Apreciada más por los griegos que por los extranjeros, Paros es una isla que desprende encanto por todos lados: en sus 118 kilómetros de costa, en lo blanco de las callejuelas que serpetean por Lefkes  y Parikia, en el carácter exquisitamente veneciano que desprende Naoussa... en fin, una parada obligada si decides visitar las Cícladas.

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Inicialmente teníamos un paquete con vuelo y alojamiento por ocho días en Santorini, pero al darnos de cuenta que viajar en barco resultaba tan asequible, decidimos extender nuestro viaje a Paros, Antiparos y Naxos. Lo malo es que, por lo improvisado del viaje, no pudimos conocer plenamente todas las islas que visitamos, solo Santorini. Lo bueno es que lo poco que vimos bien nos valió la pena.

Poco más de 24 h y toda una isla que descubrir. Lógicamente, nos tocó la difícil tarea de tener que discriminar entre qué ver en este viaje y qué dejar para el próximo. Al final, así quedó nuestro itinerario:

Llegada a las 10.30:  alquilamos una moto por 15€ e inmediatamente nos dirigimos al puerto de Pouda para coger el ferry que nos llevaría a Antíparos.

17.30: regreso a Paros y de ahí nos dirigimos a Naoussa, no había tiempo que perder. Aunque ya habíamos leído sobre el encanto de este puerto, la verdad es que superó nuestras expectativas y disfrutamos mucho las horas que pasamos ahí.

Llegamos justo a la hora del atardecer. Una fortaleza veneciana (ss. XIV y XV) parcialmente sumergida nos da la bienvenida. El paseo marítimo y las tabernas griegas se unen al recibimiento. La primera impresión ha dado sus frutos: nos encanta Naoussa.

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Siguiendo por las murallas sumergidas de la fortaleza, nos topamos con el resto del castro cuyas casas han sido restauradas y convertidas en restaurantes. Aquí además de disfrutar de las extraordinarias vistas al puerto marítimo podrás degustar  también de un delicioso pescado fresco o del imprescindible pulpo a la parrilla. Los camareros, en su mayoría italianos, harán lo posible por atraerte y llevarte a su rango. Mientras tú, en medio de la expectación por el lugar, sorteando las mesas de los restaurantes que se extienden casi hasta el borde del mar y esquivando a los camareros que te están dando la tabarra, optas por sentarte a comer en el primer restaurante que te sientan o por salir corriendo a un sitio más tranquilo donde poder caminar sin el riesgo de caerte al agua.

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Siguiendo por el laberinto de callejuelas estrechas tropezamos una y otra vez con las blancas tabernas que se mimetizaban con los también blancos negocios que exponían su mejor colección de verano. El resultado…

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Recomendación: si quieres comer en un restaurante en particular, porque te gusta, porque has leído que es bueno, etc., lo mejor es que reserves con tiempo. En temporada alta, Naoussa suele ser el sitio por excelencia para alardear de cena y marcha en Paros. En ese caso, lo mejor, es ser precavido y reservar. Nosotros no tomamos esa precaución y terminamos comiendo un kebab de cordero, que no estaba mal, pero que era una versión completamente diferente de lo que esperábamos.

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¿Dónde alojarse en Paros?

En general, Paros es una isla bastante asequible. El precio por noche puede ir desde los 14 € hasta los 200 € en temporada alta. Si no dispones de alojamiento al momento de tu llegada, tampoco será un problema: encontrarás a decenas de personas con foto en mano tratándote de ofrecer un hotel donde pasar la noche. Los sitios predilectos suelen ser, como es de esperarse, los que tienen más ambiente: Parikia y Naoussa.

21.30: vueltas, vueltas y más vueltas hasta que encontramos el hotel que habíamos reservado unos pocos días antes. Nombre: Nikoleta’s Studios. Ubicación: Drios, al sureste de la isla. Precio: 35 . Aunque nos costó  dar con él, el esfuerzo bien nos valió la pena. Por fuera, una casa blanca con flores moradas que pendían desde sus terrazas nos anticipaba que iba a ser una muy grata estadía. Para confirmarlo estaba Nikoleta, la dueña del estableciento quien, a pesar de su limitadisímo inglés -casi nulo de hecho-, con sus gestos y su gran disposición nos transmitió una sensación de bienestar tremenda desde el primer contacto. La habitación desde el momento en que abrimos la puerta olía a limpio, a fresco y cuando abrimos la puerta de la terraza, un intenso olor a flores se terminó de colar dentro.  Una mesa con dos sillas con vista al mar que rugía al fondo y un platito con tomates y pimientos del huerto, terminaron de formar el puzzle perfecto.

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08.00 del día siguiente: nos dimos un paseo por la playa. Nos sentamos a contemplar el  mar para cargarnos de energía y seguimos nuestro recorrido por la isla.

En este rinconcito paradisíaco nos habríamos quedado unos cuantos días más sin pensarlo dos veces. Es el oasis perfecto donde poder desconectar.  Pero ojo, si vas en plan marchoso, éste no es el sitio adecuado. Si por el contrario lo que buscas es tranquilidad: this is the spot! Drios también suele ser el emplazamiento ideal para los amantes del kite y del windsurf, aunque cuando estuvimos no vimos ni uno.

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09.30: dejamos Drios y nos dirigimos al centro de la isla, específicamente a Lefkes, un pueblo con muchísimo encanto ubicado en la ladera de una montaña boscosa. Perderse en su estrechas callejuelas repletas de dinteles, soportales y pozos tallados de mármol, podría resultar un auténtico placer.  Apenas llegas al pueblo, desde lo alto, podrás divisar la enorme iglesia de Agia Triada con sus dos campanarios de mármol. Como llegamos tan pronto estaba cerrada, así que nos tuvimos que conformar con verla desde fuera.

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Si dispones de tiempo y te gusta el senderismo, no puedes perderte la ruta bizantina que te lleva hacia Prodromos en un camino de losas de mármol. La duración del trayecto es de 1 h 15 min.

10.30: Visita a Parikia,  capital de Paros y principal puerto de la isla.  Su centro histórico posee un aspecto típico cicládico: casas blancas e iglesias de cúpulas azules. Eso sí para llegar a él, deberás superar las tabernas que de encuentran en primera línea del pueblo. Parikia está llena de fuentes de mármol de diferentes formas. Se dice que su principal atractivo es la Iglesia de Panagia Ekatonpiliani,  mejor conocida como la Iglesia de las cien puertas. Es una de las pocas basílicas paleocristianas que puede encontrarse en Grecia. Aunque a mí lo que me gustó más, fue el paseo por el casco antiguo.

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Se dice que..

de Paros ha sido extraído el mármol  con el cual se han tallado obras tan importantes como la Venus de Milo, la Victoria de Samotracia, el Hermes de Praxíteles, el friso del Partenón, entre otras..

12.45: zarpa nuestro ferry hacia nuestra próxima parada… Naxos.

3 Comments on “24 horas en Paros

  1. Paros es mi lugar en el mundo. Tal vez cuando no trabaje más, dejare mi Buenos Aires querido y me asiente en esta bella isla. Estuve allí durante 10 días en el 2014 y guardo aún hermosos recuerdos

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    • Hola, Jorge. Definitivamente, 24 horas en Paros son mucho menos de lo que la isla merece. Nosotros quedamos con muchas ganas de más. Espero que la vida nos dé la oportunidad de repetir y a ti de asentarte en ella. Un abrazo.

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