sendas… pasando por vías férreas, viendo gran cantidad de cruceiros, mojones con distancia peregrinas y viñas, gran cantidad de ellas. Y tanto va el cántaro a la fuente… que al final decidimos comer alguna que otra uva para calmar la ansiedad. Con tal mala suerte que me produjo un reacción alérgica bastante severa (soy alérgico a algunos tipos de fruta). Afortunadamente estábamos en Caldas de Rey, a mitad de Camino, así que decidimos descansar, comer y ver como evolucionaba el brote alérgico.

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El hórreo típico

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Seguimos…

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Es difícil de perderse en el Camino.

Afortunadamente para todos, después de tomarme toda la medicación pertinente para paliar los síntomas -siempre viajan conmigo-, comer y descansar un rato, se fueron pasaron los síntomas iniciales, así que continuamos nuestro periplo diario, ya que hoy era una etapa en la que no podíamos escatimar nuestro tiempo (algo que sí nos pasó al final del tramo). Horas de camino caminando sin descanso, mientras veíamos el Sol poco a poco y plegando por el horizonte, y ya puesto el astro Rey, llegamos a lo que creíamos que era Padrón, nuestro destino final. Pero cuando preguntamos por el Albergue Municipal… cuál fue nuestra sorpresa al saber que estábamos aún en Pontecesures y que nos quedaban dos kilómetros más para llegar… un jarro de agua fría, después de más de diez horas caminando, y la noche ya cernida sobre nosotros.

Con nuestros cuerpos -bueno, sobre todo nuestros pies- doloridos, nos limitamos a intentar dejarnos llevar durante esos dos kilómetros que nos faltaban, resoplando por dentro y haciendo de tripas corazón, para llegar media hora después a Padrón.

Lo primero que hicimos al llegar fue cenar algo en un bar, ya que los estómagos ya estaban sufriendo igualmente. Después de calmar el hambre, intentamos buscar algún alojamiento sin mucho jaleo (o más bien ninguno). Así que seguimos “vagando” por Padrón en busca de lugar de pernocta.

Encontramos finalmente la Pensión Jardín: un humilde alojamiento regentado, por lo menos en ese momento, por una anciana que iba con un andador, y que curiosamente iba más rápida que nuestros doloridos cuerpos. Lugar limpio y decorado de forma muy peculiar, al mejor estilo barroco-rural-folclórico. De una forma u otra, agradecidos de llegar a nuestro destino un día más. Ya solo nos quedaba un día, aunque los pies de ambos empezaban a resentirse (muchos kilómetros, poco tiempo).


Datos tercer día

  • Recorrido: Pontevedra – Santa María De Alba – A Cancela – Caldas de Reis – Carracedo – San Miguel de Valga – Padrón
  • Distancia: 41,50 Km.
  • Desnivel / Dificultad: Medio, tramo largo y con bastantes desniveles, muy cortos, pero constantes.
  • Servicios: Al estar ya en pleno Camino portugués, numerosos servicios en todas las localidades
  • Alojamiento: Varios albergues privados vuelven a salpicar las diferentes poblaciones. Los albergues municipales del Camino se encuentran en Portas, Valga, Pontecesures y Padrón.
  • No perderse: En Caldas de Rey, la Iglesia de Santa María de Caldas (siglo XII). En Padrón no perderse si hay tiempo la Iglesia de Santiago, que custodia O Pedrón, un ara romana dedicada a Neptuno y donde se amarraría la Barca de Pedra -la barca donde irían los restos del apóstol, provenientes de Jaffa (Palestina) y que “milagrosamente” y sin usar ningún tipo de velamen o remo, llegaría hasta las costas gallegas-.

Día 4: Padrón – Santiago de Compostela

El último día recorriendo el Camino se nos antojaba un día largo a causa de las “heridas” acumuladas en las jornadas extenuantes a las que nos habíamos enfrentado en los días anteriores. Los más de 25 Km. restantes que nos quedaban eran ascendentes en su totalidad, ya que partíamos casi del nivel del mar, donde se encuentra Padrón, a los 253 m. sobre el nivel del mar de Santiago. Pero como no teníamos prisa, no había por qué tomárnoslo con prisa ninguna.

Recorremos pequeñas aldeas como Iria Flavia (sede episcopal de la iglesia católica hasta el siglo XI), Pousa, Rueiro, Cambelas

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Los últimos kilómetros del Camino transcurre ya por zonas del extrarradio ya intercalando bosque con urbanizaciones o zonas urbanizadas. Ya en la entrada de la capital compostelana, el acceso se puede hacer por dos caminos: ir por A Choupana, o por el histórico barrio de Conxo. Por cualquiera de las vertientes se llega a la Plaza de Vigo. Desde aquí se accede al casco histórico por la Porta Faxeira. La entrada tradicional de los peregrinos portugueses a la catedral se lleva a cabo desde la Praza de As Praterías.

Llegamos al fin a la Plaza del Obradoiro donde descubrimos la fachada principal de la Catedral De Santiago, en esta ocasión cerrada por obras y cubierta de andamios. El placer de haber llegado una vez más a destino cubre con creces cualquier tipo de incidencia como las obras que cubren la Seo compostelana.

Como llegamos a la hora de comer, antes que cerraran la cocina, comimos en el imprescindible para todo peregrino Casa Manolo. Ya que nos íbamos a quedar un día más en Santiago, dejamos para el día siguiente al visita a la Catedral, y nos dedicamos ese día a ir a recoger nuestra Compostela, para posteriormente ir a visitar nuevamente a nuestro amigo Diego.

Después de cuatro días de largas jornadas, dolores en las piernas, ampollas en nuestros pies, y alguna que otra reacción alérgica, llegamos nuevamente a nuestro destino del Campus Stellae. Ahora, como en las otras ocasiones, el kilómetro cero del resto de nuestras vidas empezaba a partir de aquí…

¡¡Ulteria et Suseia!!


Datos cuarto día

  • Recorrido: Padrón – A Escravitude – Rúa de Francos – Milladoiro – Santiago de Compostela
  • Distancia: 25,2 Km.
  • Desnivel / Dificultad: Media-baja, la jornada tiene un ascenso moderado y constante hasta llegar a Santiago
  • Servicios: Como en los días anteriores en los que ya habíamos coincidido con el Camino portugués tradicional, este día también podemos disfrutar de todos los servicios que nos podamos imaginar durante el trayecto. En Santiago de Compostela, como os podéis imaginar la oferta es infinita.
  • Alojamiento: En este día, aparte del Albergue de Padrón que comentamos en el día anterior, albergues municipales del Camino encontramos en Teo y, por supuesto, en Santiago de Compostela.
  • No perderse: En Iria Flavia, la Colegiata de Santa María de Iria, y contigua a ésta, el Cementerio de Adina, donde está enterrado Camilo José Cela. Las ruinas del castillo de A Rocha Forte (siglo XV). Y en Santiago de Compostela, donde merece la pena un artículo aparte, destacable la Rúa do Franco, quizás la más animada de la ciudad

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